En los últimos años, jugar a los grandes shooters multijugador en PC se ha convertido en un desafío para quienes no cuentan con un equipo de última generación. Los requisitos mínimos no han dejado de crecer y muchos jugadores han tenido que quedarse al margen. Sin embargo, un nuevo aspirante dispuesto a competir con Battlefield quiere demostrar que todavía es posible ofrecer batallas masivas sin obligar a renovar el ordenador, y su estrategia ha sorprendido incluso a los más escépticos.

Wardogs quiere demostrar que un gran shooter no necesita un PC de última generación

Desde que fue presentado, Wardogs ha conseguido despertar el interés de los aficionados a los shooters de gran escala. El nuevo proyecto de BULKHEAD y Team17 apuesta por enfrentamientos multitudinarios, enormes mapas y una filosofía claramente inspirada en los mejores momentos de Battlefield, pero con varias ideas propias destinadas a diferenciarse.

La desarrolladora ya había confirmado que el juego llegará este verano en acceso anticipado, una decisión adelantada tras la buena acogida que obtuvieron las primeras pruebas cerradas. Sin embargo, su anuncio más reciente no ha estado relacionado con nuevas mecánicas o contenidos, sino con un aspecto que preocupa cada vez más a la comunidad de PC: el rendimiento.

En un nuevo diario de desarrollo, el estudio explicó que uno de los principales objetivos del proyecto ha sido mantener los 60 fotogramas por segundo como un estándar prácticamente obligatorio, incluso para quienes utilizan ordenadores con varios años a sus espaldas.

Para conseguirlo, Wardogs incorporará un ajuste gráfico específico denominado «Potato Mode», pensado para equipos modestos que ya no pueden mover con soltura la mayoría de los lanzamientos actuales.

Según los responsables del proyecto, esta configuración permite alcanzar los 60 FPS utilizando un equipo equipado con un Intel Core i5-8600 y una NVIDIA GeForce GTX 1660, dos componentes lanzados a finales de la pasada década que siguen presentes en miles de ordenadores.

Lo más llamativo es que esta decisión no surgió durante las últimas fases del desarrollo.

Hace aproximadamente tres años, cuando el proyecto comenzó a tomar forma, los desarrolladores recorrieron varias tiendas de segunda mano para comprar equipos antiguos con ese tipo de hardware. Una vez en la oficina, esos ordenadores pasaron a convertirse en las máquinas de referencia para todo el equipo.

Los desarrolladores explicaron que los programadores y diseñadores estaban obligados a probar continuamente el juego en esos sistemas hasta conseguir que el rendimiento alcanzara los 60 FPS de forma estable. Posteriormente, quienes dispongan de tecnologías de reescalado compatibles podrán incluso superar con relativa facilidad la barrera de los 70 fotogramas por segundo.

Un modo para PC extremos y una propuesta que busca competir con Battlefield desde otro enfoque

Mientras el modo Potato está pensado para ampliar al máximo la cantidad de jugadores que podrán disfrutar del título, BULKHEAD también ha preparado una opción destinada al extremo opuesto.

Wardogs incluirá un ajuste gráfico denominado «Overkill», diseñado para sacar partido a todas las posibilidades visuales de Unreal Engine 5. Esta configuración estará orientada inicialmente a ordenadores equipados con tarjetas gráficas RTX 4000 o superiores, permitiendo activar efectos mucho más avanzados.

No obstante, el estudio ha querido ser especialmente transparente con las expectativas de rendimiento. Incluso utilizando hardware de gama alta, sus responsables reconocen que alcanzar de forma nativa los 240 FPS en resolución 1440p seguirá siendo un objetivo muy difícil, una sinceridad poco habitual en una industria donde las promesas técnicas suelen generar controversia antes del lanzamiento.

Más allá del apartado gráfico, Wardogs quiere hacerse un hueco entre los grandes shooters multijugador gracias a una propuesta centrada en la cooperación.

Las partidas reunirán hasta 100 jugadores, repartidos entre tres grandes equipos, cada uno organizado en escuadrones y con clases especializadas que obligarán a coordinar estrategias para aprovechar al máximo las capacidades del grupo.

A esta estructura se suma un sistema económico interno que pretende añadir una nueva capa de profundidad a cada enfrentamiento. Todos los participantes comenzarán cada partida con 10.000 monedas, una divisa utilizada para adquirir armamento, equipamiento y vehículos. A medida que los equipos completen objetivos durante la partida, obtendrán más recursos para reforzar su capacidad ofensiva.

Según BULKHEAD, esta mecánica pretende incentivar el juego cooperativo y evitar que la experiencia se convierta en una simple sucesión de enfrentamientos individuales. Quienes trabajen junto a su escuadrón tendrán acceso a mejores recursos y podrán aprovechar todas las posibilidades tácticas que ofrecerán los enormes campos de batalla del juego.

Con su apuesta por un rendimiento accesible, enormes enfrentamientos y un fuerte componente estratégico, Wardogs aspira a convertirse en una de las alternativas más interesantes para quienes llevan años esperando un heredero de Battlefield que no exija un ordenador de última generación para disfrutar de toda la experiencia.

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