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SNL volvió a jugar con Stranger Things y reavivó una teoría que se negaba a morir

Un sketch, una broma incómoda y una referencia demasiado precisa bastaron para reactivar una discusión que muchos daban por cerrada tras el final de la serie de Netflix.

El cierre de Stranger Things no trajo la calma que Netflix probablemente esperaba. A semanas del estreno de su episodio final, la conversación en redes sigue viva, fragmentada entre la nostalgia, el enojo y teorías que se resisten a desaparecer. En ese contexto, Saturday Night Live encontró terreno fértil para hacer lo que mejor sabe hacer: incomodar, exagerar y pinchar donde todavía duele.

El detonante fue la participación de Finn Wolfhard como anfitrión del histórico programa de comedia. Su presencia no solo tenía sentido por su popularidad, sino porque lo ubicaba en el centro exacto de una tormenta cultural que sigue rodeando a la serie de Netflix. Y aunque el monólogo inicial evitó entrar de lleno en la polémica por el final, el sketch dedicado a Stranger Things hizo exactamente lo contrario.

Lo que parecía una simple parodia terminó reavivando una teoría conspirativa que muchos fans preferían olvidar: la idea de que existe un final alternativo, oculto, “mejor”, que Netflix todavía no mostró.

El sketch de SNL y la sátira que dividió a los fans

El episodio de Saturday Night Live tuvo el tono irregular habitual del programa: algunos aciertos, otros tropiezos y más de una broma discutible. El monólogo de Finn Wolfhard, centrado en su crecimiento frente a cámara dentro de Stranger Things, fue uno de los momentos más cuestionados por incluir chistes considerados misóginos y de bajo impacto creativo.

Pero fue el sketch dedicado a Stranger Things el que realmente encendió la conversación. En él, SNL imaginó un futuro en el que Netflix exprime la franquicia hasta el agotamiento, con múltiples spin-offs cada vez más absurdos. Entre ellos, una parodia de Sex and the City ambientada en el Nueva York de los años 90, con el personaje de Wolfhard convertido en escritor.

Algunas bromas no cayeron bien. Una en particular, relacionada con el futuro sexual de Lucas y su vínculo con Max, generó rechazo por referenciar el estado de coma del personaje interpretado por Sadie Sink. Para muchos espectadores, el chiste cruzó una línea innecesaria.

También hubo reacciones encontradas por una escena que ironiza sobre el coming-out de Will en la quinta temporada. El sketch sugiere que el personaje no recibe su propio spin-off porque esa escena “todavía no terminó”. Mientras algunos lo leyeron como una burla al exceso de duración del momento, otros lo calificaron directamente de homofóbico, reabriendo un debate que parecía ya saldado.

La teoría del final secreto y la broma que volvió a encenderla

El momento más comentado del sketch llega cuando Finn Wolfhard se reúne con otros personajes en la cima de una montaña en Islandia. Allí, su personaje afirma que todo lo ocurrido en el final de Stranger Things fue una ilusión implantada por Vecna. La escena no es casual: es una referencia directa a la teoría conocida como Conformity Gate.

Esta conspiración sostiene que existe un episodio secreto —un supuesto noveno capítulo— que corregiría el final divisivo de la serie. Aunque la teoría perdió fuerza con el paso de las semanas, la mención explícita en SNL volvió a ponerla en circulación. El remate llega cuando, ante la falta de pruebas, Wolfhard responde “¿y si te digo once?”, dando pie a la aparición de Kenan Thompson parodiando a Millie Bobby Brown, con un waffle Eggo en la mano y frases sin sentido.

La broma funcionó como sátira, pero también como combustible. Para algunos fans, fue una confirmación encubierta. Para otros, una burla directa a una teoría sin sustento.

Lo cierto es que la presencia de los hermanos Duffer en el estudio no ayudó a calmar las aguas. Según testigos, algunos seguidores descontentos llegaron a increparlos a la salida del programa. Aunque la teoría del final secreto está prácticamente desmentida —Joe Keery fue claro al afirmar que no existe ningún episodio oculto—, una parte del fandom sigue moviendo el arco narrativo, convencida de que “algo más” todavía puede aparecer.

SNL ya pasó, el sketch quedó atrás, pero la llama volvió a encenderse. Y con Stranger Things, eso casi nunca es un accidente.

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