No todas las sagas se atreven a romper con su propia fórmula. Algunas prefieren repetir el éxito. Otras, en cambio, buscan tensión donde antes había comodidad. Eso es exactamente lo que ocurre aquí: una marca reconocible decide lanzarse al terreno del PvP directo, donde cada segundo cuenta y cada error se paga caro. El resultado es un cambio de identidad que no pasa desapercibido.
Una metrópolis construida para competir
La acción se desarrolla en Platter City, una urbe vibrante que gira alrededor de un torneo central: la Oven Crown Cup. No es solo un decorado colorido, sino el eje narrativo y competitivo de toda la experiencia. En este escenario, los jugadores forman equipos de Cookies con una meta clara: conquistar coronas y abrirse paso hacia la gloria.
El giro más significativo es el enfoque en combates PvP en tiempo real. Las partidas rondan los tres minutos, una duración pensada para mantener la intensidad al máximo. No hay espacio para distracciones largas: la toma de decisiones es inmediata y la coordinación resulta clave.
El sistema tridimensional aporta dinamismo, mientras que los controles intuitivos buscan que la habilidad marque la diferencia. Cada Cookie cumple un rol específico dentro del equipo, lo que obliga a pensar la composición antes de entrar en combate. No se trata solo de elegir al personaje favorito, sino de entender cómo encaja en la estrategia global.
Las Spell Cards añaden un componente táctico decisivo. Aplicar una mejora, debilitar al rival o activar un efecto de área en el instante justo puede cambiar el rumbo de la partida. CookieRun: OvenSmash se presenta como free-to-play y ya abrió su etapa de preinscripción, ofreciendo recompensas exclusivas antes de su lanzamiento el 26 de marzo.
Modos de juego que apuestan por la tensión constante
El título llegará con varios formatos competitivos, tanto en equipos como en solitario. Entre los más destacados está Castle Crasher, donde un grupo debe escoltar a una tortuga hasta la fortaleza enemiga mientras el adversario intenta detenerla. Es un duelo entre avance y resistencia que exige coordinación milimétrica.
Otro modo es Drop the Beat, centrado en el control de una zona estratégica del mapa. Aquí, dominar el espacio es fundamental. El enfrentamiento se convierte en una lucha por mantener la posición mientras el rival busca abrir una brecha.
Los personajes se dividen en siete roles bien definidos: Assault, Assassin, Support, Controller, Bomber, Sniper y Tank. Esta variedad impulsa combinaciones tácticas distintas y fomenta estilos de juego diversos. Un equipo equilibrado puede marcar la diferencia frente a una alineación improvisada.
Las Spell Cards no son un simple añadido cosmético. Permiten activar transformaciones temporales, efectos de control o ataques masivos que alteran el ritmo del combate. Su uso estratégico introduce momentos de remontada inesperada, manteniendo la emoción hasta el último segundo.
El estudio anticipó que se revelarán más modos cerca del estreno, ampliando la oferta competitiva y reforzando la sensación de que el proyecto busca posicionarse como algo más que un experimento puntual.
Más que batallas: exploración, estilo y comunidad
Aunque el eje principal es la competencia, la experiencia no termina en la arena. Platter City también funciona como un espacio social donde explorar distritos temáticos, visitar tiendas y participar en actividades secundarias. La Plaza actúa como punto de encuentro para interactuar con otros jugadores.
La movilidad añade un toque distintivo: se puede recorrer la ciudad en helicóptero o tren, capturar imágenes en escenarios llamativos y participar en eventos de temporada que amplían la narrativa.
El componente de colección ocupa un lugar importante. A través de pases de temporada y mecánicas tipo gacha, los jugadores pueden desbloquear nuevos Cookies y trajes. La personalización permite combinar piezas para crear estilos únicos y mostrarlos en una colección visual que funciona como carta de presentación.
Cada temporada incorporará nuevos contenidos, reforzando la sensación de evolución constante. CookieRun: OvenSmash no solo apuesta por la acción directa, sino por construir un ecosistema competitivo y social que mantenga el interés a largo plazo.