Microsoft ha cancelado numerosos proyectos en los últimos años, pero pocos han despertado tanta curiosidad como Project Blackbird, un RPG online de disparos y saqueo desarrollado por el estudio responsable de The Elder Scrolls Online. Fue una de las víctimas de los recortes impulsados por la compañía en el verano de 2025, a pesar de que, según informes, al entonces CEO de Microsoft Gaming, Phil Spencer, le había encantado lo que pudo probar. Ahora, el exdirector de ZeniMax Online Studios, Matt Firor, ofreció nuevos detalles sobre el proyecto y sobre la decisión que terminó llevándolo a abandonar la empresa.
“Hacer videojuegos siempre es un negocio desgarrador”, declaró a Ben Hanson, de MinnMax. “Pase lo que pase, puedes estar en el mejor estudio del mundo y aun así se toman decisiones que afectan a la gente. No estuve de acuerdo con lo que ocurrió, pero entendí el razonamiento detrás. Al final, todo es financiero”. Firor añadió: “Somos un número en una hoja de balances, y si ese número es grande, se convierte en objeto de análisis. Y ese número siempre fue grande”.
Firor, que lleva décadas en la industria desde que destacó como diseñador en Dark Age of Camelot en 2001, explicó que se invirtió mucho dinero en un nuevo motor gráfico para Project Blackbird, con el objetivo de mejorar la eficiencia técnica durante el desarrollo. Aunque eso suponía un coste inicial elevado, también permitiría facilitar enormemente el soporte como juego en servicio, ya que los desarrolladores podrían crear y ajustar contenido con mucha mayor rapidez.
Sin embargo, eso también convirtió al proyecto en un blanco atractivo cuando Microsoft comenzó a aplicar recortes masivos en su división gaming tras la compra de Activision Blizzard por 70.000 millones de dólares. Firor aseguró que la inesperada cancelación de Project Blackbird no la sintió como algo personal y destacó que trabajó con grandes profesionales dentro de Xbox.
“Un gran videojuego exitoso al nivel de Microsoft, sinceramente, no les resultaba tan estimulante”, afirmó. “Lo que quieren es un negocio cuyas cifras crezcan de forma fiable cada año en una determinada medida. Y esto no es solo Xbox, así funcionan todas las empresas que cotizan en bolsa. Quieren un negocio predecible y fácil de proyectar. Y la industria del entretenimiento, como la de los videojuegos, a veces simplemente no funciona así”.
Firor continuó: “Puedes decir Xbox, pero también podrías decir EA en 2008 o Activision en 2004. Es un negocio, y a veces es terrible. Evidentemente no comparto algunas decisiones, pero la lógica detrás de ellas tiene sentido en alguna hoja de cálculo”.
A comienzos de este año, el veterano desarrollador publicó un mensaje en LinkedIn confirmando que había renunciado tras la cancelación, un movimiento poco habitual en una industria cerrada donde normalmente se evita exponer públicamente conflictos internos o desacuerdos. “Fue un golpe bastante devastador”, confesó a MinnMax. “Este es el juego cuya idea conceptual propuse. Diseñé su mundo. Obviamente, luego otras personas tomaron esa base y la mejoraron mil veces, pero llevaba mucho tiempo dándole vueltas a esta idea”.
También explicó que todavía quedaba mucho trabajo por hacer para terminar el juego completo, algo que probablemente fue otro de los motivos por los que Microsoft decidió retirarse del proyecto. Aun así, aseguró que era “condenadamente divertido y muy distinto a cualquier otra cosa que hay ahí fuera”. Firor concluyó: “En lo que a mí respecta, el mundo habría sido un lugar mejor con ese juego existiendo”.
Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.