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Siguen pagando por jugarlo, aunque casi nadie lo recuerda. El extraño caso de un videojuego que se niega a desaparecer

Fracasó en su lanzamiento, perdió a casi todos sus jugadores y se convirtió en un meme incómodo. Aun así, meses después, creadores gigantes de contenido siguen recibiendo dinero para jugarlo en público. Algo no encaja del todo en esta historia.

Hay videojuegos que mueren rápido y sin ruido. Otros, en cambio, se resisten a desaparecer incluso cuando todo indica que deberían hacerlo. Este es uno de esos casos extraños: un título que debutó con enormes expectativas, se desplomó en cuestión de semanas y hoy apenas registra actividad… pero que sigue apareciendo, una y otra vez, en canales de Twitch y YouTube patrocinados.

No hablamos de nostalgia ni de redescubrimientos tardíos. Hablamos de dinero real, contratos activos y campañas que continúan muchos meses después del fracaso. La pregunta no es solo por qué alguien sigue jugando este título, sino por qué todavía hay empresas dispuestas a pagar para que eso ocurra.

Un lanzamiento que se hundió rápido… y no volvió a emerger

Cuando el juego llegó al mercado en junio de 2025, el golpe fue inmediato. El proyecto, desarrollado por Build a Rocket Boy y publicado por IO Interactive, prometía un ambicioso shooter de mundo abierto con narrativa cinematográfica y mecánicas modernas. En la práctica, el resultado fue muy distinto.

Problemas técnicos, una jugabilidad poco pulida y un diseño repetitivo hicieron que la comunidad perdiera el interés casi de inmediato. En Steam, su plataforma más visible, el título apenas logró mantener picos modestos de jugadores durante las primeras semanas. Luego vino el desplome: cifras que rara vez superaban las tres decenas de usuarios simultáneos.

A finales de 2025, el juego ya era considerado un ejemplo más de esos lanzamientos que llegan demasiado verdes. Un proyecto con ambición, pero sin tiempo ni dirección suficiente para sostenerla. Para muchos, la historia estaba cerrada.

Sin embargo, en diciembre apareció una actualización importante —la versión 6.1— que prometía correcciones, mejoras de rendimiento y ajustes de equilibrio. No fue un relanzamiento oficial, pero sí un intento claro de cambiar la narrativa. El problema es que, al menos en números públicos, el efecto fue mínimo.

Y aun así, algo empezó a llamar la atención.

Streamers patrocinados, seis meses después del fracaso

En enero de 2026 comenzaron a aparecer vídeos patrocinados del juego en canales con cientos de miles —y en algunos casos millones— de suscriptores. No como bromas, no como contenido irónico, sino como colaboraciones pagadas y debidamente etiquetadas.

Uno de los casos más comentados fue el de Criken, creador con más de un millón de seguidores, que subió un gameplay patrocinado apenas semanas después del último parche. En los comentarios, muchos espectadores asumieron que se trataba de humor. No lo era.

“Pensé que lo jugabas porque ya era un meme”, escribió un usuario. Otro fue más directo: “No puedo creer que todavía estén pagando por esto”.

Lo más curioso es que no fue un caso aislado. Bajo la etiqueta #MindsEyePartner, comenzaron a aparecer vídeos recientes de otros creadores conocidos, incluidos nombres con audiencias masivas. Entre ellos, Willyrex, con más de 17 millones de suscriptores, quien también participó en la campaña durante el último mes.

Según uno de los creadores involucrados, el acuerdo incluía una condición poco habitual: libertad total para opinar, incluso de forma negativa. Una estrategia que busca credibilidad, pero que también deja entrever la desesperación por generar conversación.

No es la primera vez que el juego recurre a este tipo de promoción. En su lanzamiento original ya había apostado fuerte por streams patrocinados, algunos de los cuales terminaron viralizándose… pero por motivos muy distintos a los esperados.

¿Por qué seguir invirtiendo cuando los números no acompañan?

Siguen pagando por jugarlo, aunque casi nadie lo recuerda. El extraño caso de un videojuego que se niega a desaparecer
© YouTube / Kotaku.

Aquí aparece el verdadero misterio. A nivel de jugadores activos, la situación no parece haber cambiado. Las cifras públicas siguen siendo extremadamente bajas y el impacto de los nuevos vídeos no se refleja en un repunte sostenido.

Entonces, ¿por qué insistir?

Una posibilidad es que el rendimiento en consolas sea mejor, aunque no existen datos públicos que lo confirmen. Otra es que el proyecto tenga compromisos contractuales previos que obliguen a mantener campañas activas durante cierto tiempo, independientemente del resultado.

También existe una lectura más estratégica: mantener el juego “vivo” en el ecosistema digital, aunque sea artificialmente, para evitar que desaparezca por completo del radar. En una industria donde la percepción lo es casi todo, desaparecer puede ser peor que fracasar.

Eso sí, el contraste es evidente. Mientras otros títulos lograron redenciones históricas con el tiempo —el ejemplo inevitable es Cyberpunk 2077—, aquí el margen parece mucho menor. Las mejoras técnicas existen, pero llegaron cuando la conversación ya se había movido a otra parte.

Hoy, el juego está objetivamente en mejor estado que en su lanzamiento. Pero también carga con una reputación difícil de revertir. Los parches arreglan errores; no siempre reparan la memoria colectiva.

Y aun así, cada nuevo vídeo patrocinado deja la sensación de que alguien, en algún despacho, se niega a soltarlo del todo.

Quizás no para salvarlo. Quizás solo para que no muera en silencio.

Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por MN Parolari. Aquí podrás encontrar la versión original.

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