Sobrevivir ya era difícil. Hacerlo acompañado, ahora, lo es aún más… pero también más interesante. La última actualización de Kentum introduce un modo cooperativo que no solo suma un segundo jugador, sino que reconfigura por completo cómo se explora, se construye y se sobrevive en un planeta hostil donde morir no es el final, sino parte del proceso.
Dos clones, una misión y un planeta que no perdona
La nueva modalidad permite que dos jugadores compartan la misma partida, ya sea en local o a distancia, recorriendo biomas, escaneando flora y fauna alienígena y tratando de mantenerse con vida en un entorno que no da tregua. La cooperación no es obligatoria en todo momento: cada jugador puede separarse, explorar zonas distintas y regresar más tarde para combinar recursos o compartir descubrimientos.
Este diseño flexible refuerza uno de los pilares del juego: la narrativa emergente. Si uno de los jugadores cae, el sistema de clonación lo devuelve a la acción, a menudo mejorado, integrando el fracaso dentro del progreso. Morir deja de ser un castigo definitivo y pasa a formar parte del aprendizaje.
La actualización también permite activar el cooperativo en partidas ya existentes, gracias a un sistema de entrada y salida dinámica. Esto convierte cada sesión en una experiencia cambiante, donde el ritmo lo marcan las decisiones del equipo y no una estructura rígida impuesta por el diseño.
Además, se incorpora compatibilidad con juego remoto mediante Steam Remote Play, lo que permite compartir la experiencia con un amigo usando una sola copia del juego. En una propuesta centrada en la improvisación, esta accesibilidad amplía notablemente las posibilidades sociales.
Construir juntos… o competir por sobrevivir
El impacto más profundo del cooperativo se siente en la construcción de bases. Dos jugadores pueden dividir tareas, automatizar procesos con mayor rapidez y expandir la base tanto en vertical como en horizontal. Esto acelera el progreso hacia el objetivo central: mantener con vida a la humanidad en un futuro hostil y lleno de amenazas.
Sin embargo, el juego no obliga a colaborar de forma armónica. También es posible convertir la supervivencia en una competencia amistosa, viendo quién optimiza mejor los recursos, quién construye más rápido o quién logra mantenerse con vida durante más tiempo sin cometer errores fatales.
Para evitar conflictos innecesarios, se añade un nuevo objeto seguro dentro de la base que protege los objetos personales del sistema de automatización. Este pequeño cambio evita que tus recursos desaparezcan sin previo aviso y mejora la convivencia dentro del equipo.
El sistema de producción también se vuelve más ágil. Con dos jugadores gestionando tareas, las cadenas de fabricación se vuelven más complejas y eficientes, lo que abre la puerta a estrategias más elaboradas y a bases mucho más sofisticadas.
Una actualización que redefine la experiencia
La llegada del cooperativo no es un simple añadido: redefine cómo se juega Kentum. Lo que antes era una experiencia solitaria y tensa ahora se convierte en una aventura compartida, donde cada decisión, error o éxito se amplifica al tener a otro jugador involucrado.
Esta actualización refuerza la identidad del juego como un metroidvania de supervivencia centrado en la exploración, la automatización y la adaptación constante. El sistema de clonación, que ya era un pilar narrativo y mecánico, cobra aún más sentido cuando dos jugadores comparten la misma línea de supervivencia, cayendo y regresando una y otra vez.
Disponible en Steam, Xbox Series X|S, PlayStation 5 y Nintendo Switch, el juego amplía ahora su alcance con una función largamente pedida por la comunidad. Más plataformas, más formas de jugar y, sobre todo, más historias emergentes que solo pueden surgir cuando dos personas intentan sobrevivir en un mundo que no perdona errores.
Kentum no solo suma cooperativo: añade una nueva capa de caos, estrategia y diversión a una propuesta que ya destacaba por su originalidad.