Cuando se habla de Destiny, lo habitual es pensar en tiroteos, ciencia ficción y grandes expansiones. Sin embargo, durante años existió una propuesta que rompía por completo con esa identidad. La idea surgió dentro del propio estudio y despertó el entusiasmo de varios desarrolladores, pero nunca consiguió convencer a quienes tenían la última palabra. Ahora, antiguos empleados han revelado cómo nació aquel curioso proyecto y por qué jamás llegó a convertirse en realidad.
Un experimento interno que casi llevó Destiny a un terreno completamente distinto
Las grandes desarrolladoras suelen reservar tiempo para que sus equipos experimenten con nuevas ideas sin la presión de lanzar un producto comercial. En Bungie existía una iniciativa de este tipo que permitía a los empleados dedicar varios días a desarrollar conceptos originales, algunos de ellos muy alejados de las franquicias por las que el estudio es conocido.
Fue precisamente durante una de esas semanas cuando un pequeño grupo de desarrolladores comenzó a trabajar en un simulador de citas ambientado en el universo de Destiny. La propuesta, inspirada en títulos como Dream Daddy, apostaba por un tono desenfadado y muy diferente al habitual de la saga.
La anécdota salió a la luz gracias a Liana Ruppert, antigua integrante del equipo de comunidad de Bungie, quien recordó el proyecto después de que un aficionado comentara que le gustaría ver un juego de ese estilo. Según explicó, el prototipo llegó a existir y quienes participaron en él disfrutaron enormemente del proceso creativo.
No obstante, el entusiasmo del equipo chocó rápidamente con la postura de la dirección. La propuesta nunca logró despertar el interés de los responsables del estudio, que consideraban que una experiencia centrada en el romance no encajaba con la identidad de la franquicia ni respondía a lo que esperaba la comunidad.
Con el paso del tiempo, aquella idea terminó convirtiéndose en una curiosidad interna que muy pocos conocían hasta ahora.
Los desarrolladores insistieron durante años, pero la respuesta siempre fue la misma
Robert Brookes, antiguo diseñador narrativo sénior de Bungie, amplió posteriormente la historia explicando que el simulador de citas nació como un simple prototipo dentro del evento interno conocido como «Carnival», donde los empleados podían crear proyectos experimentales durante una semana.
Aunque nunca fue un desarrollo oficial, el concepto gustó tanto a parte del equipo que sus impulsores intentaron transformarlo en un proyecto real. Año tras año preparaban nuevas propuestas con la esperanza de convencer a la dirección para darle luz verde.
El interés no era casual. Dos de las personas involucradas en la iniciativa tenían experiencia previa diseñando videojuegos centrados en las relaciones entre personajes, por lo que incluso llegaron a elaborar presentaciones con estimaciones de costes, planificación y posibles métricas comerciales para defender la viabilidad del proyecto.
Sin embargo, ninguno de esos argumentos consiguió cambiar la opinión de los responsables de Bungie, que siguieron considerando que un juego de esas características no tenía cabida dentro del universo Destiny.
Un contexto complicado que hace casi imposible recuperar aquella idea
Aunque la propuesta resulta llamativa, también es fácil comprender por qué el estudio decidió no seguir adelante. Destinar recursos a un proyecto tan alejado de la fórmula tradicional podría haber sido recibido con escepticismo por parte de una comunidad que llevaba años reclamando mejoras para Destiny 2.
La situación del estudio tampoco ayuda a imaginar un regreso de aquella idea. Bungie atraviesa una etapa especialmente delicada tras los cambios internos sufridos en los últimos tiempos. El desarrollo de Marathon ha generado división entre algunos seguidores, mientras que la compañía también ha afrontado una importante reestructuración con despidos y cambios de estrategia.
A ello se suma la incertidumbre sobre el futuro de la franquicia. Por el momento, Destiny 3 no parece encontrarse en desarrollo activo, y todo apunta a que los próximos movimientos del estudio estarán centrados en estabilizar sus proyectos actuales antes de embarcarse en nuevas propuestas.
Por eso, aquel peculiar simulador de citas probablemente quede como una de las historias más curiosas surgidas entre bastidores. Una idea que durante años entusiasmó a parte del equipo creativo, pero que nunca consiguió abandonar la fase de prototipo.