No todos los mundos necesitan un gran apocalipsis para convertirse en lugares aterradores. A veces basta con dejar que el tiempo avance, que los recursos desaparezcan y que la vida deje de encontrar una forma de continuar. Esa es la inquietante premisa de una nueva aventura que acaba de llegar a Steam y que mezcla estética retro, exploración y combates estratégicos en un escenario donde cada integrante del grupo puede marcar la diferencia entre regresar con vida o terminar abandonado en el camino.
Un mundo condenado sin necesidad de un apocalipsis
Los responsables de Dread Delusion han regresado con Entropy, un RPG de fantasía oscura que ya está disponible en Acceso anticipado para PC a través de Steam por 11,99 dólares. La propuesta lleva a los jugadores hasta Draenog, una región desolada donde los últimos vestigios de humanidad sobreviven separados en pequeños asentamientos.
Lo interesante de este escenario es que su decadencia no nació de una gran catástrofe. No existe un único acontecimiento que explique el estado del mundo ni una fecha concreta a partir de la cual todo comenzó a derrumbarse. La situación es el resultado de un deterioro prolongado y de un fenómeno todavía más desconcertante: la tierra parece haber perdido su capacidad para generar nueva vida.
Las consecuencias son visibles en cada rincón. Los paisajes han quedado prácticamente desprovistos de vegetación, mientras las zonas habitadas se han convertido en lugares pobres y hostiles. Los asentamientos están dominados en buena parte por gobernantes tiránicos y las condiciones de vida distan mucho de cualquier imagen idealizada de la fantasía medieval.
Entre estos territorios aparecen criaturas que recorren las extensiones desoladas y convierten los desplazamientos entre poblaciones en una amenaza constante. Explorar no será simplemente avanzar de un punto a otro, sino calcular cuándo merece la pena enfrentarse a un enemigo y cuándo resulta más sensato buscar otra ruta.
La identidad visual refuerza todavía más esta sensación. El equipo ha apostado por gráficos low-poly que recuerdan deliberadamente a los primeros años de las consolas 3D, con una estética cercana a la era de PlayStation original. El resultado busca reproducir las limitaciones visuales de aquella época, pero reinterpretándolas desde una perspectiva moderna.
Ese contraste entre un mundo oscuro y una apariencia retro será una de las principales señas de identidad de la aventura.
Elegir a los compañeros puede decidir cada combate
La exploración será solo una parte del desafío. El sistema de combate se apoyará en enfrentamientos por turnos donde la planificación tendrá un peso considerable, especialmente porque el jugador será responsable de formar y dirigir un grupo de hasta seis personajes.
No todos los candidatos tendrán las mismas capacidades. Habrá diferentes mercenarios dispuestos a unirse a la expedición y la elección deberá realizarse pensando en las necesidades del grupo. Encontrar un personaje con buenas estadísticas no necesariamente significará que sea la mejor incorporación si su estilo de combate no encaja con el resto del equipo.
Esta estructura introduce una capa estratégica que irá más allá de simplemente subir de nivel. Antes de cada enfrentamiento será necesario valorar qué integrantes llevar, qué habilidades pueden complementarse y qué riesgos está dispuesto a asumir el grupo.
Los combates también incorporarán una mecánica especialmente llamativa: será posible apuntar a diferentes partes del cuerpo de los enemigos. Dañar o cortar una extremidad puede reducir sus capacidades y modificar el desarrollo del enfrentamiento.
La idea abre posibilidades tácticas interesantes. Un enemigo puede resultar mucho menos peligroso después de perder una extremidad determinada, mientras que otro puede seguir representando una amenaza incluso después de sufrir daños importantes. La estrategia dependerá, por tanto, de identificar qué partes conviene atacar antes de centrarse únicamente en reducir la salud del adversario.
Pero el sistema no está diseñado para obligar al jugador a luchar hasta el final. Si una batalla se complica demasiado, todavía existirá la posibilidad de escapar siempre que el personaje conserve la capacidad de desplazarse.
La progresión también tendrá consecuencias más allá de cada combate. Las recompensas obtenidas durante las expediciones podrán utilizarse para mejorar las estadísticas de los personajes, desbloquear nuevas ventajas y mantener al grupo preparado para desafíos posteriores.
Y cuando un mercenario caiga definitivamente, habrá que buscar un sustituto.
En Draenog, perder a un mercenario forma parte del viaje
La gestión de los integrantes del grupo será especialmente importante porque los personajes contratados no estarán necesariamente destinados a acompañar al jugador durante toda la aventura. Las bajas serán una posibilidad real y obligarán a utilizar las riquezas obtenidas durante las expediciones para incorporar nuevos mercenarios.
Esta característica refuerza la sensación de que los personajes son parte de un mundo peligroso y no simples piezas que pueden recuperarse automáticamente después de cada derrota. Una mala decisión durante un combate puede tener consecuencias que se extiendan mucho más allá de esa batalla.
El dinero y los tesoros conseguidos tendrán así varios usos. Podrán servir para reemplazar a quienes hayan caído, pero también para mejorar a los miembros supervivientes y desbloquear ventajas que permitan afrontar mejor las siguientes amenazas.
El sistema de progresión se complementa con una estructura inspirada en los RPG clásicos, especialmente en aquellos juegos donde formar un grupo equilibrado y administrar cuidadosamente los recursos era tan importante como dominar el sistema de combate.
Todo esto se desarrolla en un mundo que utiliza la estética retro como parte de su identidad y no únicamente como un recurso visual. La recreación de gráficos inspirados en la época de PSX busca reforzar la sensación de estar explorando un RPG procedente de otra generación, aunque construido con herramientas y sensibilidades actuales.
La aventura ya puede jugarse en Steam mediante Acceso anticipado por 11,99 dólares. Su llegada marca el regreso del equipo responsable de Dread Delusion, pero esta vez con una propuesta que cambia el enfoque hacia una fantasía mucho más sombría y centrada en la supervivencia de los últimos habitantes de un mundo condenado.
Entropy plantea así una pregunta sencilla pero incómoda: ¿cuánto tiempo puede mantenerse un grupo con vida cuando la propia tierra parece haber dejado de permitir que la humanidad prospere?
La respuesta estará en las decisiones del jugador, desde la composición del equipo hasta la forma de enfrentarse a cada criatura. En un mundo donde casi todo parece estar agotándose, incluso contar con seis compañeros puede no ser suficiente.