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Nada sobre el gran terremoto en Xbox tiene sentido

Tengo muchas más preguntas que respuestas.

Cuando ocurre una gran noticia, es inevitable la carrera por contextualizarla y explicarla. Una opción es tomarla al pie de la letra y empezar a racionalizarla. Otra es asumir que existe una lógica oculta y tratar de descubrirla. Hemos visto ambas reacciones ante el gran cambio en la cúpula de Xbox, y ninguna ofrece una respuesta completamente satisfactoria a la pregunta básica que muchos se han hecho desde el viernes por la tarde: ¿qué está pasando?

Phil Spencer se retira. Bien. Tiene sentido. Lleva 38 años en Microsoft. Que le vaya bien. Pero ¿anunciarlo un viernes por la tarde a través de una serie de memorandos y “exclusivas” en medios? Una forma extraña de cerrar la carrera de uno de los ejecutivos más visibles y veteranos del sector. Ni siquiera hubo un episodio oficial del pódcast de Xbox para comunicar la noticia y permitir que Spencer la compartiera de manera más personal con los millones de seguidores que han acompañado su visión para la marca durante más de una década.

Un informe de The Verge arroja algo de luz sobre esta rareza. El anuncio estaba previsto originalmente para el lunes 23 de febrero, pero una publicación de IGN obligó a Microsoft a adelantar el calendario. Como resultado, muchos empleados se enteraron primero por redes sociales. Según el reporte, Spencer llevaba casi un año planeando su retiro. Microsoft simplemente decidió que finales de febrero era el momento de accionar el mecanismo. El jefe de comunicaciones de Microsoft, Frank Shaw, desmintió el pasado julio los rumores de que Spencer se retiraría “pronto”, calificándolos de inventados. ¿Estaba equivocado entonces o ahora?

Una celebración interrumpida

Todo resulta aún más extraño si se considera que Spencer seguirá oficialmente en un rol de asesor hasta el verano para facilitar la transición, mientras la nueva CEO de Microsoft Gaming, Asha Sharma, asume el mando. ¿Le estará enseñando a desbloquear todos los logros en Brotato? El papel público de Spencer en Xbox parecía ya más ceremonial que operativo, pero ¿abandonar el cargo antes de que comiencen las celebraciones por el 25.º aniversario de la consola?

A pesar de los tropiezos recientes, 2026 debía ser una vuelta de honor para Xbox. El aumento de precio de Game Pass fue muy impopular, pero el servicio atraviesa una racha sólida de lanzamientos destacados. Las ventas de consolas caen, pero hay interés por el futuro en PC que sugieren dispositivos como la Xbox Ally X. Y los juegos (tradicionalmente el talón de Aquiles del gigante tecnológico) finalmente están aquí. Forza Horizon 6, Gears of War: E-Day, el remake de Halo: Combat Evolved y Fable cumplen la promesa de grandes lanzamientos trimestrales. No son exclusivos, pero celebran franquicias que han definido a Xbox durante cuatro generaciones de consolas.

También está el curioso caso de la salida de la presidenta de Xbox, Sarah Bond, el mismo viernes. El correo de despedida de Spencer fue el único que la mencionó. Ni siquiera el histórico tercer “mosquetero” de Xbox, Matt Booty, le agradeció públicamente su labor. Horas después, Bond publicó su propio comunicado en LinkedIn. Tampoco mencionó a Booty.

“Este momento también representa una oportunidad única para una mirada fresca y un nuevo liderazgo que guíe al equipo hacia su próximo capítulo”, escribió. “He tenido el privilegio de pasar tiempo con Asha en las últimas semanas mientras planificábamos esta transición, y he visto de primera mano su profundo compromiso con nuestros jugadores, desarrolladores y marca”.

Un chivo expiatorio conveniente

The Verge informó que Bond era “difícil para trabajar” y que algunos empleados estaban “aliviados” por su salida. De manera llamativa, el artículo atribuye buena parte de los recientes errores estratégicos de Xbox a su dirigente más reciente. “Bond intentó priorizar el móvil y la nube por encima de la consola, para llegar a millones más de clientes potenciales, pero el resultado fue un caso clásico de perseguir a los clientes del mañana descuidando a los de hoy”, escribió el periodista Tom Warren. Aunque más adelante señaló que sus acciones estaban “bajo la dirección de Spencer”.

Cuesta creer que algún aficionado de Xbox piense que el giro multiplataforma hacia la nube, PC y móviles fue una iniciativa impulsada desde abajo por Bond y no una directriz desde la cúpula, en un contexto en el que el CEO Satya Nadella y la directora financiera Amy Hood exigían crecimiento agresivo y disciplina en los márgenes tras la adquisición de 70.000 millones de dólares de Activision Blizzard. Para muchos, resultaría conveniente atribuir la dilución del concepto Xbox a alguien que ya no está en la empresa y a un jefe que se retira.

Tal vez sería más fácil comprender la situación si el propio mensaje de Microsoft fuera coherente. “Volveremos a comprometernos con nuestros seguidores y jugadores principales, con quienes han invertido en nosotros durante 25 años, y con los desarrolladores que crean los universos y experiencias que disfrutan jugadores de todo el mundo”, escribió Sharma en su memorando de presentación. Prometió “un compromiso renovado con Xbox empezando por la consola, que ha definido quiénes somos”.

Pero apenas una frase después volvió a insistir en el lema de “jugar en cualquier lugar”. “El gaming ahora vive en múltiples dispositivos, no dentro de los límites de un único hardware”, afirmó. “A medida que nos expandimos en PC, móvil y nube, Xbox debe sentirse fluida, instantánea y digna de las comunidades a las que servimos. Eliminaremos barreras para que los desarrolladores puedan crear una vez y llegar a los jugadores en todas partes sin concesiones”.

No hubo mención a otras consolas como PS5 o Switch 2. ¿Está Microsoft poniendo fin a su experimento de abandonar las exclusividades? “Los escucho”, respondió Sharma a un seguidor que le pidió recuperar la exclusividad en consola. La nueva CEO ha dicho lo correcto para reconstruir la confianza, pero la marca ha cambiado tanto de rumbo en los últimos cinco años que pocos creerán en palabras sin acciones. Y aun con acciones, ¿qué impediría otro giro estratégico mientras el negocio del gaming siga siendo marginal frente a otras divisiones y al auge de la inteligencia artificial?

Hardware accesible. Juegos imprescindibles. Esos son los ingredientes que necesita una consola para prosperar. Microsoft ha demostrado repetidamente que o bien no está comprometida con esas dos bases o no logra ejecutarlas. Bond pudo haber sido una mala portavoz del futuro de Xbox, pero hará falta mucho más que un cambio de discurso para salvar la marca. Y la forma en que se ha gestionado esta reorganización sugiere que ni siquiera la comunicación dejará de ser caótica.

“Quiero recuperar el espíritu rebelde que construyó Xbox en sus inicios”, escribió Sharma. Uno de quienes no lo cree es precisamente uno de esos rebeldes originales, Seamus Blackley. “Espero que el trabajo de la nueva CEO sea el de un médico de cuidados paliativos que acompañe a Xbox suavemente hacia la noche”, declaró hoy a GamesBeat. “El trabajo de todos ellos es integrar estas unidades de negocio en el nuevo mundo de la inteligencia artificial. Eso es lo que estamos viendo aquí”.

Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.

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