La batalla entre los videojuegos físicos y digitales está lejos de terminar. Mientras una parte de la industria considera que los discos tienen cada vez menos utilidad, muchos jugadores siguen defendiendo su importancia para conservar, prestar y poseer sus juegos. En medio de esta discusión, uno de los ejecutivos más importantes del sector ha puesto sobre la mesa un argumento que promete generar todavía más polémica, especialmente cuando hablamos de uno de los lanzamientos más esperados de los próximos años.
Para Take-Two, los discos están perdiendo sentido
Strauss Zelnick, CEO de Take-Two Interactive, compañía matriz de Rockstar Games, ha vuelto a alimentar el debate sobre el futuro del formato físico con unas declaraciones especialmente contundentes.
Durante una sesión de preguntas y respuestas con analistas celebrada después de la presentación de los resultados financieros correspondientes al primer trimestre del año fiscal 2027, el ejecutivo defendió la creciente apuesta de la compañía por la distribución digital.
Aunque Zelnick evitó entrar directamente a valorar la decisión de Sony de abandonar progresivamente la producción de videojuegos físicos para PlayStation a partir de 2028, sí explicó por qué considera que los discos tienen cada vez menos sentido, especialmente cuando se trata de juegos de enormes dimensiones.
Según el CEO, más del 90 % del negocio de Take-Two ya procede de la distribución digital. La compañía, por tanto, funciona actualmente como un negocio esencialmente digital y la transición hacia este modelo no parece ser una posibilidad futura, sino una realidad que ya está ocurriendo.
Su argumento se centra especialmente en el tamaño de los videojuegos modernos.
Los títulos actuales pueden ocupar decenas o incluso más de cien gigabytes, requieren actualizaciones constantes y, en muchos casos, necesitan conexión a Internet para descargar contenido adicional o acceder a determinadas funciones.
Desde esa perspectiva, Zelnick considera que el disco físico deja de ofrecer una ventaja suficientemente importante frente a la descarga.
Y ahí llegó una de las frases que más debate ha generado entre los jugadores.
La pregunta que ha encendido todavía más la discusión
La postura de Zelnick puede resumirse en una cuestión bastante sencilla: si el jugador ya necesita conectarse a Internet, ¿qué diferencia práctica existe entre introducir un disco y descargar el juego directamente?
Para el ejecutivo, en determinadas circunstancias la respuesta es prácticamente ninguna.
La comodidad sería uno de los principales argumentos a favor del formato digital. No habría que fabricar, transportar ni almacenar discos y el jugador podría descargar el título directamente desde su plataforma.
Sin embargo, este razonamiento deja fuera uno de los aspectos que más preocupan a quienes defienden el formato físico: la propiedad y preservación de los videojuegos.
Para muchos jugadores, comprar un disco no consiste únicamente en evitar una descarga. También significa disponer de una copia que puede conservarse durante años, prestarse, venderse o utilizarse incluso cuando un servidor deja de funcionar, siempre dependiendo de cómo haya sido diseñado el juego.
Precisamente ahí aparece una diferencia fundamental entre la visión de la industria y la de una parte de los consumidores.
Zelnick no considera que la desaparición de los discos vaya a ser absoluta. De hecho, reconoce que Take-Two continuará lanzando algunas ediciones físicas en determinadas circunstancias.
Su comparación con la música resulta reveladora: el ejecutivo recuerda que los discos de vinilo siguen existiendo a pesar de que el consumo musical se ha trasladado mayoritariamente al formato digital.
La idea es que los soportes físicos podrían convertirse en productos más ocasionales, destinados a determinados lanzamientos o públicos, en lugar de representar la principal vía de distribución.
Y eso resulta especialmente relevante cuando hablamos del próximo gran proyecto de Rockstar.
GTA VI se convierte en uno de los grandes símbolos del cambio
Aunque Zelnick no limitó sus declaraciones exclusivamente a un juego concreto, sus palabras adquieren una importancia especial cuando se relacionan con GTA VI, uno de los títulos más esperados de la historia reciente del videojuego.
El tamaño y las características de una producción de esta magnitud encajan precisamente con el escenario que describe el ejecutivo: juegos enormes, conectados a Internet y sometidos a constantes actualizaciones.
Para los defensores del formato físico, sin embargo, el problema va mucho más allá de la comodidad.
La posibilidad de que algunos de los mayores lanzamientos de la industria prescindan de los discos representa otro paso hacia un mercado donde comprar un videojuego significa, cada vez más, adquirir una licencia digital en lugar de una copia tradicional.
Y la polémica no afecta únicamente a Take-Two.
Sony tampoco parece dispuesta a dar marcha atrás
La discusión se intensificó todavía más después de que Sony se pronunciara sobre su decisión de dejar de producir videojuegos físicos de PlayStation a partir de 2028.
La compañía aseguró que el cambio no está afectando actualmente a su negocio y que tampoco espera que lo haga en el futuro. Sus directivos también reconocieron que la medida ha provocado fuertes reacciones entre los jugadores, pero no dieron señales de querer modificar el rumbo.
La respuesta de la comunidad ha sido considerable. Peticiones online, comentarios en las redes sociales de PlayStation y campañas centradas en la preservación de los videojuegos han convertido el formato físico en uno de los grandes temas de debate entre los jugadores.
Incluso se ha planteado un boicot temporal a PlayStation durante una semana de agosto como forma de protesta.
Las críticas tampoco proceden exclusivamente de los consumidores. La Entertainment Retailers Association de Reino Unido llegó a describir la decisión de Sony como una victoria de la comodidad corporativa frente a la libertad de elección del consumidor.
Así, mientras compañías como Take-Two consideran que el futuro pasa inevitablemente por lo digital, una parte de los jugadores teme que esa transición termine eliminando algo mucho más importante que un simple disco: la posibilidad de poseer realmente una copia de los juegos que compran.
El debate, por tanto, parece lejos de terminar. Y con GTA VI en el horizonte, la discusión sobre qué significa realmente «comprar» un videojuego podría alcanzar una dimensión todavía mayor.