Los beat’em ups viven una segunda juventud. Entre tortugas mutantes, rescates imposibles y remakes de culto, el género atraviesa un momento dulce que pocos habrían imaginado hace una década. Pero, paradójicamente, el título más interesante de 2025 no ha llegado mirando atrás, sino hacia un futuro posible. Y ese juego es Absolum, una propuesta que mezcla la contundencia del arcade clásico con un sistema que, sobre el papel, parecía incompatible con la fórmula: la estructura de un roguelike.
Mientras otros títulos del año se quedaron atrapados entre la nostalgia y las limitaciones del género, Absolum ha conseguido algo raro: ampliar lo que entendemos por beat’em up sin que la esencia se diluya. Su éxito no es una casualidad, sino el resultado de una decisión de diseño que ha cambiado por completo la conversación sobre estos juegos.
La crisis oculta de los beat’em ups modernos
Durante años, el gran problema del beat’em up se ha mantenido prácticamente intacto: el contenido. Son juegos de dos o tres horas, creados para ser dominados tras muchos intentos, al estilo de los salones recreativos. Pero en 2025 ese enfoque se siente insuficiente. Repetir un mismo recorrido una y otra vez ya no engancha igual, y las campañas breves sin motivos reales para volver no logran competir con la oferta actual.
La cuestión no es si la fórmula funciona —lo hace, y sigue siendo deliciosa cuando está bien ejecutada—, sino qué ocurre después. ¿Qué mantiene viva la experiencia? ¿Qué incentiva al jugador a regresar?
Ahí es donde Absolum encontró un hueco que nadie había aprovechado del todo. Su solución no fue inflar la duración artificialmente ni convertir la campaña en una maratón interminable, sino reinterpretar el loop sin romperlo, introduciendo variaciones constantes sin perder el foco en la habilidad.
Por qué el roguelike encaja tan bien en un beat’em up (aunque no lo pareciera)
Sobre el papel, mezclar beat’em up y roguelike suena a experimento con poco margen. Pero en la práctica, Absolum demuestra lo contrario: ambas estructuras son sorprendentemente compatibles.
Cada partida funciona como una campaña clásica: avanzar pantalla a pantalla, limpiar enemigos, enfrentarse a jefes. Pero cada intento es diferente, y no solo por azar. Aparecen mejoras temporales que modifican tu estilo de juego, se desbloquean rutas alternativas según tus decisiones, se activan misiones que influyen en encuentros futuros, y hasta los errores empujan la historia hacia adelante desde el campamento central.
Es un diseño que recuerda inevitablemente a Hades: la repetición no es un castigo, sino un vehículo narrativo y mecánico. El mundo reacciona, se expande y cambia con tu progreso. Las facciones recuerdan tus actos. Los personajes comentan tus decisiones. No afrontas “otra run”, sino la siguiente pieza de un desarrollo que siempre avanza.
Lo fundamental es que nada de esto se apoya en números inflados o ventajas permanentes que rompan la progresión. La clave del éxito sigue siendo la habilidad. Las mejoras son herramientas, no muletas. El poder real está en dominar las animaciones, los parries, las cadenas de combos y un sistema de combate sorprendentemente profundo.
Un beat’em up que vuelve a enseñar por qué este género sigue vivo
Más allá de su estructura roguelike, Absolum destaca donde de verdad importa: en la acción. Su combate no es simplemente “golpea y avanza”. Tiene capas inspiradas en otros géneros, especialmente en el hack & slash moderno: un parry milimétrico y tremendamente satisfactorio, counters que castigan agresivamente los errores rivales, movilidad aérea para personajes especializados, y lectura constante del patrón enemigo.
Es un juego que enseña, sin grandes discursos, que el beat’em up nunca fue un género simple. Solo necesitaba un espacio para demostrarlo.
La combinación entre frescura y tradición permite que Absolum haga algo que pocos títulos habían logrado: abrir el género a jugadores que nunca se sintieron atraídos por las reglas rígidas del arcade clásico, sin expulsar a los veteranos. Es accesible, pero no fácil. Es profundo, pero no obtuso. Es un equilibrio muy difícil de conseguir.
El futuro del beat’em up podría estar aquí
La llamada “segunda edad dorada” del beat’em up está más que consolidada: TMNT: Shredder’s Revenge, River City Girls, Scott Pilgrim EX. Pero todos ellos son celebraciones del pasado. Absolum, en cambio, propone un camino nuevo.
No reemplaza la fórmula: la potencia. La contextualiza, la expande y le da un espacio donde evolucionar. Si los próximos títulos del género siguen esta línea, podríamos estar ante una transformación similar a la que vivieron los roguelikes modernos hace una década.
Y eso convierte a Absolum no solo en uno de los juegos del año, sino en un título capaz de influir en cómo se diseñarán estos juegos durante la próxima década.
[Fuente: PC Gamer]