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Tras meses de rodaje silencioso, Greta Gerwig da el paso clave en su mayor apuesta fantástica

La producción avanzó lejos de los grandes titulares, entre sets cerrados y localizaciones reales. Ahora, el proyecto entra en una nueva etapa que define el futuro de una saga largamente esperada.

Una historia conocida, contada desde su verdadero comienzo

Hay universos de fantasía que parecen imposibles de reiniciar sin generar polémica. Narnia es uno de ellos. Adaptada varias veces, revisitada por distintas generaciones y profundamente ligada a la nostalgia, la saga exigía algo más que una simple nueva versión. Por eso, cuando se confirmó que una cineasta con una mirada autoral muy definida estaba al frente del proyecto, la expectativa cambió de tono.

La elección no fue casual. En lugar de continuar historias ya conocidas, la nueva adaptación decidió retroceder hasta el origen mismo del mundo fantástico creado por C.S. Lewis. Una precuela que no solo amplía el universo, sino que redefine sus cimientos narrativos, sus reglas y su mitología.

Tras meses de trabajo sostenido y sin grandes anuncios públicos, la directora acaba de cerrar una etapa clave: el rodaje ha finalizado oficialmente. Un hito que marca el inicio de la recta final de una producción ambiciosa y cuidadosamente planificada.

Un rodaje extenso entre ciudades, sets y secretos

La filmación se extendió durante aproximadamente seis meses y combinó escenarios reales con grandes estudios de producción. El inicio tuvo lugar en una capital europea con fuerte tradición cinematográfica, donde calles emblemáticas y zonas financieras fueron transformadas para encajar en el relato fantástico.

A ese primer tramo se sumaron desplazamientos a otra ciudad del país, elegida por su arquitectura industrial y su versatilidad visual. Allí se rodaron escenas clave antes de que la producción se trasladara de forma definitiva a estudios cerrados, donde el control técnico permitió desarrollar los pasajes más complejos del filme.

Buena parte del trabajo se realizó en instalaciones históricas de la industria audiovisual británica, bajo la supervisión de un director de fotografía con amplia experiencia en producciones de gran escala. El objetivo fue claro desde el inicio: construir un mundo creíble antes de que los efectos digitales entren en juego.

El rodaje en exteriores concluyó a finales del otoño, pero la filmación continuó durante varios meses más en sets especialmente diseñados, ubicados en un condado cercano a Londres. Allí se completaron las escenas restantes, cerrando así la etapa de producción principal.

Postproducción, efectos visuales y el futuro inmediato de Narnia

Con el rodaje ya concluido, la película entra ahora en una fase decisiva. La postproducción será especialmente relevante en un proyecto de estas características, donde los efectos visuales no solo acompañan la historia, sino que construyen gran parte de su identidad.

Dos de los estudios más reconocidos del sector trabajan actualmente en dar forma definitiva al universo de Narnia, encargándose de criaturas, entornos y secuencias que definirán el tono visual de la película. Según indica HobbyConsolas,  en paralelo, la música ya está en marcha, con dos nombres de peso al frente de la banda sonora, responsables de aportar una identidad sonora propia a esta nueva etapa de la saga.

La estrategia de estreno también marca un punto diferencial. La película tendrá un paso limitado por salas de cine, con una ventana breve antes de su llegada exclusiva al streaming. Un movimiento que busca combinar visibilidad en pantalla grande con el alcance global de la plataforma.

Si todo avanza según lo previsto, la historia que explica cómo nació Narnia está cada vez más cerca de ver la luz.

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