Durante años, Bungie fue considerada una de las desarrolladoras más influyentes de la industria. Desde el éxito de Halo hasta la consolidación de Destiny, el estudio construyó una reputación difícil de igualar. Sin embargo, los últimos meses han estado marcados por decisiones complicadas, resultados por debajo de lo esperado y un contexto cada vez más delicado. Ahora, una nueva reorganización confirma que la situación es mucho más seria de lo que muchos imaginaban.

Bungie inicia una nueva reestructuración tras meses de incertidumbre

PlayStation ha confirmado una nueva ronda de despidos en Bungie, una medida que afectará a un número significativo de trabajadores y que golpeará especialmente a los equipos responsables de Destiny. El anuncio fue realizado por Hermen Hulst, máximo responsable de PlayStation Studios, quien calificó la decisión como difícil, pero necesaria para adaptar el tamaño del estudio a sus prioridades actuales y a sus objetivos a largo plazo.

Según explicó el directivo, antes de ejecutar los despidos se estudiaron distintas alternativas para intentar minimizar el impacto sobre la plantilla. Sin embargo, finalmente la compañía concluyó que mantener la estructura anterior ya no era viable dadas las circunstancias que atraviesa el estudio.

La noticia llega en un momento especialmente delicado para Bungie. El soporte de Destiny 2 ha llegado prácticamente a su fin después de más de una década de contenido constante, mientras que Marathon, el nuevo shooter de extracción del estudio, todavía no ha conseguido demostrar el potencial que Sony esperaba cuando apostó por este proyecto.

En su comunicado, Hulst destacó la enorme importancia histórica de la franquicia Destiny, aunque también reconoció que el juego dejará de recibir nuevas expansiones o grandes actualizaciones. Por ahora tampoco existen anuncios oficiales sobre una nueva entrega, algo que alimenta todavía más la incertidumbre entre una comunidad que durante años ha pedido el desarrollo de Destiny 3.

Diversos rumores habían apuntado incluso a la posibilidad de relanzar Destiny 2 bajo una nueva identidad para revitalizar la saga, aunque esos planes nunca llegaron a materializarse.

Marathon se convierte en la gran esperanza del estudio

Con el cierre progresivo de la etapa de Destiny, todos los focos apuntan ahora hacia Marathon. Hermen Hulst aseguró que este proyecto continúa ocupando un lugar importante dentro de la estrategia de PlayStation y confirmó que seguirá recibiendo apoyo mientras evoluciona con futuras temporadas y nuevos contenidos.

No obstante, sus palabras también dejaron entrever que el reducido equipo que permanecerá en Bungie podría participar simultáneamente en otros desarrollos todavía no anunciados, una señal de que la compañía busca reorganizar completamente sus recursos de cara al futuro.

La magnitud de esta reestructuración resulta especialmente llamativa si se recuerda que Sony adquirió Bungie en 2022 por 3.600 millones de dólares. En aquel momento, Destiny 2 seguía disfrutando de una sólida base de jugadores y la estrategia de PlayStation apostaba con fuerza por los juegos como servicio, una dirección que posteriormente fue modificándose tras varios proyectos cancelados y resultados inferiores a las expectativas.

Aunque todavía no se ha comunicado el número exacto de trabajadores afectados, se sabe que Bungie contaba con alrededor de 850 empleados durante 2024. Además de los desarrolladores del estudio, la reorganización también alcanzará a parte del personal de PlayStation que colaboraba directamente en las operaciones relacionadas con Bungie.

El estudio admite que ya no podía mantener su estructura

Poco después del anuncio realizado por Sony, Bungie publicó su propio comunicado confirmando oficialmente los despidos. En él, la dirección del estudio reconoció que Destiny 2 no ha logrado cumplir las expectativas durante los últimos años y admitió que la empresa ya no podía sostener el tamaño que había alcanzado.

La desarrolladora aseguró que esta decisión supone un duro golpe tanto para los trabajadores afectados como para sus familias y compañeros, subrayando que la prioridad ahora pasa por reorganizar el estudio para garantizar su viabilidad a largo plazo. Asimismo, prometió compartir más información sobre sus próximos proyectos cuando llegue el momento adecuado.

A este escenario se suma otro movimiento importante dentro de la compañía. El periodista Jason Schreier, de Bloomberg, informó de que Justin Truman abandonará su cargo como director de Bungie, un cambio que simboliza la profunda transformación interna que atraviesa el estudio.

Todo ello confirma los peores pronósticos que circulaban desde hace semanas. Tras dejar en pausa la franquicia Destiny y sin planes inmediatos para desarrollar una tercera entrega, Bungie afronta probablemente la etapa más complicada de toda su historia. El éxito de Marathon será ahora determinante para definir el futuro de una compañía que durante años marcó el camino de los shooters modernos y que busca reinventarse en un mercado cada vez más competitivo.

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