A pesar de la creciente campaña de indignación, Sony se mantiene firme en su decisión de dejar de fabricar discos físicos para PlayStation. Los planes estaban tan avanzados cuando se anunció la medida que algunas de sus instalaciones de producción ya habían comenzado a reconvertirse para fabricar otros productos.
Y aunque esta tradición parece estar llegando a su fin, es probable que la forma en que se producen los juegos de PlayStation siga siendo un secreto comercial. Al menos, esa es la conclusión a la que llega Stephen Totilo.
“Cuando informé sobre esta noticia, me di cuenta de que no sabía cómo terminaban los videojuegos en los discos en primer lugar”, escribe Totilo en Game File. “Empecé a consultar a fuentes de la industria y comenzaron a explicarme los pasos necesarios para pasar de un videojuego terminado a un disco: qué exigen Sony y Microsoft a los editores y algunas de las particularidades que diferencian sus respectivos procesos”.
Fabricar un disco cuesta más de lo que parece
Sobre algunos detalles, no demasiado sorprendentes, las fuentes de Totilo fueron bastante generosas. El coste de fabricar un disco de videojuegos representa aproximadamente el 15 % del precio de venta recomendado.
Es una cifra considerablemente superior a los pocos centavos que cuesta producir un CD convencional. Naturalmente, si un juego necesita varios discos, el coste de fabricación aumenta.
Sin embargo, más allá de la información que Sony probablemente proporcionaría a los editores interesados en fabricar copias físicas, las personas que trabajan directamente en el proceso de producción no se mostraron dispuestas a hablar públicamente.
Según Totilo, quienes conocen estos procedimientos estaban demasiado intimidados como para revelar detalles sobre lo que realmente implica fabricar los discos que funcionan en estas consolas.
El secreto detrás de los discos siempre ha sido importante
Durante generaciones, el éxito de una consola podía depender en buena medida de la seguridad de su cadena de producción y distribución de videojuegos.
El caso de Dreamcast es un buen ejemplo. Aunque Sega utilizaba discos personalizados para sus juegos, ciertos descuidos en el diseño del hardware permitieron que los piratas pudieran grabar sus propios juegos compatibles con la consola. Esto terminó preocupando a algunos editores, precisamente en un momento en el que Sega necesitaba desesperadamente contar con su apoyo.
Por eso, los formatos de almacenamiento propietarios siempre han tenido una importancia considerable en la industria. Quién puede fabricarlos, quién puede utilizarlos y quién obtiene las licencias necesarias son cuestiones fundamentales.
De hecho, conflictos relacionados con este tipo de tecnologías y licencias contribuyeron a sentar las bases que terminarían dando lugar a la propia PlayStation de Sony.
Sony y una historia profundamente ligada a los CD
Los discos compactos forman parte de la historia de Sony desde mucho antes de que la compañía entrara en el mercado de los videojuegos.
La empresa fue durante décadas una de las grandes protagonistas del entretenimiento doméstico, con importantes negocios relacionados con equipos de audio, reproductores portátiles como los Walkman y, por supuesto, la fabricación de los propios discos.
Por eso, abandonar ahora los CD y otros formatos físicos supone un cambio especialmente significativo para Sony. La compañía parece avanzar cada vez más hacia un modelo centrado en producir contenidos audiovisuales y videojuegos destinados al streaming, en lugar de medios físicos que puedan prensarse y distribuirse.
El cambio también refuerza una tendencia que preocupa a muchos jugadores: un futuro en el que pagarán más por los videojuegos y serán propietarios de una menor cantidad de ellos.
Sin Sony, fabricar discos de PlayStation no será sencillo
Por muy específica o particular que sea la estrategia de distribución de un editor, la fabricación del formato físico de PlayStation debe pasar necesariamente por Sony.
Cuando la compañía abandone estas operaciones, no existirán alternativas sencillas para quienes quieran producir nuevos discos compatibles con sus consolas.
Es posible que las comunidades homebrew terminen ocupando parte de ese espacio, como ya ha ocurrido con otras consolas antiguas. Sin embargo, conseguir que nuevos videojuegos lleguen a discos de PlayStation requerirá algo mucho más complicado.
Alguien dentro de la cadena de producción tendría que estar dispuesto a revelar información que Sony parece decidido a mantener bajo llave.
Y tendría que arriesgarse mucho, muchísimo, para hacerlo.
Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.