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Astana ya convirtió a Games of the Future 2026 en algo mucho más real. Boca, Valencia Basket y jugadores de Just Dance se juegan la última clasificación en los Phygital Contenders

Phygital Contenders Astana 2026 reúne hasta el 14 de junio a equipos de cuatro continentes en fútbol, básquet y dancing. Para los participantes es la última oportunidad de llegar a Games of the Future, pero para Kazajistán también es un enorme ensayo antes del evento principal.

Astana todavía no inauguró Games of the Future 2026, pero esta semana ya empezó a sentirse como si el evento estuviera mucho más cerca. La capital de Kazajistán puso en marcha los Phygital Contenders, la última instancia internacional de clasificación para una competencia que mezcla videojuegos, deportes tradicionales y una cantidad considerable de tecnología.

Sobre el papel, el objetivo es sencillo: conseguir una de las plazas que todavía quedan disponibles para Games of the Future 2026, que se celebrará en la misma ciudad entre el 29 de julio y el 9 de agosto. Sin embargo, después de seguir la apertura del torneo, queda bastante claro que aquí se está probando algo más grande.

No solo compiten los equipos. También compite Astana contra el calendario.

La ciudad tiene unas pocas semanas para comprobar que sus sedes, sus redes, sus sistemas de transmisión y toda la infraestructura que rodea al deporte phygital pueden funcionar cuando llegue el torneo principal. Contenders es una clasificación, sí, pero también es una especie de ensayo general en el que cualquier problema todavía puede corregirse antes de que empiece el verdadero espectáculo.

Un torneo en el que jugar bien en la consola no alcanza

Astana ya convirtió a Games of the Future 2026 en algo mucho más real. Boca, Valencia Basket y jugadores de Just Dance se juegan la última clasificación en los Phygital Contenders
© Phygital International.

La primera vez que alguien escucha hablar de deportes phygital suele aparecer la misma pregunta: ¿qué significa exactamente?

La explicación rápida es que las disciplinas combinan una fase digital con otra física. Un equipo puede comenzar enfrentándose dentro de un videojuego y, minutos después, tener que demostrar en una cancha que también sabe jugar sin un mando entre las manos.

Ese cambio lo altera todo.

En Phygital Football, por ejemplo, los jugadores necesitan entender tanto las mecánicas del simulador como el movimiento real en una cancha reducida. En básquet sucede algo parecido: la estrategia virtual forma parte del resultado, pero después hay que correr, defender y anotar en el espacio físico.

No alcanza con ser un gran jugador de videojuegos. Tampoco alcanza con ser un atleta tradicional. El formato obliga a encontrar personas capaces de sobrevivir en ambos lados de la competencia.

Y ese sigue siendo uno de sus elementos más interesantes. Games of the Future no quiere enfrentar al gaming con el deporte convencional. Quiere demostrar que pueden formar parte del mismo partido.

Boca y Valencia Basket aparecen en una competencia difícil de imaginar hace unos años

Astana ya convirtió a Games of the Future 2026 en algo mucho más real. Boca, Valencia Basket y jugadores de Just Dance se juegan la última clasificación en los Phygital Contenders
© Phygital International.

Los nombres que participan en Astana muestran hasta qué punto el circuito empieza a buscar una identidad reconocible.

En Phygital Basketball compiten diez equipos dentro del Alau Ice Palace. Entre ellos está BOCA, la representación argentina vinculada a Boca Juniors, y también Valencia Basket, una institución con historia dentro del básquet europeo.

Ver esos nombres dentro de una competencia híbrida produce una imagen bastante extraña, pero también ayuda a entender hacia dónde quiere ir el formato. Los deportes phygital necesitan clubes, rivalidades y jugadores que el público pueda seguir más allá de un único evento.

Junto a ellos aparece GEPCO, un equipo de Lahore con experiencia en competiciones nacionales de Pakistán. Esa combinación de instituciones tradicionales y proyectos emergentes resume bien la idea del torneo: colocar a participantes de escenas completamente diferentes dentro de una misma estructura competitiva.

El fútbol tendrá todavía más equipos. Serán 16 participantes divididos en cuatro grupos dentro del Zhaksylyk Ushkempirov Combat Sports Palace.

Entre los principales candidatos se encuentra KMF Titograd, bicampeón de Phygital Rivals en Montenegro. También participa ACF x Allur, representante local formado por jugadores de futsal y esports, y Oeste SP, un equipo brasileño con experiencia en Fut7 y en formatos como la Kings League.

Just Dance también tiene su propio camino hacia Games of the Future

Astana ya convirtió a Games of the Future 2026 en algo mucho más real. Boca, Valencia Basket y jugadores de Just Dance se juegan la última clasificación en los Phygital Contenders
© Phygital International.

La tercera disciplina es Phygital Dancing, que probablemente sea la más cercana al videojuego tal como lo conocemos.

La competencia se desarrollará en el Comfort Hotel Astana y entregará cinco plazas para Games of the Future. Allí aparecen algunos nombres con antecedentes importantes dentro de Just Dance.

Uno de ellos es el brasileño Tiago Silva, que terminó como subcampeón en Games of the Future 2025. También participa Luis Carlos, campeón nacional español de Just Dance durante ese mismo año.

Aquí la frontera entre esport, baile y performance resulta todavía más difícil de marcar. Los competidores no solo deben reproducir movimientos con precisión. También necesitan ritmo, resistencia y presencia sobre el escenario.

Es, probablemente, la disciplina que mejor muestra lo complicado que resulta encerrar al deporte phygital dentro de una definición tradicional.

Astana está intentando evitar sorpresas antes del evento principal

Astana ya convirtió a Games of the Future 2026 en algo mucho más real. Boca, Valencia Basket y jugadores de Just Dance se juegan la última clasificación en los Phygital Contenders
© Phygital International.

Mientras los atletas buscan su clasificación, la organización está prestando atención a una lista bastante diferente de problemas.

Durante la conferencia de apertura se habló de control de accesos, seguridad, atención médica, centros de datos, redes ópticas y sistemas de transmisión. Puede parecer la parte menos emocionante del torneo, pero en un evento phygital es completamente decisiva.

Un partido tradicional puede continuar aunque la conexión a internet tenga problemas. Una competencia que une videojuegos y actividad física no tiene ese lujo.

La latencia, la estabilidad de la señal y la sincronización entre plataformas forman parte de la propia competición. Un fallo tecnológico no sería únicamente un problema para la transmisión: podría afectar directamente al resultado.

Por eso Contenders funciona como una prueba de estrés para Astana. La ciudad está comprobando si puede trasladar atletas entre sedes, mantener conectadas las fases digitales y físicas, producir las transmisiones y reaccionar ante cualquier inconveniente antes de recibir el evento principal.

Games of the Future ya no necesita demostrar que su idea existe

Durante sus primeras ediciones, el movimiento phygital tenía que explicar constantemente su concepto. Ahora el desafío es distinto.

La pregunta ya no es si se pueden unir los videojuegos con el deporte físico. Eso ya está ocurriendo. La verdadera duda es si este formato puede construir un calendario internacional, generar equipos reconocibles y producir competiciones que resulten fáciles de seguir para alguien que las descubre por primera vez.

Los Phygital Contenders forman parte de esa transición. Para los atletas, representan la última oportunidad de llegar al torneo más importante de la temporada. Para Astana, son una oportunidad de encontrar errores antes de que sea demasiado tarde.

Games of the Future 2026 comenzará oficialmente a finales de julio. Pero después de ver a Boca, Valencia Basket, clubes de fútbol de cuatro continentes y campeones de Just Dance reunidos en Kazajistán, la sensación es que el evento ya empezó a jugarse.

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