En una industria donde el diseño de videojuegos tiende cada vez más a la gratificación instantánea y a la eliminación de cualquier obstáculo que pueda frustrar al usuario, Warhorse Studios ha decidido nadar a contracorriente. Durante una reciente intervención, Prokop Jirsa, director creativo de la saga Kingdom Come: Deliverance, ha explicado por qué el estudio abraza la dificultad y el realismo crudo, incluso cuando los datos de las pruebas de juego indican que ciertos momentos pueden provocar el abandono de los jugadores.
La filosofía de la «fricción intencionada»
Jirsa detalló que, durante los procesos de playtesting, es habitual medir los puntos de fricción, es decir, aquellos momentos donde los jugadores se confunden, se enfadan o deciden dejar de jugar. Mientras que la respuesta estándar de la mayoría de los desarrolladores AAA es suavizar esas mecánicas para retener al mayor porcentaje posible de público, Warhorse adopta un enfoque radicalmente opuesto.
Para el estudio checo, esa fricción no es un error, sino una herramienta de empoderamiento. Según Jirsa, si el jugador logra superar un obstáculo que ha sido diseñado para ser difícil, la recompensa emocional es mucho mayor. Al no «limpiar» el camino, el juego permite que el usuario sienta un progreso genuino y una satisfacción personal que no se puede obtener en experiencias más simplificadas.
Un filtro consciente para el jugador
El director creativo fue honesto al admitir que esta decisión conlleva un sacrificio comercial: la pérdida de jugadores. Warhorse acepta que aquellos que buscan una experiencia puramente fluida y sin complicaciones —lo que Jirsa denomina «experiencias smooth»— probablemente no conecten con su obra.
«Las experiencias fluidas tienen su lugar, pero nosotros somos intencionadamente diferentes», afirmó Jirsa. Esta declaración reafirma la identidad de la franquicia, que desde su primera entrega en 2018 obligó a los jugadores a aprender mecánicas tan mundanas y complejas como la esgrima real, la lectura o el mantenimiento de la higiene, convirtiendo al protagonista Henry en un reflejo de la vulnerabilidad humana frente a la épica de otros RPG.
El futuro de Kingdom Come: Deliverance 2
Esta filosofía de diseño es la que está marcando el desarrollo de la secuela, prevista para este año. A pesar de los avances técnicos y una narrativa más ambiciosa en ciudades como Kuttenberg, el núcleo de la experiencia seguirá siendo exigente. Warhorse parece decidida a proteger su nicho: un público fiel que valora que el videojuego no le trate con condescendencia y que entiende que, en la Bohemia medieval, cada pequeña victoria debe ser ganada con esfuerzo.