Cada edición del Steam Next Fest deja alguna propuesta capaz de destacar entre cientos de demos disponibles, y esta vez uno de los nombres que más curiosidad está despertando apuesta por una idea poco habitual. En lugar de espadas, armas o hechizos, el jugador deberá confiar en una baraja de póker para escapar del inframundo. Pero aquí ganar con habilidad no basta: la supervivencia depende de engañar al rival y aprovechar cualquier truco sucio antes de que el propio infierno descubra la estafa.
Un viaje por el inframundo donde las cartas sustituyen a las armas
La premisa de este peculiar proyecto independiente gira alrededor de una pregunta tan sencilla como llamativa: ¿qué harías si perdieras tu alma en una partida de póker contra Lucifer? Esa es precisamente la situación en la que comienza la aventura, obligando al protagonista a abrirse paso por distintas regiones infernales para intentar recuperar lo que ha perdido.
Cada enfrentamiento se desarrolla en forma de duelo de cartas uno contra uno. En lugar de intercambiar golpes, los jugadores construyen manos de póker capaces de transformarse en ataques y defensas. Conseguir una escalera, un color o incluso un repóker se traduce en un daño cada vez mayor, mientras que el valor numérico de las cartas sirve para levantar una barrera protectora frente a las ofensivas enemigas.
La propuesta mezcla mecánicas de estrategia, rol y roguelite, de manera que cada incursión ofrece desafíos y recompensas diferentes. Además, los rivales no son simples jugadores, sino un extravagante ejército de criaturas inspiradas en los siete pecados capitales, cada una con habilidades y comportamientos propios que obligan a cambiar de táctica constantemente.
Coincidiendo con el Steam Next Fest, el estudio noruego Games People Play ha lanzado una importante actualización para la demo gratuita del juego. Esta nueva versión amplía el contenido disponible y permite explorar con más profundidad las mecánicas que pretenden diferenciar al proyecto dentro de un género que vive uno de sus mejores momentos.
Hacer trampas es obligatorio y el riesgo de ser descubierto forma parte del desafío
Lo que realmente convierte a esta aventura en una experiencia distinta es que las reglas tradicionales del póker dejan de ser sagradas. Aquí, el engaño no es una estrategia secundaria, sino el eje central de toda la jugabilidad.
A medida que avanza la partida, el jugador puede construir un mazo especial compuesto por diferentes trucos ilegales. Entre ellos se encuentran la posibilidad de esconder cartas para sustituirlas en el último instante, alterar artificialmente los valores de la mano o sabotear directamente las jugadas del demonio antes de que entren en acción.
Sin embargo, el sistema también introduce una mecánica de riesgo muy interesante. Cada vez que se utiliza una trampa, aumenta un medidor de sospecha que representa la atención del adversario. Si la barra llega a completarse, los monstruos descubren el engaño y desencadenan una respuesta devastadora que puede arruinar toda la partida en cuestión de segundos.
Esta dinámica obliga a medir cuidadosamente cuándo conviene asumir riesgos y cuándo es mejor conformarse con una mano menos poderosa. El resultado es una experiencia donde la tensión psicológica tiene tanta importancia como la estrategia matemática, acercándose a la esencia del póker clásico, donde el farol y la intuición suelen decidir el desenlace.
Fuera de los combates, la estructura roguelite añade todavía más variedad. El recorrido por el inframundo se genera a través de cartas del tarot que abren distintos caminos, algunos de ellos repletos de eventos especiales, comerciantes a los que incluso es posible engañar, altares oscuros y desafíos opcionales donde conseguir reliquias y mejoras permanentes.
Una estética inspirada en el humor absurdo y una demo mucho más completa
Otro de los aspectos que está llamando la atención es su apartado artístico. Lejos de apostar por una representación tradicional del infierno, el juego presenta un estilo visual caricaturesco y lleno de personalidad, con animaciones en dos dimensiones que recuerdan al humor satírico y extravagante popularizado por los Monty Python.
El propio diseñador principal del proyecto, Jack Kristoffersen, ha explicado que la intención era capturar el componente caótico y psicológico de las partidas de póker, donde engañar al rival y mantener la calma puede resultar más importante que las probabilidades. Esa filosofía se traslada tanto a las mecánicas como a la estética, creando situaciones tan tensas como cómicas.
La actualización más reciente de la demo prácticamente duplica el contenido que podía probarse hasta ahora. A las primeras zonas del inframundo, inspiradas en la Lujuria y la Gula, se suman nuevos escenarios relacionados con la Soberbia y la Ira. Esto implica más enemigos, cartas inéditas, reliquias adicionales y nuevas posibilidades para experimentar con distintas configuraciones de juego.
Por el momento, el estudio no ha confirmado la fecha definitiva de lanzamiento ni el precio que tendrá la versión completa. Lo que sí ha adelantado es que el progreso obtenido durante esta demostración servirá para desbloquear ventajas y contenidos permanentes de cara al estreno oficial. Mientras tanto, la demo gratuita disponible en Steam se presenta como una oportunidad perfecta para descubrir uno de los proyectos más originales que ha dejado el actual Steam Next Fest y comprobar que, en ocasiones, la mejor forma de ganar es hacer exactamente aquello que las reglas prohíben.