Desde que inZOI apareció en escena, las comparaciones con Los Sims han sido inevitables. Su apuesta por el realismo visual y la personalización convirtió al proyecto de KRAFTON en uno de los simuladores de vida más llamativos de los últimos años. Sin embargo, el estudio parece tener objetivos bastante más grandes. Su próximo experimento pretende entregar todavía más control a los jugadores y convertirlos directamente en creadores de experiencias.
KRAFTON prepara una nueva etapa para inZOI
El proyecto recibe el nombre de Canvastown y representa una evolución considerable de las herramientas creativas que KRAFTON ha ido incorporando alrededor de inZOI.
La idea es crear un espacio donde los propios usuarios puedan construir y compartir experiencias utilizando elementos del universo del simulador.
En lugar de limitarse a diseñar una casa, decorar habitaciones o modificar la apariencia de un Zoi, los jugadores podrán trabajar sobre espacios mucho más amplios y experimentar con diferentes herramientas para dar forma a sus propias creaciones.
KRAFTON quiere que la comunidad tenga mayor libertad para decidir qué ocurre dentro de esos escenarios.
Eso abre la puerta a experiencias considerablemente diferentes de la simulación de vida tradicional que define actualmente a inZOI.
Y también revela hacia dónde podría evolucionar el proyecto durante los próximos años.
El objetivo va más allá de construir una ciudad bonita

Una de las claves estará en permitir que los usuarios diseñen actividades y experiencias propias.
Canvastown ofrecerá herramientas para modificar escenarios y utilizar diferentes recursos con los que construir mundos personalizados. El concepto acerca progresivamente inZOI a plataformas donde la comunidad no se limita a consumir contenido, sino que también participa activamente en su creación.
El propio director del juego, Hyungjun Kim, ha hablado anteriormente sobre su interés por mundos virtuales capaces de evolucionar gracias a los usuarios.
La ambición recuerda inevitablemente a conceptos popularizados por obras como Ready Player One: espacios digitales donde distintas experiencias pueden coexistir dentro de una misma plataforma.
Eso no significa que inZOI esté a punto de convertirse literalmente en algo semejante.
Canvastown sigue siendo un proyecto en desarrollo y muchas de sus posibilidades dependerán de las herramientas definitivas que KRAFTON termine ofreciendo.
Pero la dirección elegida resulta significativa.
inZOI lleva tiempo preparando el terreno
Este movimiento tampoco aparece de la nada.
Desde sus primeras presentaciones, inZOI ha situado la personalización como uno de sus pilares fundamentales. Los jugadores pueden modificar personajes con gran nivel de detalle, construir viviendas, decorar espacios y alterar diferentes elementos de los entornos disponibles.
KRAFTON también ha experimentado con herramientas de inteligencia artificial y sistemas destinados a facilitar la creación de contenido.
Canvastown lleva esa filosofía a una escala diferente.
En lugar de proporcionar únicamente herramientas para modificar elementos dentro de una experiencia previamente diseñada, el estudio quiere ofrecer un lienzo sobre el que la comunidad pueda construir sus propias propuestas.
De ahí precisamente procede parte de su nombre.
La diferencia puede parecer pequeña sobre el papel, pero cambia profundamente el papel del jugador: deja de ser exclusivamente habitante de un mundo virtual para convertirse también en uno de sus diseñadores.
El modelo de Roblox y Fortnite demuestra hasta dónde puede llegar esta idea
La industria lleva años explorando este tipo de plataformas.
Roblox construyó buena parte de su enorme ecosistema alrededor de experiencias creadas por usuarios, mientras que Epic Games ha convertido Fortnite Creative y Unreal Editor for Fortnite en pilares importantes para el futuro de Fortnite.
Minecraft representa otro ejemplo evidente de cómo las herramientas creativas pueden prolongar durante años la vida de un videojuego.
inZOI parte desde un lugar diferente.
Su principal atractivo continúa siendo la simulación de vida y su estética realista, pero Canvastown podría permitir que esa tecnología se utilice para experiencias que KRAFTON nunca habría desarrollado directamente.
Ese contenido generado por usuarios también podría convertirse en una fuente prácticamente constante de nuevas actividades.
KRAFTON todavía tiene mucho que demostrar
La escala de la propuesta también plantea interrogantes.
Cuanto más poder reciben los usuarios para generar contenido, más importantes se vuelven cuestiones como la moderación, las herramientas disponibles, el rendimiento, la facilidad para compartir creaciones y los límites establecidos por la propia plataforma.
KRAFTON todavía tendrá que explicar con precisión cómo funcionarán muchos de estos sistemas.
También será fundamental saber hasta qué punto Canvastown estará integrado con la experiencia principal de inZOI y qué posibilidades estarán disponibles cuando llegue a manos de los jugadores.
Por ahora, el proyecto sirve para entender algo más importante sobre las aspiraciones del estudio.
La comparación con Los Sims podría quedarse pequeña
inZOI nació inevitablemente bajo la sombra de Los Sims. Era difícil evitarlo: ambos permiten crear personajes, construir viviendas y controlar buena parte de sus vidas.
Canvastown empieza a cambiar esa conversación.
KRAFTON ya no parece interesada únicamente en construir otro gran simulador de vida. Quiere que su tecnología sirva como base para mundos y experiencias creadas directamente por su comunidad.
Todavía falta comprobar hasta dónde llegará esa promesa.
Pero si el estudio consigue desarrollar las herramientas necesarias, el verdadero futuro de inZOI podría terminar dependiendo menos de lo que construya KRAFTON y mucho más de lo que imaginen sus propios jugadores.