El hardware cuesta cada vez más, desarrollar videojuegos requiere presupuestos mayores y los precios para los consumidores continúan aumentando. A esto se suman los problemas laborales y un escenario económico internacional complicado. No son exactamente las mismas condiciones que provocaron el gran colapso de la industria del videojuego durante los años 80, pero varios ejecutivos creen que el sector podría estar acercándose a una nueva crisis. Entre ellos está Tim Sweeney, CEO de Epic Games.

Tim Sweeney advierte sobre una “grave disrupción”

En declaraciones realizadas a Alex Spencer para la revista Edge, Sweeney habló sobre el enorme crecimiento de las inversiones destinadas a inteligencia artificial y centros de datos.

“Es una disrupción grave e inesperada”, aseguró el ejecutivo. “Existe una ola de inversión sin precedentes destinada a construir sistemas de IA y centros de datos, basada en la creencia de que tendrán un papel realmente transformador en la economía”.

El problema, según Sweeney, es que la industria del videojuego está sufriendo indirectamente las consecuencias de esa carrera tecnológica.

“Nos estamos llevando la peor parte, y los precios de la RAM y el almacenamiento se están cuadruplicando, y no necesariamente van a detenerse ahí”, afirmó.

El CEO de Epic considera que esta presión sobre el mercado del hardware está lejos de solucionarse y estima que los problemas de suministro podrían prolongarse durante hasta tres años.

El gran defensor de la IA ahora parece mucho más preocupado

Las declaraciones resultan especialmente llamativas viniendo de Sweeney.

Durante los últimos años, el responsable de Epic Games se ha mostrado generalmente optimista respecto al uso de inteligencia artificial dentro de la industria del videojuego. Algunas herramientas y contenidos generativos incluso han comenzado a aparecer dentro del ecosistema de Fortnite.

Sin embargo, su postura parece ahora bastante más cautelosa.

Una de las razones es que los gigantescos centros de datos destinados a inteligencia artificial compiten por componentes que también necesita el mercado de consumo. La enorme demanda procedente de estas infraestructuras está ejerciendo presión sobre la disponibilidad y el precio de determinados componentes.

Sweeney también reflexionó sobre otra de las grandes tendencias tecnológicas de los últimos años: los NFT.

El ejecutivo parece lamentar haber dado espacio a aquel fenómeno y resumió su impacto de forma contundente al afirmar que “todo el mundo terminó siendo estafado durante el proceso”.

La industria comienza a hablar de un “Crash 2.0”

El artículo de Edge también recoge las opiniones de figuras como el antiguo ejecutivo de PlayStation Shawn Layden, Amir Satvat de Tencent y Raph Koster de Playable Worlds.

El análisis plantea la posibilidad de que la industria esté entrando en una especie de “Crash 2.0”.

El primer gran colapso ocurrió en 1983. Entre sus causas estuvieron la enorme cantidad de software de baja calidad disponible en el mercado, la proliferación de consolas domésticas y la confusión de unos consumidores que tenían dificultades para distinguir qué productos merecían realmente la pena.

Antes de llevar Nintendo Entertainment System al mercado internacional, Nintendo diseñó buena parte de su estrategia alrededor de controles de calidad y una experiencia más sencilla para el consumidor, contribuyendo posteriormente a recuperar la confianza en el mercado.

Pero la posible crisis actual tendría características muy diferentes.

Los videojuegos tardan demasiado y cuestan demasiado dinero

Si el problema de los años 80 fue, en parte, producir demasiado contenido rápidamente, ahora podría estar ocurriendo prácticamente lo contrario.

Los grandes videojuegos necesitan cada vez más años de desarrollo, equipos enormes y presupuestos que pueden alcanzar cifras extraordinarias.

Eso aumenta considerablemente el riesgo de cada lanzamiento.

Si además las consolas y los componentes para PC continúan encareciéndose, los jugadores tendrán que ser mucho más selectivos con los videojuegos que compran.

Shawn Layden considera que los grandes estudios deberían acostumbrarse a una nueva realidad económica: quizás un proyecto no tenga que generar 500 millones de dólares, sino conformarse con obtener 50 millones y estructurar sus equipos y presupuestos alrededor de expectativas más razonables.

La carrera por producir éxitos gigantescos podría estar llevando a muchas compañías hacia un modelo difícil de sostener.

La IA tampoco parece preparada para sustituir grandes equipos

Otra expectativa que empieza a perder fuerza es la posibilidad de utilizar inteligencia artificial para reemplazar buena parte de los enormes equipos necesarios para desarrollar videojuegos AAA.

Varios de los participantes en la conversación, incluido Amir Satvat de Tencent, reconocen que la industria fue demasiado optimista sobre las posibilidades de estas herramientas.

Durante un tiempo, algunas compañías imaginaron que la IA permitiría reducir drásticamente costos y desarrollar producciones gigantescas con equipos considerablemente más pequeños.

Ese escenario parece cada vez menos probable.

Paradójicamente, mientras la IA todavía no consigue generar esos enormes ahorros prometidos, la infraestructura necesaria para desarrollarla está contribuyendo a encarecer componentes fundamentales para jugadores y fabricantes de hardware.

Sony y Xbox podrían ser especialmente vulnerables

El colapso de los años 80 terminó dando lugar a una industria más estructurada y preparada para sobrevivir durante décadas. Sin embargo, no existe ninguna garantía de que una nueva crisis produzca resultados igualmente positivos.

El análisis señala especialmente la situación de Sony y Xbox ante la llegada de una nueva generación de consolas.

Las decisiones centradas en resultados a corto plazo y el creciente costo del hardware podrían hacer que ambas compañías fueran especialmente vulnerables ante una alteración importante del mercado.

Nintendo, en cambio, podría encontrarse en una posición diferente gracias a una estrategia históricamente más conservadora en términos de potencia y costos de hardware.

Si los precios se convierten en uno de los factores determinantes de la próxima generación, esa filosofía podría volver a favorecer a la compañía japonesa.

Ni siquiera Fortnite es inmune

Incluso Fortnite, uno de los mayores éxitos comerciales de las últimas décadas, ha atravesado problemas económicos.

Epic Games ha relacionado anteriormente algunas de sus rondas de despidos con una reducción de ingresos, demostrando que ni siquiera las compañías responsables de algunos de los mayores juegos como servicio están completamente protegidas frente a los cambios del mercado.

Sweeney considera que una posible solución sería aumentar la fabricación nacional de componentes, reducir la dependencia de compañías como Nvidia y conseguir una industria tecnológica internacional más autónoma.

Sin embargo, el propio ejecutivo reconoce que alcanzar ese escenario es mucho más complicado de lo que parece.

“No existe una Ley de Moore para los equipos de construcción”, señaló Sweeney, recordando que construir fábricas, infraestructura y centros de producción física no puede acelerarse al mismo ritmo que tradicionalmente ha avanzado la capacidad de los semiconductores.

La conclusión compartida por varios de estos veteranos es preocupante: la industria del videojuego podría estar entrando en una etapa en la que los presupuestos gigantescos, el encarecimiento del hardware y unas expectativas demasiado optimistas sobre la IA ya no sean sostenibles.

Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.

You May Also Like