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Nintendo mira en silencio cómo sube el precio de la RAM. Y eso podría cambiar el destino de Switch 2

La carrera global por la inteligencia artificial está disparando el coste de los componentes clave. En Japón, el presidente de Nintendo admite que observa la situación con atención. No habla de subidas de precio. Pero tampoco las descarta.

No es una alerta roja. Todavía. Es algo más inquietante: una frase medida, un gesto contenido, una admisión mínima. En una entrevista poco habitual con Kyoto Shimbun, el presidente de Nintendo, Shuntaro Furukawa, reconoció que la compañía está siguiendo de cerca el impacto de los aranceles y del encarecimiento de la memoria RAM, impulsado por la explosión de la inteligencia artificial. No anunció cambios. No prometió estabilidad. Se limitó a observar. Y cuando una empresa como Nintendo se pone en modo observador, es porque el tablero se está moviendo.

La explicación oficial es técnica, casi aséptica: los centros de datos de IA están devorando grandes cantidades de memoria, lo que genera presión en la cadena de suministro y posibles escenarios de escasez. Pero detrás de esa frase hay una realidad incómoda: la industria del videojuego está compitiendo por los mismos recursos que las grandes tecnológicas, y no siempre gana.

Cuando se le preguntó por la posibilidad de que Switch 2 suba de precio en el futuro, Furukawa se refugió en el terreno de lo “hipotético”. No confirmó nada, no negó nada. Simplemente dejó claro que el encarecimiento de componentes podría convertirse en un problema. Es una forma elegante de decir “esto nos preocupa”, sin decirlo.

El nuevo enemigo no son los chips, es la memoria

• Components are procured from suppliers based on Nintendo’s medium to long term business plan. The current memory price has no immediate impact on their financial performance. However, “we must monitor the situation closely.”

(Related post: ninpatentswatch.wordpress.com/2026/01/05/s…)
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Nintendo Patents Watch (@ninpatentswatch.bsky.social) 2026-01-11T15:48:55.700Z

Durante años, la narrativa fue la misma: escasez de semiconductores, fábricas saturadas, retrasos en la producción. Hoy el foco se está desplazando. El cuello de botella ya no está solo en los chips, sino en la memoria. RAM, VRAM, almacenamiento. Todo lo que la IA necesita para entrenar modelos gigantescos y mantenerlos funcionando 24/7.

Y la IA no es un cliente discreto. Es un elefante en una tienda de porcelana.

En paralelo, el mercado de PC lleva meses dando señales claras: gráficas infladas, módulos de memoria cada vez más caros y una demanda que no afloja. Incluso NVIDIA, según reportes recientes, estaría considerando relanzar RTX 3060 para cubrir un hueco que el mercado actual no logra satisfacer. Cuando empiezan a resucitar hardware “viejo” para cubrir demanda, algo se está desajustando.

Nintendo no es ajena a este contexto. Furukawa explicó que la rentabilidad del hardware depende de múltiples factores: condiciones de compra de componentes, reducción de costes mediante producción en masa, tipos de cambio y, por supuesto, aranceles. Es la versión corporativa de “esto es un castillo de naipes”.

El precedente que nadie quiere recordar (pero está ahí)

Hay un detalle que pesa más de lo que parece: Nintendo ya subió los precios de la Switch en 2025. No fue una filtración. No fue un rumor. Fue un movimiento real. La Switch base pasó de 299 a 339 dólares, la OLED de 349 a 399 y la Lite de 199 a 229. Una consola con casi diez años en el mercado… más cara que antes.

Ese precedente cambia la lectura de todo.

Porque cuando ahora Furukawa dice que su política es “reconocer los aranceles como un coste y trasladarlos a los precios tanto como sea posible, no solo en Estados Unidos”, ya no suena a teoría. Suena a práctica.

Y eso es lo que inquieta a los fans: no tanto lo que Nintendo dice, sino lo que ya ha demostrado estar dispuesta a hacer.

¿Estamos mirando un Switch 2 a 500 dólares?

Nadie lo ha dicho en voz alta. Nadie lo va a confirmar. Pero la pregunta está flotando en el ambiente: ¿2026 será el año en que una consola de Nintendo roce o supere los 500 dólares?

Hace una década, la idea habría sido absurda. Hoy, con inflación global, presión de la IA, aranceles cruzados y costes de producción al alza, empieza a sonar… posible.

Furukawa ya había advertido a inversores en noviembre que el precio de Switch 2 estaba “seguro por ahora”, siempre y cuando no hubiera otro estallido en la guerra comercial impulsada por Trump. Es decir: estabilidad condicionada. Un asterisco enorme.

“Mientras somos conscientes de que los costes de varios materiales están subiendo, también anticipamos áreas donde podremos reducir costes gracias a la producción en masa”, dijo entonces. Es una frase tranquilizadora. Pero también es una frase defensiva.

El momento más delicado

Durante la entrevista, Furukawa reconoció que Nintendo ya sufrió el impacto de los aranceles el año pasado, con pérdidas de decenas de millones en la primera mitad del ejercicio. “Es un periodo crucial para nuestro negocio”, afirmó, subrayando la importancia de impulsar nuevo hardware sin perder el impulso de la plataforma.

Ese es el punto más sensible: Nintendo está a punto de lanzar su nueva generación en el peor contexto económico de la última década para el hardware. Costes al alza, mercado tenso, competencia feroz y consumidores cada vez más sensibles al precio.

Y en ese escenario, el silencio pesa.

Nintendo no está anunciando subidas. Tampoco está prometiendo que no las habrá. Está mirando. Midiendo. Calculando. Y, probablemente, preparando el terreno.

Porque cuando una empresa empieza a hablar de “hipótesis” en público, suele ser porque internamente ya se están discutiendo escenarios. Switch 2 todavía no tiene precio oficial. Pero la guerra por la RAM ya empezó. Y Nintendo, esta vez, no parece estar mirando hacia otro lado.

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