Julian Gerighty, uno de los nombres más importantes detrás de Tom Clancy’s The Division, ha abandonado Ubisoft después de casi 27 años en la compañía. Su destino: Battlefield Studios. El timing no podría ser más incómodo. Ni más revelador.
Porque sí, Ubisoft había negado públicamente que se marchara. De forma clara. Directa. Sin matices. Y ahora anuncia su salida con un mensaje amable, deseándole suerte en su nueva “aventura” y, por supuesto, añadiendo la frase de rigor: tranquilos, el equipo sigue, todo está bajo control.
La clásica.
De “rumores falsos” a “buena suerte en tu nueva etapa”
La historia arranca en octubre, cuando algunos usuarios se dieron cuenta de que el perfil de LinkedIn de Gerighty ya no lo mostraba como productor ejecutivo de The Division. Internet hizo lo que mejor sabe hacer: atar cabos. Massive Entertainment reaccionó rápido y salió a desmentirlo en redes: “Julian sigue con nosotros liderando la visión creativa de TCTD2, Resurgence, Survivors y TCTD3. Los rumores están muy lejos de ser ciertos”.
Tres meses después, Ubisoft anuncia oficialmente que se va.
Sin drama. Sin explicación. Sin contexto. Como si no hubiera pasado nada.
Once an Agent, always an Agent. We’re thankful for everything you gave this universe. You’ll always be part of it. Good luck at @EA_DICE, @jgerighty 🧡 pic.twitter.com/QlzuV4XtVV
— Massive Entertainment – A Ubisoft Studio 🎮 (@UbiMassive) January 16, 2026
The Division 3 se queda sin su figura clave… justo ahora
Lo realmente delicado no es solo que se vaya. Es cuándo se va.
Hace apenas unos días, el propio Gerighty había dicho en un evento que The Division 3 “se está convirtiendo en un monstruo”. En cristiano: que el proyecto está creciendo, cogiendo forma, ambición, músculo. Y ahora, ese “monstruo” se queda sin su productor principal.
Por ahora, no hay sucesor anunciado. No hay comunicado interno explicando la transición. No hay cara visible para el proyecto. Solo silencio administrativo y la promesa de que “los equipos siguen”.
Que es exactamente lo que se dice cuando algo importante acaba de romperse y nadie quiere que se note.
Todo esto mientras Ubisoft recorta, despide y reestructura
Y aquí es donde el contexto importa.
La salida de Gerighty llega en plena reestructuración interna de Ubisoft. Con despidos confirmados en Massive y Ubisoft Stockholm (55 personas afectadas). Con proyectos cancelados. Con movimientos internos constantes. Con una compañía intentando redefinirse mientras pierde perfiles clave por el camino.
Y, casualmente, también llega cuando EA está reconstruyendo Battlefield y necesita gente con experiencia real en juegos como servicio, mundos persistentes y gestión de franquicias complejas.
Gerighty encaja ahí como un guante.
La sensación incómoda: esto no estaba en el plan (o sí, pero no querían decirlo)
Ubisoft insiste en que no pasa nada. En que todo sigue. En que los equipos están motivados. En que The Division tiene futuro. Y puede que sea verdad. Pero hay algo que chirría.
Porque cuando una empresa niega una salida y tres meses después la confirma, no estamos ante un cambio de opinión. Estamos ante una decisión que no se quiso contar en su momento. O que se estaba cocinando mientras se miraba a cámara y se sonreía.
Y eso, en una industria que ya está cansada de comunicados huecos, se nota.
Battlefield gana, The Division se queda mirando
Gerighty se va a Battlefield Studios. Ubisoft se queda con The Division. Y la sensación es clara: EA suma una pieza importante justo cuando la necesita, y Ubisoft pierde una justo cuando menos le conviene.
No es el fin del mundo. No es un apocalipsis creativo. Pero tampoco es “todo bien”.
Es una de esas grietas pequeñas que, cuando se acumulan, explican por qué una compañía empieza a perder estabilidad sin que nadie sepa señalar el momento exacto en que ocurrió.
Y esta, sin duda, es una de ellas.