Reparar el código de un videojuego mediante actualizaciones masivas es un desafío de ingeniería; reconstruir la confianza rota de una comunidad es un proceso que puede tomar décadas. A pesar de que la industria del entretenimiento y el público general coinciden en que Cyberpunk 2077 goza hoy de una salud crítica y comercial envidiable tras el despliegue del parche 2.0 y la expansión Phantom Liberty, la alta dirección de la compañía no da la batalla por ganada. Michał Nowakowski, co-CEO de CD Projekt Red, ha confesado abiertamente que el estudio aún no ha completado su «arco de redención».
Las declaraciones se produjeron durante una profunda entrevista concedida al boletín especializado Knowledge de la revista británica Edge. Nowakowski recordó el lanzamiento de diciembre de 2020 como una etapa «dolorosa» que destrozó el que consideraban su activo más valioso: una reputación intachable labrada gracias al éxito universal de The Witcher 3: Wild Hunt. Lejos de maquillar el pasado apelando a las 35 millones de copias vendidas que acumula la aventura de Night City, el directivo mostró una postura de absoluta autocrítica y madurez corporativa:
«No estoy convencido al 100 por cien de que hayamos pasado todo el arco de redención. Estoy convencido de que hemos perdido la fe de algunas personas para siempre, y eso es algo justo. Pero espero que seamos capaces de recuperarla, si no con The Witcher 4, con lo que sea que venga después».
Una plantilla curtida en mil batallas técnicas
A pesar de la carga reputacional que arrastra la firma de Varsovia, el co-CEO matizó que la traumática reestructuración y el esfuerzo por salvar el RPG de ciencia ficción dejaron una lectura positiva en el plano humano. Las crisis logísticas y la presión mediática funcionaron como un filtro de resistencia, dejando a CD Projekt Red con un núcleo de «líderes y veteranos aguerridos», profesionales capacitados para soportar un tipo de presión creativa que pocos equipos en la industria de los triples A (AAA) han tenido que gestionar en la presente generación de consolas.
CD Projekt Red wants to make more games in the future but not by becoming a studio that releases a huge title every year.
Joint CEO Michał Nowakowski explained: “Our dream is to be making more games, although we never want to turn into the studio that’s going to be launching a… pic.twitter.com/S0LzHzr1sq
— Pirat_Nation 🔴 (@Pirat_Nation) June 21, 2026
Este equipo de veteranos es el encargado de dar forma al ambicioso plan rodante de diez años que el estudio tiene sobre la mesa. No obstante, Nowakowski enfatizó que expandir la productividad no significa industrializar sus procesos de desarrollo: el estudio se niega rotundamente a convertirse en una factoría que publique un gran juego al año. Su meta no es inundar el mercado ni diversificar su cartera con docenas de propiedades intelectuales ajenas, sino concentrar sus recursos en dar saltos de calidad técnica sin precedentes, una filosofía que aplicarán a rajatabla en el desarrollo de la secuela de Cyberpunk (Project Orion) y en el misterioso inicio de su nueva IP, Project Hadar.
The Witcher 4 y el listón de la redención absoluta
Con este panorama, todas las miradas de los inversores y los entusiastas se concentran en The Witcher 4 (Project Polaris), la producción que marcará el debut del estudio utilizando las herramientas del motor gráfico Unreal Engine 5, dejando atrás el vetusto e interno REDengine. La próxima aventura del universo de Geralt de Rivia —que convivirá en el calendario con el anuncio de la tercera expansión oficial de la tercera entrega, Songs of the Past, fechada para 2027— será el verdadero termómetro que determine si la comunidad ha perdonado los errores del pasado.
El listón está en lo más alto, respaldado por las declaraciones de los antiguos ingenieros de Larian Studios incorporados a las filas polacas, quienes aseguran que el ecosistema jugable que están construyendo superará cualquier expectativa. Sin una ventana de lanzamiento comercial fija, el juego se postula como la prueba de fuego definitiva: el proyecto con el que CD Projekt Red aspira a demostrar que una gran compañía puede tropezar de forma estrepitosa, aprender la lección en silencio y volver a situar la calidad artesanal por encima de las urgencias de los calendarios financieros.