Una ley de California que entró en vigor en 2025 obliga a las compañías a dejar claro cuándo venden productos digitales que los consumidores no poseerán de manera permanente. Sony se enfrenta actualmente a una propuesta de demanda colectiva que acusa al fabricante de PlayStation 5 de no explicar correctamente que los juegos adquiridos a través de PlayStation Store son únicamente licencias. La compañía, sin embargo, considera que los argumentos de los demandantes no son razonables.

Sony asegura que los jugadores saben que compran licencias

En su presentación judicial más reciente, recogida por Game File, Sony argumenta que en la era digital no resulta creíble asumir que un consumidor razonable piense que está adquiriendo la propiedad de un videojuego digital.

“En la era digital, no es plausible afirmar que consumidores razonables creyeran estar obteniendo la ‘propiedad’ de un juego digital”, sostiene Sony.

La compañía utilizó incluso Resident Evil Requiem como ejemplo para defender su posición.

Según Sony, si el demandante Jason Mendoza hubiera adquirido realmente la propiedad del videojuego cuando lo compró el 14 de febrero de 2026, otro demandante, Edward Heycock, no habría podido comprar posteriormente el mismo título por 69,99 dólares en PlayStation Store el 25 de febrero.

El argumento de Sony consiste, por tanto, en diferenciar entre ser propietario de una copia individual y adquirir una licencia que permite acceder a un producto digital distribuido simultáneamente entre millones de usuarios.

California exige advertencias “claras y visibles”

El centro de la disputa está en una legislación de California que exige que las tiendas digitales incluyan una advertencia “clara y visible” cuando una compra no implica la propiedad permanente del contenido.

En términos prácticos, la normativa pretende que los consumidores comprendan que adquirir un videojuego digital no necesariamente les concede los mismos derechos asociados tradicionalmente a una copia física.

La demanda colectiva sostiene precisamente que algunos usuarios compran juegos digitales sin comprender que, técnicamente, están obteniendo una licencia de acceso y no la propiedad definitiva del producto.

Además, bajo determinadas circunstancias, el acceso a ese contenido podría ser retirado.

Sony considera que esta distinción ya debería ser conocida por un consumidor razonable y señala que las condiciones de servicio de PlayStation explican la naturaleza de estas licencias.

El problema planteado por la demanda es si esa información resulta suficientemente visible en el momento de realizar la compra.

El caso todavía podría terminar en arbitraje

Por ahora, el tribunal ni siquiera ha llegado al núcleo de la discusión sobre cómo debería presentar Sony sus juegos digitales.

Como señala Game File, el procedimiento se encuentra actualmente en una fase en la que el tribunal debe determinar si el conflicto puede continuar ante la Justicia o si debe trasladarse a un proceso de arbitraje.

Eso significa que algunos de los argumentos presentados podrían terminar siendo irrelevantes si el caso no continúa como demanda colectiva.

Pero si finalmente avanza, podría tener consecuencias interesantes para la manera en que PlayStation Store presenta sus productos.

Una posibilidad sería que Sony tuviera que modificar términos tan habituales como el botón “Comprar” por una descripción mucho más explícita, como “Comprar una licencia digital”.

El debate será todavía más importante con PS6

La discusión sobre la propiedad digital adquiere especial relevancia después de que Sony anunciara su decisión de finalizar la producción de nuevos discos de videojuegos durante la generación de PlayStation 6.

Si PlayStation avanza hacia un ecosistema predominantemente digital, la diferencia entre comprar un videojuego y obtener una licencia para utilizarlo dejará de ser una cuestión secundaria para convertirse en un aspecto fundamental de la relación entre consumidores y plataformas.

La compañía también envió recientemente un recordatorio a jugadores europeos relacionado con las condiciones aplicables a las compras digitales, algo que llega en un momento especialmente oportuno teniendo en cuenta esta disputa judicial.

El caso de California podría terminar sin producir grandes cambios si finalmente es enviado a arbitraje. Sin embargo, también podría contribuir a definir hasta qué punto las plataformas están obligadas a explicar, de manera explícita y en el propio proceso de compra, que pagar por un videojuego digital no significa necesariamente ser propietario de él para siempre.

Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.

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