Hoy resulta habitual ver películas y series basadas en videojuegos triunfando entre el público, pero hace 25 años el panorama era muy diferente. En aquella época, una de las empresas más prestigiosas del sector decidió apostar por un proyecto cinematográfico sin precedentes, convencida de que marcaría el futuro de la animación digital. Sin embargo, lo que debía convertirse en un antes y un después terminó transformándose en una de las mayores crisis de su historia.

Squaresoft quiso revolucionar el cine con Final Fantasy, pero el riesgo terminó pasándole factura

A finales de la década de los noventa, Squaresoft atravesaba uno de los mejores momentos de su trayectoria. La compañía japonesa había convertido Final Fantasy en una de las franquicias de rol más influyentes del mundo, por lo que decidió ampliar sus horizontes más allá de los videojuegos con una iniciativa extremadamente ambiciosa.

En 1997 fundó Square Pictures, un estudio de animación creado con un objetivo muy concreto: desarrollar la primera película protagonizada por personajes humanos generados completamente por ordenador con un nivel de realismo nunca visto hasta ese momento. La apuesta era tan grande que incluso alcanzó un acuerdo con Columbia Pictures para producir tres largometrajes.

Sin embargo, el plan jamás llegó a completarse.

El único proyecto que consiguió ver la luz fue Final Fantasy: La fuerza interior, estrenado en 2001, coincidiendo prácticamente con el lanzamiento de Final Fantasy X en Japón. La película pretendía demostrar el potencial de la animación por ordenador y situar a Squaresoft como un referente también dentro de la industria cinematográfica.

Su historia trasladaba al espectador hasta el año 2065, donde la humanidad lucha por sobrevivir después del impacto de un meteorito que trae consigo unas misteriosas entidades extraterrestres capaces de acabar con toda forma de vida. En ese contexto, la doctora Aki Ross, junto al doctor Sid, inicia una carrera contrarreloj para reunir una serie de espíritus que podrían convertirse en la única esperanza para salvar el planeta. Mientras tanto, las tensiones militares amenazan con empeorar todavía más una situación desesperada.

Sobre el papel, la propuesta reunía todos los ingredientes para convertirse en un éxito. Visualmente era un espectáculo adelantado a su tiempo y sus efectos sorprendieron tanto a la crítica como al público especializado. El problema llegó cuando muchos seguidores de Final Fantasy descubrieron que apenas compartía elementos con la saga que le daba nombre.

Un fracaso millonario que cambió el futuro de Square para siempre

La recepción comercial fue muy distinta de las expectativas que había depositado Squaresoft en el proyecto. La producción necesitó una inversión cercana a 137 millones de dólares, una cifra enorme para la época, pero únicamente consiguió recaudar alrededor de 85 millones en taquilla.

El golpe económico fue devastador.

Aunque hoy muchos aficionados consideran que Final Fantasy: La fuerza interior fue una obra adelantada a su tiempo desde el punto de vista tecnológico, en su estreno el público no respondió como esperaba la compañía. La ausencia de referencias reconocibles a la saga y una historia completamente independiente hicieron que numerosos seguidores sintieran que aquella película no representaba realmente el espíritu de Final Fantasy.

Las consecuencias fueron inmediatas. Square Pictures no logró recuperarse del fracaso y el segundo largometraje previsto para 2004 fue cancelado antes siquiera de iniciar su producción. Parte de la tecnología desarrollada para la película acabaría reutilizándose posteriormente en The Animatrix, la colección de cortometrajes inspirada en el universo de Matrix, permitiendo que años de investigación no se perdieran por completo.

Pero el impacto no terminó ahí. La propia Squaresoft también sufrió importantes cambios internos tras el descalabro. Hironobu Sakaguchi, creador de Final Fantasy y máximo responsable de la película, dejó de ocupar la vicepresidencia de la compañía y abandonó definitivamente la empresa en 2004.

La ironía de esta historia es difícil de ignorar. El mismo creativo que años antes había salvado a Squaresoft de la desaparición gracias al éxito del primer Final Fantasy estuvo a punto de provocar una de las mayores crisis de la compañía debido a un proyecto cinematográfico demasiado ambicioso para su tiempo.

Pese a todo, la empresa consiguió rehacerse. Un año antes de la salida de Sakaguchi, Square y Enix completaron su histórica fusión, dando origen a Square Enix, una nueva etapa que permitió a la compañía recuperar la estabilidad y seguir desarrollando algunas de las sagas más importantes de la industria del videojuego. Con el paso del tiempo, Final Fantasy: La fuerza interior ha quedado como un curioso recordatorio de que incluso las apuestas más revolucionarias pueden convertirse en enormes fracasos cuando las expectativas del público y la visión de sus creadores no siguen el mismo camino.

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