Masahiro Sakurai ha pasado buena parte de su carrera intentando encontrar nuevas formas de jugar. El creador de Kirby y director de Super Smash Bros. lleva décadas observando cómo evoluciona la industria desde dentro, y ahora ha aprovechado la despedida de un proyecto muy personal para lanzar una advertencia: los videojuegos necesitan continuar arriesgándose, incluso cuando hacerlo no garantiza el éxito comercial.
Sakurai cree que la industria necesita seguir buscando nuevas ideas
Las declaraciones llegaron durante los Japan Game Awards 2026, donde Masahiro Sakurai volvió a defender la importancia de la creatividad y la innovación dentro del desarrollo de videojuegos.
Su mensaje parte de una realidad complicada.
Crear algo original no garantiza que un videojuego vaya a convertirse automáticamente en un éxito. Una mecánica novedosa puede llamar la atención, pero también implica riesgos comerciales que muchas compañías prefieren evitar.
Sakurai reconoce esa dificultad, pero considera que renunciar progresivamente a experimentar podría provocar un problema todavía mayor.
Según explicó durante la ceremonia, si la industria pierde creatividad e innovación, terminará “muriendo lentamente”.
La frase resume una preocupación que Sakurai lleva años intentando combatir mediante una iniciativa que precisamente nació para premiar aquellas producciones dispuestas a hacer algo diferente.
Y 2026 marcó su despedida definitiva.
Un premio creado para reconocer juegos diferentes llega a su fin
El Game Designers Award nació en 2010 como una categoría especial de los Japan Game Awards.
A diferencia de otros reconocimientos, su objetivo no consistía simplemente en premiar al videojuego con mejores gráficos, mayores ventas o producción más espectacular.
La idea era buscar propuestas capaces de introducir mecánicas particularmente originales o innovadoras.
Sakurai estuvo profundamente involucrado en la iniciativa desde sus comienzos y presidió el comité encargado de seleccionar a los ganadores.
Durante sus diferentes ediciones fueron reconocidas propuestas que intentaban alejarse de fórmulas convencionales.
Sin embargo, después de 17 ediciones, la organización decidió poner punto final al galardón.
La edición de 2026 fue la última.
El ganador final fue Word Game, desarrollado por Team9, cerrando así una etapa que comenzó hace más de una década con una misión muy específica: demostrar que todavía existía espacio para experimentar.
Sakurai intentó encontrar un sucesor
La desaparición del premio tiene además un componente personal.
Sakurai explicó que llevaba aproximadamente cinco años buscando a alguien que pudiera sustituirlo como responsable del comité.
No lo consiguió.
Encontrar una persona dispuesta a asumir la tarea y mantener los criterios con los que había nacido el galardón terminó resultando más complicado de lo esperado.
Finalmente se tomó la decisión de cerrar la categoría.

Eso explica por qué las palabras de Sakurai durante la última ceremonia tuvieron un tono especialmente significativo. No estaba simplemente hablando sobre una tendencia general de la industria, sino despidiendo un proyecto creado específicamente para incentivar aquello que ahora teme que pueda perderse.
Innovar no significa necesariamente vender millones
Uno de los puntos más interesantes de su mensaje está precisamente en reconocer que innovación y éxito comercial no siempre avanzan juntos.
Las grandes compañías trabajan con presupuestos cada vez mayores, equipos enormes y proyectos que pueden necesitar vender millones de copias simplemente para recuperar su inversión.
En ese contexto, apostar por conceptos completamente nuevos supone un riesgo.
Las franquicias conocidas, las secuelas y las mecánicas que ya demostraron funcionar ofrecen una mayor previsibilidad comercial.
Pero Sakurai considera que una industria que dependa exclusivamente de esas fórmulas terminaría perdiendo parte de aquello que permite a los videojuegos evolucionar.
No significa abandonar las sagas conocidas ni convertir cada lanzamiento en un experimento. Su mensaje apunta a mantener abierto un espacio donde puedan aparecer ideas inesperadas.
Una advertencia de alguien que lleva décadas creando videojuegos
Sakurai conoce bien lo que significa desarrollar alrededor de propiedades enormemente populares.
Además de crear Kirby cuando todavía era muy joven, terminó convirtiéndose en la figura más asociada con Super Smash Bros., una de las franquicias más importantes de Nintendo.
Su trayectoria combina precisamente dos elementos aparentemente contradictorios: trabajar con personajes y marcas extremadamente conocidas mientras intenta introducir constantemente nuevas mecánicas.
Por eso, la desaparición del Game Designers Award funciona también como un momento simbólico.
El premio creado para buscar nuevas ideas desaparece después de 17 ediciones, mientras su fundador advierte sobre lo que podría ocurrir si esas ideas dejan de aparecer.
Sakurai no está diciendo que la industria vaya a desaparecer mañana.
Su advertencia apunta a un proceso mucho más lento: repetir aquello que funciona hasta que la creatividad deje de sorprender.
Y para alguien que ha dedicado buena parte de su carrera a descubrir nuevas maneras de jugar, ese parece ser un riesgo demasiado importante como para ignorarlo.