StarCraft está de regreso, aunque no de la manera que muchos imaginaron. Blizzard transformará su histórica franquicia de estrategia en un shooter de mundo abierto dirigido por un veterano de Far Cry, una decisión suficientemente arriesgada por sí sola. Sin embargo, tras su presentación en BlizzCon 2026 han comenzado a aparecer nuevos detalles y uno de ellos permite entender mucho mejor qué clase de videojuego pretende construir el estudio.

Blizzard no quiere otro juego interminable

Que un gran estudio anuncie un shooter AAA de mundo abierto puede llevar inmediatamente a pensar en temporadas, pases de batalla, eventos periódicos y contenido diseñado para mantener al jugador conectado durante años.

Con el nuevo StarCraft, Blizzard quiere tomar otro camino.

Dan Hay, director general y creativo del proyecto, ha explicado que el juego está concebido como una experiencia narrativa tradicional con principio, desarrollo y final.

Es decir, pese a tratarse de un mundo abierto y utilizar algunas mecánicas asociadas a otros shooters modernos, Blizzard no lo está construyendo alrededor del modelo de juego como servicio.

La información resulta especialmente significativa teniendo en cuenta la evolución reciente de la industria y el historial de la propia compañía con títulos diseñados para mantenerse activos durante largos periodos.

StarCraft pretende ser diferente.

Según Hay, la prioridad es contar una historia completa dentro del universo de la franquicia.

El mundo abierto tendrá una historia que terminar

El nuevo proyecto también tendrá elementos de RPG y una estructura que permitirá explorar libremente diferentes regiones.

Pero libertad no significará ausencia de dirección.

Blizzard quiere que el jugador pueda desviarse, descubrir lugares y desarrollar su personaje mientras avanza por una campaña claramente estructurada.

También podrá crear y nombrar a su propio protagonista, en lugar de controlar exclusivamente a uno de los grandes personajes históricos de la franquicia.

La historia transcurrirá aproximadamente 70 años después de los acontecimientos de StarCraft II, permitiendo al estudio utilizar un escenario conocido sin quedar completamente condicionado por las historias anteriores.

El objetivo parece ser construir una nueva puerta de entrada al Sector Koprulu.

Los veteranos reconocerán las facciones, criaturas y conflictos que definieron la saga, mientras que los jugadores que nunca hayan tocado un RTS podrán acercarse al universo desde un género mucho más familiar.

De Far Cry al universo de StarCraft

El responsable de semejante transformación tampoco es una elección casual.

Dan Hay trabajó durante años en Ubisoft y estuvo estrechamente relacionado con la evolución moderna de Far Cry, una franquicia que convirtió los grandes escenarios abiertos, la exploración y los sistemas emergentes en algunos de sus elementos fundamentales.

Hay abandonó Ubisoft en 2021 y posteriormente se incorporó a Blizzard.

Durante años circularon informaciones sobre un proyecto relacionado con StarCraft bajo su dirección. Ahora sabemos exactamente hacia dónde conducía aquel trabajo.

Blizzard confirmó durante BlizzCon 2026 que StarCraft regresará como un shooter de mundo abierto y que su lanzamiento está previsto para la primavera de 2030.

La espera, por tanto, será considerable.

Pero el estudio parece dispuesto a utilizar esos años para construir algo mucho más ambicioso que una continuación convencional.

StarCraft cambia de género sin abandonar la narrativa

La decisión supone una transformación enorme para una franquicia históricamente asociada a la estrategia en tiempo real.

StarCraft debutó en 1998 y terminó convirtiéndose en una de las referencias absolutas del RTS competitivo. StarCraft II continuó ese legado en 2010, pero desde entonces Blizzard no había lanzado una nueva entrega principal.

La compañía ya había intentado trasladar este universo a la acción con proyectos como StarCraft: Ghost, que nunca llegó a publicarse.

Esta vez parece decidida a conseguirlo.

El nuevo StarCraft permitirá recorrer un mundo abierto, desarrollar al protagonista y enfrentarse nuevamente a las amenazas del Sector Koprulu, aunque todavía quedan muchas incógnitas sobre sus sistemas de combate, progresión y posibles componentes multijugador.

Lo que Blizzard sí quiere dejar claro desde ahora es lo que no será.

Una aventura diseñada para tener un final

En una industria donde muchos grandes proyectos buscan convertirse en plataformas capaces de durar una década, Blizzard está tomando una decisión llamativamente tradicional con uno de sus juegos más lejanos y ambiciosos.

StarCraft tendrá un mundo abierto.

Tendrá elementos de RPG.

Permitirá crear un personaje propio.

Y llegará en 2030.

Pero no estará construido alrededor de una sucesión infinita de temporadas para mantener permanentemente activo al jugador. Dan Hay quiere contar una historia que tenga un comienzo y también un desenlace.

Después de tantos años esperando el regreso de StarCraft, quizá esa sea una de las decisiones más inesperadas de todas.

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