Basta echar un vistazo a los lanzamientos de los últimos años para descubrir una curiosa tendencia: los desarrolladores parecen haberse enamorado de los gatos. Hemos controlado felinos, explorado ciudades con ellos y protagonizado aventuras enteras sobre cuatro patas. Sin embargo, un nuevo proyecto presentado recientemente quiere aprovechar esa fascinación de una manera distinta, combinando fantasía, exploración y combates alrededor de una relación muy particular.

Los gatos han encontrado su propio espacio en los videojuegos

Parece que la industria del videojuego tiene debilidad por los gatos. Y viendo la cantidad de títulos recientes que los han convertido en protagonistas o compañeros de aventuras, resulta difícil pensar que se trate simplemente de una coincidencia.

Little Kitty, Big City, Whisker Waters, Cat Quest: Pirates of the Purribean, The Stairway 7 – Anomaly Hunt Loop Horror Game y, por supuesto, Stray son algunos ejemplos de una lista que continúa creciendo. Cada uno interpreta de manera diferente aquello de colocar a un felino en el centro de la experiencia, desde propuestas relajadas hasta aventuras mucho más oscuras.

Ahora llega otro candidato, aunque esta vez la idea cambia considerablemente.

Se trata de Ylem’s Cat, un videojuego desarrollado en China que se presentó durante la última Gamescom y que no tardó demasiado en llamar la atención. No porque simplemente tenga un gato (a estas alturas eso ya difícilmente puede considerarse una rareza), sino por la función que este animal desempeñará dentro de la aventura.

En lugar de convertirnos directamente en un felino que recorre el mundo, el juego nos introduce en una aventura en tercera persona ambientada en un universo de fantasía. Nuestra protagonista tiene un objetivo especialmente personal: encontrar a su madre desaparecida.

Pero no realizará el viaje sola.

Mio no será simplemente el adorable gato que nos acompaña

Durante esta búsqueda conoceremos a Mio, un pequeño gato que acompañará a la protagonista y cuya importancia parece ir bastante más allá de aportar ternura a la aventura.

El felino posee la capacidad de cambiar de forma y estará profundamente integrado tanto en la exploración como en los enfrentamientos. Eso permite que Ylem’s Cat se distancie rápidamente de muchas de las propuestas protagonizadas por animales que hemos visto durante los últimos años.

Aquí no estamos ante un juego acogedor centrado exclusivamente en recorrer escenarios y descubrir pequeños secretos. La aventura apuesta por un mundo fantástico en el que también tendremos que combatir, superar peligros y encontrar respuestas a los numerosos interrogantes que rodean la desaparición de la madre de la protagonista.

Y Mio estará presente durante todo ese proceso.

Los primeros materiales enseñados del proyecto muestran un sistema de combate en el que ambos personajes pueden colaborar. La idea parece estar en aprender progresivamente a luchar juntos hasta conseguir que las habilidades de uno complementen las del otro.

También resulta especialmente prometedora su dirección artística. Los escenarios de fantasía, las criaturas y la combinación entre exploración y acción hacen que la propuesta recuerde por momentos a aquellas aventuras construidas alrededor de la relación entre dos personajes muy diferentes.

Precisamente ahí podría encontrarse su elemento más interesante.

La conexión entre ambos será fundamental para avanzar

La búsqueda de la madre obligará a la protagonista a seguir el camino que ella recorrió tiempo atrás, reconstruyendo poco a poco lo ocurrido. Sin embargo, Ylem’s Cat deja bastante claro que el jugador tendrá que prestar tanta atención al entorno como al propio Mio.

Según explica la descripción oficial del juego, existirán obstáculos que únicamente el gato podrá solucionar. Algunas situaciones requerirán utilizar sus capacidades particulares, mientras que otras dependerán de la coordinación entre ambos personajes.

El mismo principio se trasladará a las batallas. Cuanto mejor aprendan a combatir juntos, más sencillo será enfrentarse a los peligros del mundo.

Pero hay otro detalle especialmente curioso: Mio parece tener voluntad propia.

Durante la exploración tendremos que observar qué hace el animal y hacia dónde dirige su atención. Sus pequeñas inquietudes podrían conducir al jugador hacia descubrimientos importantes e incluso esconder información relevante para comprender lo que realmente está sucediendo.

Esta decisión puede aportar bastante personalidad al compañero. En lugar de funcionar simplemente como una herramienta que activamos cuando aparece un determinado rompecabezas, la intención parece ser conseguir que sintamos que estamos viajando junto a otra criatura.

Una aproximación que inevitablemente puede traer recuerdos de otro juego muy particular.

Una propuesta que puede conquistar a quienes disfrutaron de The Last Guardian

Todavía queda bastante para descubrir si todas estas ideas funcionan correctamente cuando tengamos el juego en nuestras manos. Sin embargo, la relación entre protagonista y criatura recuerda inevitablemente a uno de los elementos que hicieron especial a The Last Guardian.

Ylem’s Cat quiere que aprendamos a comprender a Mio, observemos su comportamiento y dependamos de él para superar determinadas situaciones. Al mismo tiempo, el gato también necesitará nuestra ayuda durante los enfrentamientos.

Esa dependencia mutua puede terminar siendo mucho más interesante que el simple hecho de tener un adorable compañero felino siguiéndonos durante toda la aventura.

Por ahora, el proyecto únicamente ha sido confirmado para PC y su lanzamiento está previsto para algún momento de 2028, por lo que todavía existe un amplio margen para que sus responsables enseñen nuevos detalles sobre sus mecánicas, mundo e historia.

Lo que hemos visto hasta ahora, sin embargo, resulta prometedor. En una época en la que los gatos parecen haberse convertido prácticamente en un género propio dentro de los videojuegos, Ylem’s Cat ha encontrado una manera bastante interesante de diferenciarse.

Y quizás su mayor atractivo no sea simplemente viajar acompañado de un gato, sino descubrir hasta qué punto vamos a necesitarlo.

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