Baneos permanentes, detecciones automáticas y bloqueos de hardware llevan años formando parte del arsenal utilizado para combatir las trampas en Call of Duty. Sin embargo, Activision parece considerar que perseguir únicamente a quienes utilizan hacks ya no es suficiente. La compañía ha decidido atacar directamente al negocio que existe detrás de ellos y acaba de mostrar públicamente hasta dónde está dispuesta a llegar.

La guerra contra los hacks de Call of Duty sale de los servidores

La lucha contra los tramposos suele desarrollarse prácticamente en silencio. Un sistema detecta software sospechoso, identifica una cuenta y termina aplicando algún tipo de sanción. Para el jugador legítimo, buena parte de este proceso permanece invisible.

Activision lleva tiempo intentando reforzar esta estrategia mediante RICOCHET, su infraestructura antitrampas para Call of Duty. Sus medidas incluyen desde detecciones específicas hasta baneos de cuentas y restricciones vinculadas al hardware, pero la compañía está ampliando considerablemente el alcance de su ofensiva.

Y esta vez ha querido enseñarlo.

Activision publicó en su cuenta oficial de X/Twitter un vídeo real de 63 segundos en el que un representante legal se desplaza hasta el domicilio de un conocido vendedor de hacks para Call of Duty.

El destinatario es conocido en internet como Elocarry, un proveedor de herramientas para hacer trampas que reside en Ohio, Estados Unidos. Activision asegura haberlo localizado durante el fin de semana correspondiente a la beta de acceso anticipado de Call of Duty: Modern Warfare 4.

En las imágenes se observa cómo el representante llama a la puerta, se identifica y entrega personalmente una notificación. Cuando el destinatario pregunta por el contenido del documento, recibe la explicación: se trata de una orden de cese y desistimiento enviada en representación de los abogados de Activision.

La escena parece diseñada para transmitir un mensaje muy concreto. RICOCHET ya no pretende limitarse a detectar lo que sucede dentro de una partida.

Activision quiere atacar el negocio que existe detrás de los tramposos

El objetivo de esta estrategia es desplazarse hacia el origen del problema. En lugar de perseguir únicamente al jugador que utiliza un aimbot, ESP u otras herramientas prohibidas, Activision quiere complicar también las operaciones de quienes desarrollan, distribuyen y comercializan estos programas.

La compañía acompañó el vídeo con imágenes correspondientes a otras notificaciones legales enviadas contra personas relacionadas con este mercado.

También mostró una captura procedente del servidor de Discord asociado a Elocarry. Allí se comunicaba que la disponibilidad de determinadas herramientas para Call of Duty había quedado temporalmente suspendida mientras se revisaba un asunto internamente.

Según las cifras publicadas por Activision, su ofensiva ya habría conseguido interrumpir más de 375 operaciones relacionadas con la reventa de herramientas para hacer trampas. Además, asegura haber entregado más de 80 órdenes de cese y desistimiento y haber contribuido al cierre de más de 30 proveedores.

El mensaje público utilizado para acompañar esta información fue particularmente contundente. La compañía advierte que está preparada para recurrir a los tribunales contra desarrolladores y vendedores cuando sea necesario para proteger la integridad competitiva de Call of Duty.

Kotaku comprobó posteriormente que la página asociada a Elocarry había dejado de comercializar herramientas destinadas a Call of Duty y Warzone. Sin embargo, seguían apareciendo productos para obtener ventajas ilícitas en otros videojuegos como Apex Legends, Rust y Marvel Rivals.

La ofensiva, por tanto, parece centrarse específicamente en eliminar o dificultar el acceso a herramientas destinadas a los títulos de Activision.

Modern Warfare 4 será una prueba importante para RICOCHET

El momento elegido tampoco parece casual. Call of Duty: Modern Warfare 4 se aproxima a su lanzamiento y Activision necesita convencer a su comunidad de que puede ofrecer partidas competitivas donde las trampas tengan cada vez menos espacio.

La compañía ya ha utilizado los resultados de la beta de acceso anticipado para destacar los avances realizados por RICOCHET. Según Activision, durante las pruebas recientes se registraron menos casos de trampas y se implementaron bloqueos de hardware más difíciles de eludir.

Esto no significa que la batalla esté terminada.

Los desarrolladores de hacks modifican continuamente sus herramientas para intentar superar las nuevas barreras, generando una carrera tecnológica permanente entre los sistemas antitrampas y quienes buscan vulnerarlos. Por este motivo, Activision continuará introduciendo nuevas detecciones durante la beta abierta y anticipa más novedades relacionadas con RICOCHET antes del estreno definitivo.

La estrategia parece tener ahora dos frentes claramente diferenciados: detectar y expulsar a quienes hacen trampas dentro del videojuego y, simultáneamente, desarticular el ecosistema comercial que permite acceder a ellas.

Atacar económicamente a los proveedores podría convertirse en una pieza especialmente importante de este planteamiento.

Call of Duty también endurece sus requisitos en PC

RICOCHET no será la única barrera que tendrán que superar quienes intenten manipular Modern Warfare 4.

Activision ha reiterado que TPM 2.0 y Arranque Seguro serán requisitos obligatorios para jugar en PC. Ambas tecnologías permiten añadir capas adicionales de seguridad y dificultar determinados métodos utilizados para alterar el funcionamiento normal del videojuego.

La compañía asegura que continúa trabajando con fabricantes de placas base para mejorar la compatibilidad y facilitar las actualizaciones necesarias al mayor número posible de usuarios. Este esfuerzo continuará después de la beta.

Todo forma parte de una estrategia que Activision pretende mantener a largo plazo. La diferencia es que ahora sabemos que algunas de sus acciones pueden producirse muy lejos de los servidores.

Call of Duty: Modern Warfare 4 tiene previsto su lanzamiento para el 23 de octubre de 2026 en PS5, Xbox Series X|S, PC y Nintendo Switch 2. Quienes reserven el juego podrán acceder anticipadamente a la campaña desde el 16 de octubre.

El gran interrogante será comprobar cuánto impacto real tendrán todas estas medidas cuando millones de jugadores entren simultáneamente en sus servidores. Pero Activision ya ha dejado una advertencia bastante clara: su guerra contra las trampas no termina cuando alguien apaga Call of Duty.

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