En 2024, Clint Basinger, más conocido como Lazy Game Reviewer, se vio afectado por el huracán Helene. Aunque la tormenta arrasó partes de Carolina del Norte, Basinger y su familia se encontraban a salvo. Como ocurrió con muchos otros, su vivienda sufrió daños importantes. Los seguidores de larga data temían por su colección, un proyecto de más de una década centrado en rarezas y objetos efímeros del gaming en PC. Aunque parte se perdió por las inundaciones, la mayor parte sobrevivió. Ahora, tanto Basinger como sus fans pueden estar más tranquilos: su legendario archivo informático cuenta con su propio refugio dedicado.
“¿Qué he hecho?”, bromea Basinger. “Esto ha crecido en масшa a medida que me he metido en el proyecto. En los últimos meses… he estado trabajando con contratistas, constructores y diseñadores para montar todo esto. Ha sido toda una experiencia”.
Basinger explica que el edificio llevaba tiempo siendo un sueño, pero las consecuencias del huracán Helene hicieron que el proyecto se volviera urgente. Tras los daños en su casa, llegó a pagar 900 dólares mensuales en unidades de almacenamiento solo para resguardar su famosa colección. Ahora, con un espacio de unos 167 metros cuadrados de hormigón aislado, su base de operaciones ha dado un salto notable en sofisticación. Sin duda, un logro nada “perezoso”.
Durante casi 20 años, Basinger ha creado vídeos no solo sobre curiosidades del mundo de los videojuegos, sino también sobre hardware de nicho para consumidores, desde ratones de diseño extravagante hasta esquivas torres de ordenador inspiradas en Hot Wheels. Su tono cercano y afable lo ha convertido en una presencia especialmente positiva dentro del entorno de YouTube dedicado al gaming. Cuando llegó Helene, animó a sus seguidores a apoyar a la comunidad local en lugar de centrarse en sus propias pérdidas. Según explicó, solo un 5 % de su colección sufrió daños irreparables, y la mayoría de los equipos destruidos eran relativamente modernos.
El nuevo vídeo recorre el edificio recién construido. Aunque a simple vista no resulte llamativo, su construcción requirió una cuidadosa limpieza de árboles y escombros, trabajos de cimentación en hormigón y consideraciones propias de una especie de “bóveda global” adaptada al mundo del gaming. La preservación de videojuegos no está exenta de riesgos, tanto naturales como de otro tipo. Por ahora, el espacio está vacío, pero con el tiempo se convertirá en un auténtico santuario de rarezas del videojuego.
“Está realmente bien”, afirma Basinger sobre la nueva estructura. “Creo que es mejor que algunas partes de mi casa”.
Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.