Eiichiro Oda lleva décadas sembrando pequeños misterios en One Piece, pero pocos han generado tantas teorías como el cambio físico que sufrió Roronoa Zoro después del salto temporal. Ahora, en pleno arco de Elbaph, el manga ha recuperado inesperadamente ese enigma. Una breve escena relacionada con su entrenamiento junto a Dracule Mihawk ha mostrado algo que los lectores no veían desde 2010.

One Piece vuelve 16 años atrás con Zoro

El capítulo 1194 de One Piece ha vuelto a colocar a Roronoa Zoro en el centro de la historia mientras continúa su enfrentamiento contra Shepherd Sommers, integrante de los Caballeros de Dios.

Sin embargo, uno de los momentos que más atención ha generado no ocurre exactamente durante el combate actual.

Zoro recuerda parte del entrenamiento que realizó junto a Dracule Mihawk durante los dos años del salto temporal. Es precisamente durante este breve flashback cuando Eiichiro Oda recupera uno de los detalles más misteriosos del personaje.

El espadachín aparece nuevamente con su ojo izquierdo abierto.

Puede parecer un elemento menor, especialmente porque estamos observando una escena situada en el pasado. Pero para los seguidores que llevan años acompañando al personaje tiene una importancia particular.

La última vez que el manga había mostrado claramente ese ojo fue antes del salto temporal, en el capítulo 599, publicado en octubre de 2010.

Han pasado prácticamente 16 años desde entonces.

El misterio comenzó después del salto temporal

Cuando los integrantes de los Sombrero de Paja volvieron a reunirse después de entrenar durante dos años separados, todos presentaban cambios.

Zoro tenía uno especialmente evidente.

Una cicatriz atravesaba su ojo izquierdo y, desde entonces, el personaje lo ha mantenido permanentemente cerrado.

Oda nunca explicó de manera definitiva cómo ocurrió la lesión.

Una de las teorías más extendidas entre los seguidores apunta directamente al entrenamiento con Mihawk en la isla Kuraigana. Durante aquellos dos años, Zoro tuvo que superar un entrenamiento extremadamente exigente y también enfrentarse a los Humandrills que habitaban el lugar.

Sin embargo, ninguna de estas posibilidades ha sido confirmada como la causa de la cicatriz.

El capítulo 1194 tampoco proporciona esa respuesta. Lo que hace es mostrar que durante determinado momento de su entrenamiento con Mihawk, Zoro todavía conservaba ambos ojos abiertos.

Por ahora, eso es todo lo que puede afirmarse con seguridad.

El Haki del Conquistador es realmente importante en el capítulo 1194

El ojo ha generado inmediatamente nuevas teorías, pero el elemento verdaderamente importante para el desarrollo actual de Zoro parece encontrarse en otro lugar.

Su enfrentamiento con Sommers está obligando al espadachín a perfeccionar el uso del Haki del Conquistador.

Zoro consigue atacar y cortar repetidamente a su adversario, pero comprende que necesita dominar mejor este poder para superar las particulares capacidades de su enemigo.

Es entonces cuando sus recuerdos adquieren importancia.

Además de las enseñanzas de Mihawk, también resuenan las palabras de Scopper Gaban sobre la necesidad de controlar adecuadamente su Haki si realmente pretende proteger a Luffy frente a los enemigos que encontrarán durante la etapa final de su viaje.

La escena funciona así como algo más que un simple guiño al pasado del personaje.

Oda está conectando directamente el entrenamiento de Zoro con el nuevo nivel de poder que necesita alcanzar.

¿Zoro abrirá nuevamente su ojo izquierdo?

Aquí comienza el terreno de las teorías.

Durante años, parte de la comunidad de One Piece ha especulado con la posibilidad de que el ojo cerrado esconda algún tipo de habilidad, técnica o poder que Zoro todavía no ha utilizado.

El capítulo 1194 inevitablemente ha reactivado esas conversaciones.

Sin embargo, el manga no confirma que exista ningún poder oculto relacionado con su ojo.

La escena ocurre en un flashback y muestra a un Zoro anterior a la cicatriz que conocemos actualmente. Por tanto, interpretarla como la confirmación de una nueva transformación sería adelantarse a lo que realmente ha mostrado Oda.

Lo interesante es que el autor ha decidido recuperar visualmente este detalle precisamente cuando Zoro atraviesa una evolución importante de sus capacidades.

Un misterio que One Piece todavía se niega a resolver

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Después de tantos años, la cicatriz continúa siendo una de las pocas incógnitas relacionadas con el entrenamiento de Zoro que permanece sin explicación.

Sabemos quién fue su maestro, conocemos buena parte de las habilidades que desarrolló y hemos visto los resultados de aquellos dos años en numerosas batallas.

Pero todavía no sabemos exactamente qué ocurrió con su ojo izquierdo.

El capítulo 1194 no resuelve el misterio, aunque consigue algo quizá más efectivo: recordar a millones de lectores que sigue existiendo.

En una etapa de One Piece donde muchos secretos acumulados durante décadas comienzan finalmente a encontrar respuesta, recuperar un detalle que llevaba 16 años prácticamente congelado difícilmente pasará inadvertido.

Ahora la incógnita es si Oda simplemente quiso mostrar un fragmento del entrenamiento de Zoro o si está preparando el terreno para explicar finalmente qué ocurrió durante aquellos dos años.

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