Durante más de dos décadas, Resident Evil ha tenido una relación particular con el cine. Sus películas consiguieron construir una franquicia comercialmente rentable, aunque ninguna había logrado protagonizar un estreno de estas dimensiones. La nueva adaptación dirigida por Zach Cregger acaba de cambiar esa historia: tras completar su primer fin de semana, los números internacionales confirman un comienzo que establece un nuevo punto de referencia para la saga de Capcom.
Resident Evil consigue el mayor estreno de su historia
Ya no hablamos únicamente de un buen primer día o de liderar temporalmente una cartelera.
Con los datos del primer fin de semana prácticamente cerrados, la nueva película de Resident Evil alcanzó aproximadamente 108,3 millones de dólares de recaudación mundial.
El resultado se divide en 60 millones de dólares obtenidos en Estados Unidos y Canadá, donde se proyectó en 3.684 salas, y otros 48,3 millones procedentes de los mercados internacionales.
La cifra norteamericana supone el mejor debut de una película de Resident Evil desde que la franquicia llegó al cine en 2002.
También representa el mayor estreno conseguido hasta ahora por Zach Cregger, director de Barbarian y Weapons.
El dato adquiere todavía más importancia al compararlo con las anteriores películas de la saga. La mayoría ni siquiera alcanzó durante toda su trayectoria comercial en Norteamérica lo que esta nueva producción consiguió durante apenas un fin de semana.
Hay una película que todavía conserva un curioso récord
El resultado tiene, sin embargo, un pequeño matiz.
Resident Evil: Afterlife, estrenada en 2010, terminó acumulando aproximadamente 60,1 millones de dólares en Norteamérica durante toda su permanencia en cartelera, sin ajustar la cifra por inflación.
Eso significa que la nueva película estuvo a apenas 100.000 dólares de superar en tres días la recaudación doméstica completa de la entrega protagonizada por Milla Jovovich.
La diferencia fundamental está en la velocidad.
Mientras Afterlife necesitó toda su explotación cinematográfica para alcanzar esa cantidad, la nueva Resident Evil prácticamente la igualó durante su primer fin de semana.
Y todavía tiene por delante varias semanas de exhibición.
El comportamiento internacional también ha sido importante. Los 48,3 millones obtenidos fuera de Estados Unidos y Canadá permitieron que la película atravesara rápidamente la barrera de los 100 millones a nivel mundial.
El presupuesto coloca los 108 millones bajo otra perspectiva
La producción tuvo un presupuesto estimado de 75 millones de dólares, sin contar los gastos relacionados con publicidad y promoción.
Esto significa que todavía sería prematuro interpretar los 108,3 millones de recaudación como beneficios directos. Los estudios no reciben íntegramente el dinero obtenido en las salas y, además, las campañas internacionales de marketing pueden elevar considerablemente el coste real de una producción.
Pero superar el presupuesto de producción anunciado durante el primer fin de semana representa un comienzo considerablemente más fuerte de lo que consiguió buena parte de la franquicia.
La película tiene ahora que demostrar cómo se comportará durante las próximas semanas.
El terror suele experimentar descensos importantes después de sus primeros días, por lo que su segundo fin de semana permitirá medir mejor hasta dónde puede llegar realmente.
Cregger, sin embargo, ya cuenta con antecedentes favorables. Barbarian superó los 46 millones de dólares mundiales con un presupuesto inferior a 5 millones, mientras que Weapons alcanzó aproximadamente 270 millones con un coste de producción cercano a 38 millones.
La película cambia completamente la fórmula de Resident Evil
Uno de los elementos más particulares del proyecto es que no intenta trasladar directamente la historia de ninguno de los videojuegos.
La película está protagonizada por Austin Abrams, quien interpreta a un transportista médico que debe completar el último encargo de su jornada cuando termina enfrentándose a criaturas infectadas en Raccoon City.
Cregger optó por desarrollar una historia propia dentro del universo de Resident Evil en lugar de recuperar como protagonistas a personajes como Leon S. Kennedy, Jill Valentine o Chris Redfield.
La estrategia supone otra reinterpretación de una franquicia que lleva casi un cuarto de siglo buscando diferentes maneras de trasladarse al cine.
Desde la primera película protagonizada por Milla Jovovich en 2002 hasta las adaptaciones posteriores, Capcom ha visto cómo Hollywood experimentaba con diferentes enfoques de su universo.
Esta vez, al menos comercialmente durante sus primeros días, el resultado ha sido contundente.
Resident Evil tiene ahora una prueba todavía más importante
Los 108,3 millones de dólares permiten hablar del mejor arranque de la franquicia, pero todavía no determinan cuál será su resultado final.
La saga cinematográfica de Resident Evil tiene una extensa historia internacional y algunas de sus anteriores películas multiplicaron considerablemente sus cifras gracias a mercados fuera de Norteamérica.
La pregunta ahora es cuánto podrá mantenerse la nueva producción.
Su primer objetivo ya está cumplido: conseguir que una franquicia cinematográfica iniciada hace 24 años establezca un nuevo récord de estreno cuando parecía que sus mejores cifras pertenecían al pasado.
Y el dato más llamativo quizá sea precisamente ese.
Después de siete películas anteriores y numerosos intentos por encontrar una fórmula capaz de trasladar Resident Evil al cine, la adaptación que decidió contar una historia diferente necesitó apenas un fin de semana para establecer el nuevo punto de referencia de la saga.