The Legend of Zelda: Ocarina of Time es uno de esos juegos que muchos vuelven a jugar cada cierto tiempo, especialmente cuando un posible regreso de la aventura vuelve a despertar la nostalgia. Sin embargo, un jugador decidió llevar esa idea muchísimo más lejos. Durante año y medio convirtió el clásico de Nintendo en una pesadilla de intentos fallidos, reglas implacables y una única oportunidad para sobrevivir.
135 intentos para conquistar una versión completamente impredecible
MajinPhil se define en tono humorístico como «el masoquista amigable del barrio», una descripción que encaja bastante bien con el tipo de desafíos que lleva años realizando en su canal de YouTube.
En 2024 consiguió completar The Legend of Zelda: Majora’s Mask al 100% sin recibir un solo golpe. Al año siguiente decidió complicar todavía más las cosas y repitió la hazaña utilizando una versión aleatorizada del juego. Como siguiente objetivo, parecía inevitable que llegara el turno de Ocarina of Time.
Pero completar el clásico de Nintendo sin recibir daño ya sería suficientemente complicado. MajinPhil decidió añadir varias restricciones para convertir la experiencia en una auténtica prueba de resistencia.
El desafío se basa en un randomizer, una modificación capaz de cambiar la ubicación de objetos, enemigos y otros elementos de la aventura. Cada nueva partida genera una semilla diferente, por lo que nunca se puede confiar completamente en la experiencia adquirida durante un intento anterior.
A esto se sumaron las reglas personales del jugador: objetos y enemigos aleatorizados, prohibición absoluta de glitches, nada de utilizar el escudo para bloquear ataques y, sobre todo, una única oportunidad para sobrevivir.
Recibir cualquier golpe significaba perder inmediatamente la partida y borrar el archivo de guardado.
No importaba si el daño había sido mínimo, si el enemigo parecía inofensivo o si el jugador estaba protegido. Un impacto era suficiente para volver al principio y comenzar una nueva aventura con otra semilla.
Con semejantes condiciones, los números explican mejor que cualquier otra cosa la dificultad del desafío: 135 intentos a lo largo de 18 meses.
Cada error podía obligarlo a empezar desde cero
MajinPhil lleva retransmitiendo el desafío desde hace aproximadamente año y medio, convirtiendo cada intento en una especie de partida de supervivencia en la que incluso los enemigos más pequeños pueden convertirse en una amenaza mortal.
Una de las pocas ventajas disponibles consiste en poder guardar y abandonar el juego cuando sea necesario. Sin embargo, tampoco es una solución perfecta. Cada vez que reinicia, tiene que volver a recorrer el camino hasta el punto en el que había guardado, mientras los enemigos reaparecen y vuelven a ocupar las zonas que ya había superado.
En uno de sus intentos anteriores, además, el jugador comprobó que ni siquiera los problemas técnicos estaban de su lado. Una partida terminó debido a un extraño fallo gráfico presente incluso en la versión original de Ocarina of Time, que provocó que un enemigo invisible se volviera temporalmente invulnerable.
Es el tipo de situación especialmente cruel en un reto donde un solo golpe puede acabar con meses de progreso.
La partida definitiva comenzó la semana pasada y, desde los primeros compases, MajinPhil empezó a tener la sensación de que podía ser diferente. Incluso tuvo que enfrentarse prácticamente desde el comienzo a varios Nudillos de Hierro que aparecieron en la primera mazmorra, uno de esos enemigos capaces de convertir cualquier enfrentamiento en una situación extremadamente peligrosa.
Pero esta vez consiguió avanzar.
Y, poco a poco, empezó a superar uno de los obstáculos más importantes: los jefes.
Todos cayeron sin que el jugador sufriera un golpe que pusiera fin a la partida. Después de 18 meses de intentos, finalmente estaba ante el momento que llevaba esperando desde marzo de 2025.
El último combate estuvo a punto de romperle los nervios
Cuando llegó al enfrentamiento final, MajinPhil ya había superado prácticamente todo lo que el reto podía poner delante de él. Sin embargo, todavía quedaba el enemigo más peligroso.
AFTER 18 MONTHS AND 135 ATTEMPTS IT FINALLY HAPPENED!! OCARINA OF TIME RANDOMIZED WITH ENEMIES RANDOMIZED BEATEN WITHOUT TAKING A SINGLE HIT!!! I CANT BELIEVE ITS OVER
– ITEMS RANDOMIZED
– ENEMIES RANDOMIZED
-NO GLITCHES
– BEAT ALL BOSSES
– NO BLOCKING WITH SHIELD
– HIT = FILE… pic.twitter.com/NNA3BaOm1p— phil (@MajinPhil) July 28, 2026
Antes de comenzar el combate definitivo, el streamer decidió detener momentáneamente la retransmisión. Necesitaba levantarse, caminar por la habitación y recuperar la calma. Después de tantos intentos, nunca había llegado tan lejos y sabía perfectamente que cualquier error podía destruir todo el esfuerzo acumulado durante meses.
El enfrentamiento contra Ganondorf no decepcionó.
Uno de los momentos más tensos llegó durante el conocido intercambio de bolas de energía. En un momento determinado, el combate alcanzó un intercambio de 18 golpes consecutivos, una situación que el propio MajinPhil describió como una auténtica locura.
Pero consiguió sobrevivir.
Después todavía quedaba escapar del castillo y completar el último tramo de la aventura. Finalmente, logró llegar hasta Ganon y asestar el golpe definitivo.
La reacción posterior dejó claro el nivel de tensión que había soportado. El jugador aseguró sentirse prácticamente al borde de la hiperventilación y reconoció que todavía le costaba creer que finalmente hubiera terminado el desafío.
Después de 135 intentos, 18 meses y una cantidad considerable de frustración, había conseguido completar Ocarina of Time bajo unas condiciones que convierten cualquier enemigo en una amenaza potencialmente definitiva.
El propio MajinPhil calificó la hazaña como «lo más difícil que he hecho nunca» en un videojuego.
Y ahora que finalmente ha conseguido superar uno de sus retos más brutales, queda una pregunta mucho más preocupante: ¿qué se le puede ocurrir después?