Netflix lleva varios años intentando encontrar su lugar en la industria del videojuego, con adquisiciones, estudios propios y propuestas que buscan aprovechar su enorme base de suscriptores. Sin embargo, el camino no está siendo sencillo. La compañía acaba de tomar una decisión que vuelve a poner en duda el rumbo de esta división y que resulta especialmente llamativa por el momento en que se produce: apenas unas semanas después de uno de sus lanzamientos más recientes.

Un cierre que llega en un momento especialmente llamativo

Netflix ha decidido cerrar Night School, el estudio de Los Ángeles responsable de una de las sagas narrativas más reconocibles de su catálogo de videojuegos: Oxenfree y Oxenfree 2: Lost Signals. El equipo había construido una identidad propia gracias a sus aventuras de suspense, sus diálogos ramificados y una marcada atmósfera sobrenatural que convirtió a la primera entrega en uno de los proyectos independientes más destacados de su generación.

La medida, sin embargo, no afecta únicamente a Night School. Netflix también ha decidido poner fin a las operaciones de Moonloot, un estudio ubicado en Helsinki que todavía no había presentado públicamente ningún videojuego. El equipo trabajaba en un proyecto de simulación de vida que nunca llegó a anunciarse oficialmente.

La compañía ha explicado que estos cambios forman parte de una reorganización destinada a simplificar sus operaciones y concentrar sus recursos en aquellas áreas con mayor potencial. Netflix insiste en que no abandona los videojuegos y que continúa considerando este sector una oportunidad para ampliar el entretenimiento disponible para sus suscriptores.

El momento del cierre es lo que hace que la noticia resulte especialmente sorprendente. Night School acababa de completar uno de sus proyectos más ambiciosos, y el juego había llegado al público apenas unas semanas antes.

El último juego del estudio apenas tuvo tiempo de respirar

El cierre se produce poco después del lanzamiento de Perturbado, una aventura de terror narrativa en primera persona desarrollada por Night School junto al cineasta Zach Cregger, conocido por dirigir Weapons.

El videojuego llegó el pasado 30 de junio y apostó por una fórmula especialmente vinculada al estilo del estudio: una experiencia centrada en la narrativa, las decisiones del jugador y una atmósfera inquietante. Además, contó con la participación de actores reconocidos como Sadie Sink y Zoë Kravitz, lo que ayudó a diferenciarlo dentro del catálogo de videojuegos de Netflix.

La recepción también fue suficientemente positiva como para convertir el cierre del estudio en una decisión difícil de interpretar para parte de la comunidad. Algunos críticos destacaron precisamente su combinación de terror y narrativa interactiva, describiéndolo como una aventura de decisiones capaz de generar momentos tanto divertidos como perturbadores.

Uno de los antiguos integrantes de Night School expresó públicamente su frustración tras conocer la noticia. El desarrollador destacó que el equipo había conseguido terminar y publicar el proyecto para millones de jugadores y aseguró sentirse especialmente orgulloso del resultado.

La situación deja una imagen paradójica: un estudio que acaba de lanzar un proyecto que Netflix considera exitoso deja de existir poco después de ponerlo en manos de los jugadores.

Netflix asegura que no abandona los videojuegos

Pese a los cierres, Netflix mantiene que su estrategia en videojuegos continúa adelante. Un portavoz de la compañía explicó que la intención es hacer más eficientes sus esfuerzos y concentrarse en aquellas iniciativas que demuestren mejores resultados.

La decisión encaja además con una tendencia que ya se había visto anteriormente. Netflix cerró Team Blue en 2024, apenas dos años después de haber creado el estudio y antes de que pudiera publicar un videojuego. En 2025 también puso fin a las operaciones de Boss Fight Entertainment, compañía que había adquirido en 2022 y que durante ese periodo sí llegó a lanzar varios títulos.

En aquel momento, Netflix justificó el cierre de Boss Fight mediante una estrategia basada en reducir el número de apuestas para concentrarse en aquellas con mayores posibilidades de éxito. Ahora, la compañía parece avanzar nuevamente en esa dirección.

La situación resulta todavía más curiosa porque la propia dirección de Netflix ha destacado recientemente el rendimiento de sus videojuegos. Durante una llamada con inversores celebrada en julio, el coCEO Greg Peters señaló que Perturbado se había convertido en uno de los lanzamientos de juegos en la nube más exitosos de la compañía y aseguró que había registrado cifras especialmente sólidas.

Peters también dejó claro que Netflix considera que todavía existe un enorme potencial sin explotar en este negocio. La compañía continuará ajustando su nivel de inversión en función de los resultados, la respuesta de sus suscriptores y la capacidad de cada proyecto para aportar valor al negocio.

Por ahora, el mensaje de Netflix es claro: los videojuegos siguen formando parte de sus planes. La incógnita es cuánto cambiará el camino para llegar hasta allí y cuántos estudios más tendrán que quedar atrás antes de que la compañía encuentre definitivamente la fórmula que está buscando.

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