10. Bajo París (2024)

Bajo París Transmite un mensaje ecológico y una gravedad emocional que eleva la trama enrevesada y el concepto tonto a algo genuinamente emocionante de ver. Una científica afligida llamada Sophia (Bérénice Bejo) debe rescatar a Paris de un tiburón gigante que acecha en el Sena. Convenientemente, Lilith es el mismo tiburón que mató a su esposo, lo que hace que su c Un conflicto mucho más personal y emocionalmente cargado de lo que sería con un tiburón malvado y aleatorio. Mientras Sophia intenta cazar a Lilith, se lleva a cabo un triatlón que el alcalde se niega a posponer (¿te suena familiar?). Esto resulta en la espantosa muerte de innumerables atletas. Los esfuerzos militaristas para destruir a Lilith son exagerados y Bajo París En general, se requiere mucha gimnasia mental para apreciarla. Pero tiene un gran desenlace que nos recuerda la fuerza imparable de la naturaleza. El hecho perturbador de que Lilith sea mutada por un océano contaminado y lleno de desechos te hace detenerte y pensar tanto como el resto de la película te hace agarrarte al asiento.