En algunos videojuegos, construir es solo una parte de la experiencia. Antes de levantar carreteras, reparar instalaciones o restaurar regiones enteras, a veces es necesario destruir lo que ya existe. En los simuladores que recrean entornos dinámicos, esa línea entre reconstrucción y demolición puede cambiar por completo la forma de jugar. Ahora un conocido sandbox basado en físicas decide explorar precisamente esa idea con una expansión que introduce nuevos territorios, maquinaria pesada y decisiones que pueden transformar el paisaje de manera permanente.
Nuevos territorios que obligan a reconstruir desde cero
El simulador RoadCraft acaba de recibir su segunda gran expansión con el lanzamiento de Reclaim Expansion, un contenido descargable que amplía significativamente el mundo del juego y añade nuevas situaciones para gestionar.
El núcleo de esta expansión se encuentra en dos mapas completamente nuevos que presentan desafíos muy distintos entre sí. Cada uno introduce condiciones ambientales específicas que obligan a replantear las estrategias de reconstrucción.
El primero sitúa a los jugadores en una región de Europa Central devastada por tormentas intensas. El escenario, conocido como Autumn Collapse, muestra un paisaje cubierto de bosques dañados, infraestructuras inestables y edificios que ya no pueden utilizarse con seguridad.
La tarea consiste en evaluar los daños, despejar rutas bloqueadas y restaurar las conexiones necesarias para que la zona vuelva a funcionar. En algunos casos será posible reforzar estructuras existentes, pero en otros la única solución será demolerlas para aprovechar los materiales recuperables.
El segundo mapa, Summer Drought, plantea un escenario completamente diferente. Aquí el problema no es el exceso de agua, sino su ausencia. Una sequía prolongada ha transformado el entorno, afectando tanto a la infraestructura como a la forma en que se distribuyen los recursos.
Los jugadores deberán garantizar el acceso al agua, adaptar instalaciones al nuevo clima y eliminar estructuras que ya no resultan útiles en estas condiciones extremas.
Nuevos vehículos y herramientas para un sandbox basado en físicas
La expansión también introduce siete nuevos vehículos diseñados para ampliar las posibilidades del sistema de físicas que caracteriza al juego. Cada uno está pensado para cumplir funciones muy específicas dentro de las misiones de reconstrucción.
Entre ellos destaca el 5111Б Dragline Demolisher, una enorme máquina de demolición capaz de derribar estructuras abandonadas y recuperar materiales que luego pueden reutilizarse en otros proyectos.
También aparece el Torque G-175, un vehículo diseñado para triturar grandes masas forestales. Esta maquinaria permite abrir rutas en zonas densamente arboladas, facilitando nuevas misiones relacionadas con la gestión del terreno.
Además de estos modelos especializados, la expansión añade otros vehículos pensados para diferentes tareas logísticas. Los jugadores podrán acceder a un nuevo Scout para exploración, una variante de transporte pesado para carga, un vehículo SAR para operaciones de rescate y un volquete adaptado a terrenos arenosos.
La lista se completa con el Hollander M7, un instalador de cables que permite restaurar líneas eléctricas en regiones donde la infraestructura ha quedado completamente dañada.
Todos estos vehículos amplían las opciones disponibles dentro del sandbox del juego, permitiendo que cada misión pueda abordarse con herramientas muy distintas.
Demoler, recuperar materiales y decidir cómo cambia el entorno
Uno de los cambios más interesantes de esta expansión es la incorporación de nuevas mecánicas relacionadas con la demolición y el salvamento de materiales.
Hasta ahora, gran parte de la experiencia giraba en torno a reconstruir infraestructuras dañadas. Con este nuevo sistema, destruir edificios también se convierte en una decisión estratégica dentro del juego.
Cuando una estructura deja de ser útil o representa un peligro, los jugadores pueden demolerla para recuperar recursos que luego pueden emplearse en otros proyectos. Este sistema introduce una capa adicional de gestión, ya que cada acción puede modificar el entorno y afectar a futuras misiones.
La expansión también permite explorar estas nuevas mecánicas tanto en solitario como en cooperativo, ofreciendo la posibilidad de coordinar tareas complejas con otros jugadores.
Además del nuevo contenido, el lanzamiento coincide con el primer aniversario del juego. Para celebrarlo, los desarrolladores han puesto a la venta una edición especial que incluye el juego base junto con varias expansiones y contenido adicional.
Entre los extras aparece el vehículo de exploración Invictus Type A, una unidad de alto rendimiento diseñada para desplazarse rápidamente por los mapas más difíciles.
Con nuevos territorios, maquinaria pesada y mecánicas que permiten alterar el paisaje, esta expansión refuerza la idea central del juego: reconstruir el mundo no siempre significa empezar desde cero, pero a veces sí implica decidir qué partes deben desaparecer para que algo nuevo pueda surgir.