Saltar al contenido

BeastLink quiere cumplir la fantasía definitiva de los kaijus: destruir ciudades enteras y su nueva beta ya lo está demostrando

Monstruos gigantes, escenarios que se derrumban en tiempo real y partidas donde ningún edificio está realmente a salvo. La nueva prueba abierta del ambicioso multijugador apuesta por llevar la destrucción masiva a una escala poco habitual dentro del género.

Pocas fantasías resultan tan atractivas para los amantes de los monstruos gigantes como recorrer una ciudad dejando un rastro de destrucción a cada paso. Sin embargo, convertir esa idea en un videojuego realmente convincente ha sido un desafío que pocos estudios han logrado superar. Ahora, un nuevo proyecto quiere cambiar esa situación con una propuesta donde los edificios se convierten en armas improvisadas, los mapas evolucionan durante la partida y los jugadores pueden tomar el control de enormes criaturas capaces de transformar barrios enteros en montañas de escombros.

La nueva beta lleva los enfrentamientos entre monstruos a una escala mucho más ambiciosa

Grove Street Games ha dado inicio a una nueva fase de pruebas abiertas para BeastLink, un título multijugador que busca diferenciarse gracias a una combinación de combate entre kaijus, destrucción masiva y escenarios dinámicos capaces de cambiar constantemente durante las partidas.

Esta nueva beta, disponible durante todo el fin de semana, incorpora numerosas mejoras desarrolladas a partir de los comentarios recibidos durante las pruebas cerradas realizadas en las últimas semanas. El objetivo es ofrecer una experiencia más estable, más espectacular y mucho más cercana a la visión que el estudio tiene para su lanzamiento en acceso anticipado.

Uno de los cambios más importantes aparece en los enfrentamientos entre criaturas gigantes. Los desarrolladores han revisado los sistemas de movimiento, los impactos y las animaciones para conseguir que cada combate resulte más fluido. Ahora los monstruos cuentan con una movilidad más libre y ataques mejor conectados entre sí, algo que busca transmitir mejor la sensación de estar controlando seres de tamaño colosal.

La actualización también incorpora un nuevo escenario llamado Wharf, una enorme zona portuaria donde grúas, almacenes, muelles y estructuras industriales se convierten en parte activa de las batallas. El mapa introduce elementos verticales y rutas alternativas que obligan a los jugadores a replantear constantemente su estrategia.

Como si eso no fuera suficiente, la beta suma una nueva amenaza inesperada: gigantescos enjambres de mosquitos que pueden aparecer en distintos sectores y alterar el desarrollo de la partida. Su presencia añade una capa extra de caos a unos enfrentamientos que ya de por sí resultan impredecibles.

Todo ello se complementa con nuevos efectos visuales, partículas de polvo, niebla dinámica y una cantidad mucho mayor de escombros generados durante las destrucciones, reforzando la sensación de estar participando en un auténtico desastre urbano.

Tres criaturas jugables y modos que aprovechan cada rincón del caos

La prueba abierta permite controlar tres monstruos completamente distintos. Horned Lizard, Mandrill y Bull Shark representan estilos de combate diferenciados, ofreciendo alternativas tanto para quienes prefieren la agresividad directa como para aquellos que buscan una aproximación más táctica.

Más allá de la elección de criatura, el juego intenta diversificar la experiencia mediante varios modos diseñados para explotar distintas facetas de su propuesta. El tutorial individual sirve como introducción para aprender las mecánicas básicas y comprender cómo funciona el vínculo entre los jugadores y los monstruos.

A partir de ahí comienza el verdadero espectáculo. Battle Arena permite iniciar enfrentamientos inmediatos entre criaturas gigantes, ya sea contra otros usuarios, la inteligencia artificial o incluso en solitario. Es un espacio pensado para experimentar libremente con las capacidades destructivas de cada monstruo mientras el escenario se convierte en una enorme zona de demolición.

La beta también incorpora Hazard Pay, un modo donde los participantes deben colaborar para proteger equipos científicos que investigan el comportamiento de las bestias salvajes. La misión parece sencilla sobre el papel, pero rápidamente se transforma en una lucha constante por mantener con vida a los investigadores mientras todo a su alrededor se desmorona.

Por otro lado, Beast Brawl apuesta directamente por el enfrentamiento entre monstruos rivales. Los equipos compiten por controlar distintas zonas de la ciudad, obligando a los jugadores a combinar combate, movilidad y destrucción estratégica para imponerse sobre el adversario.

Finalmente aparece Colony Purge, una modalidad centrada en localizar y destruir nidos ocultos mientras ambos equipos luchan por el control territorial. La mezcla de exploración, combate y destrucción genera situaciones impredecibles donde cada partida termina desarrollándose de manera distinta.

La variedad de objetivos busca evitar que la experiencia dependa únicamente de destruir edificios, ofreciendo motivos adicionales para seguir explorando cada mapa.

La tecnología detrás del proyecto quiere convertir la destrucción en una mecánica real

Aunque los monstruos son el principal atractivo visual, buena parte de la ambición del proyecto se encuentra en la tecnología que sostiene todo ese espectáculo. El juego utiliza Unreal Engine 5 junto a una herramienta propia llamada SuperDestruction, diseñada específicamente para gestionar enormes cantidades de destrucción simultánea dentro de entornos multijugador.

Según el estudio, cada mapa puede contener más de 250.000 objetos destructibles y millones de fragmentos físicos generados en tiempo real. No se trata únicamente de ver edificios colapsar por razones estéticas. La intención es que cada estructura destruida tenga consecuencias directas sobre la partida.

Un bloque derrumbado puede cerrar una ruta de acceso. Un edificio parcialmente destruido puede convertirse en cobertura improvisada. Una calle repleta de escombros puede modificar la movilidad de jugadores y monstruos. El entorno deja de ser un simple escenario para convertirse en una herramienta estratégica que evoluciona constantemente.

Esta filosofía permite que cada enfrentamiento altere el mapa de forma permanente. Conforme avanzan los combates, la ciudad original desaparece poco a poco bajo montañas de restos, creando escenarios únicos imposibles de replicar exactamente en dos partidas consecutivas.

La beta abierta servirá además para poner a prueba toda esta infraestructura antes del lanzamiento en acceso anticipado previsto para este verano. El estudio necesita comprobar cómo responde la tecnología bajo una gran carga de usuarios simultáneos y recoger información que permita seguir equilibrando la experiencia.

Con monstruos gigantes, combate multijugador y una apuesta tecnológica centrada en la destrucción dinámica, BeastLink intenta ocupar un espacio poco explorado dentro del mercado actual. Y si las pruebas cumplen lo prometido, podría convertirse en una de las propuestas más llamativas para quienes siempre soñaron con arrasar una ciudad entera paso a paso.

You May Also Like