Los veteranos de Metro saben que disparar no siempre ha sido la única decisión importante. Durante años, la saga escondió detrás de pequeñas acciones un sistema capaz de alterar silenciosamente el destino del protagonista. Metro 2039, previsto para comienzos de 2027, recuperará esa filosofía, pero A4 Games considera que su nueva historia necesita reglas diferentes. Esta vez, el jugador no tendrá que preguntarse constantemente dónde está la línea entre el bien y el mal.
Una de las mecánicas más particulares de Metro está de regreso
Metro 2039 llegará a comienzos de 2027 para PC, PlayStation 5 y Xbox Series X/S. A4 Games ya ha mostrado una cantidad considerable de material jugable, pero todavía quedan numerosos detalles por conocer sobre cómo evolucionará la fórmula de la franquicia.
Uno de ellos acaba de ser revelado por Jon Bloch, productor ejecutivo del proyecto, durante una entrevista con GamesRadar: el sistema de Karma regresará.
Para quienes hayan jugado anteriores entregas, se trata de una mecánica especialmente reconocible.
Tradicionalmente, Metro analizaba numerosas acciones realizadas durante la aventura sin ofrecer necesariamente una indicación evidente de sus consecuencias. Escuchar determinadas conversaciones, explorar lugares concretos, ayudar a ciertos personajes o actuar de maneras específicas podía modificar una especie de puntuación moral invisible.
Esas decisiones terminaban influyendo sobre la narrativa y, en determinados casos, podían cambiar incluso el desenlace de la historia.
Lo interesante era precisamente que Metro rara vez explicaba qué acciones eran absolutamente correctas o incorrectas.
Con Metro 2039, esa filosofía cambiará considerablemente.
Esta vez A4 Games no quiere que existan grises
Según explica Bloch, el sistema de Karma continúa estando al servicio de la historia. La diferencia es que la narrativa de esta entrega plantea un conflicto donde el estudio no considera apropiado mantener la misma ambigüedad moral de anteriores juegos.
Metro 2039 enfrentará directamente al jugador contra un régimen fascista, y A4 Games no quiere presentar a los diferentes bandos como si fueran moralmente equivalentes.
“Mientras que en nuestros juegos anteriores existía cierta ambigüedad moral, en Metro 2039 queríamos asegurarnos de que la moralidad quedara clara”, explica Bloch.
Por tanto, la pregunta dejará de ser simplemente qué personaje tiene razón dentro de una situación compleja.
La intención parece pasar por utilizar el Karma para evaluar cómo se comporta el jugador dentro de un mundo donde determinadas líneas ideológicas y morales están claramente establecidas por la narrativa.
Esto supone un cambio considerable respecto a anteriores entregas, donde descubrir qué acciones conducían hacia determinadas consecuencias formaba parte del misterio.
Pero la transformación también está relacionada con la propia naturaleza de Metro 2039 y con el contexto que rodeó su desarrollo.
Metro 2039 vuelve a una Moscú devastada, pero algo ha cambiado
Durante el Xbox Games Showcase de junio de 2026, A4 Games presentó una demostración más extensa de Metro 2039 que permitió observar algunas de sus nuevas mecánicas y comprobar cómo ha evolucionado técnicamente la franquicia.
La historia llevará nuevamente a los jugadores hasta una Moscú postapocalíptica, marcada por las consecuencias de una guerra nuclear.
En este escenario emerge Hunter, líder de un régimen fascista que mantiene bajo control a los supervivientes mediante una combinación de miedo, violencia y propaganda.
La población vive atrapada dentro de un sistema que promete seguridad y futuro mientras utiliza esos mismos conceptos para justificar su dominio.
Precisamente ahí encaja la explicación ofrecida por Bloch sobre el nuevo planteamiento moral. En palabras del productor ejecutivo, dentro de este universo “no hay esperanza” ni futuro más allá de aquel que el Führer promete proporcionar.
La mecánica de Karma tendrá que reflejar esa realidad.
La guerra en Ucrania terminó influyendo en el desarrollo
Metro siempre ha mantenido una relación especialmente estrecha con Europa del Este, pero el contexto que rodea esta nueva entrega es muy diferente al de anteriores producciones.
La invasión rusa de Ucrania afectó directamente al proceso creativo y operativo del estudio, generando dificultades durante el desarrollo y modificando inevitablemente la perspectiva desde la que A4 Games construye su mundo.
Según lo conocido hasta ahora, esta situación llegó incluso a provocar cambios en la propia historia de Metro 2039.
Esto ayuda a entender por qué determinados conceptos políticos y morales tendrán ahora un tratamiento mucho más explícito.
La franquicia continuará explorando supervivencia, autoritarismo, miedo, propaganda y las decisiones que toman las personas cuando prácticamente todo ha desaparecido. Pero el equipo parece menos interesado en convertir todos esos conflictos en dilemas donde cada postura tenga necesariamente una justificación equivalente.
El Karma seguirá ahí.
Lo que cambia es aquello que Metro 2039 quiere hacer con él.
Y después de varias entregas acostumbrándonos a buscar los matices ocultos detrás de cada decisión, A4 Games parece dispuesto a utilizar una mecánica conocida para construir una experiencia moralmente mucho más contundente.