¿Qué ocurre cuando cuatro jugadores tienen que ponerse de acuerdo para mover el mismo vehículo y ese vehículo resulta ser una calavera gigante? Bye Bye Bonnie parte de esa idea para construir una aventura cooperativa ambientada en un mundo postapocalíptico donde avanzar dependerá tanto de la habilidad como de la comunicación.

Una familia desaparecida y una torre en el horizonte

La aventura arranca después de la desaparición de una madre que deja atrás a buena parte de su familia. Solo quedan una nota, algunas canciones y una enorme torre que puede distinguirse a lo lejos. Los protagonistas deciden seguir las pistas para encontrarla y localizar también a sus hermanos, pero el viaje pronto los llevará a un mundo mucho más extraño de lo que esperaban.

El problema es que no tendrán un vehículo convencional. Bonnie, una enorme calavera parlante, será la encargada de transportar al grupo por este páramo devastado. Su presencia no es un simple recurso visual: los jugadores deberán entrar en su interior y utilizar sus sistemas para controlar los desplazamientos.

Detrás del proyecto está Brainwash Gang, el estudio español conocido por Laika: Aged Through Blood. En esta ocasión, el equipo cambia el enfoque y apuesta por una experiencia cooperativa para hasta cuatro participantes, con opciones tanto para jugar juntos en la misma pantalla como a través de Internet.

El escenario seguirá una dirección artística dibujada a mano, con una estética toy-punk que mezcla estructuras improvisadas, maquinaria, objetos deformados y elementos que parecen pertenecer a un gigantesco juguete abandonado. El resultado crea un mundo postapocalíptico muy alejado de los escenarios tradicionales del género.

La búsqueda de la familia será el hilo conductor, pero no será lo único que encontrarán durante el recorrido. Los jugadores podrán interactuar con los habitantes de las distintas zonas, descubrir secretos y reunir canciones repartidas por el mapa. Estas piezas tendrán una función narrativa y ayudarán a reconstruir lo sucedido antes de que comenzara la aventura.

La torre que domina el horizonte será una referencia constante, aunque llegar hasta ella no parece ser una tarea sencilla. El mundo estará diseñado para obligar al grupo a explorar, experimentar y encontrar nuevas maneras de avanzar.

Una calavera que se controla entre cuatro

La principal peculiaridad aparece al ponerse manos a la obra. Bonnie no se controla como un vehículo tradicional. Su interior dispone de una consola con diferentes botones, palancas y funciones que se reparten entre los jugadores.

Cada integrante tendrá una responsabilidad y deberá coordinarse con los demás para conseguir que la calavera se mueva correctamente. Esto convierte acciones aparentemente sencillas en pequeños ejercicios de comunicación. Antes de realizar un lanzamiento será necesario decidir qué potencia utilizar, hacia dónde apuntar y qué función activar en el momento adecuado.

El movimiento tiene una clara inspiración en el golf. Bonnie puede lanzarse por el escenario y su trayectoria dependerá de factores como el impulso, la velocidad, el peso y la gravedad. Un cálculo incorrecto puede hacer que la calavera aterrice demasiado lejos, choque contra un obstáculo o termine tomando una ruta completamente distinta.

La experiencia admite hasta cuatro jugadores y está pensada desde el principio para que todos tengan algo que hacer. Nadie debería limitarse a mirar mientras otro juega, porque las diferentes funciones de la consola obligan a coordinar las acciones.

Sin embargo, la calavera no será el único modo de desplazamiento. Los personajes podrán salir de Bonnie y explorar determinadas zonas a pie. En esas secciones aparecerán elementos más propios de un plataformas, como puzles, objetos para recoger y criaturas hostiles.

Entre los enemigos estarán las mariposas robacalaveras, unas criaturas que encajan con la peculiar identidad visual del proyecto. Estas situaciones permitirán cambiar el ritmo de la partida y pasar de los lanzamientos basados en físicas a una exploración más tradicional.

La combinación de ambos sistemas puede generar una dinámica interesante. Mientras Bonnie exige precisión y coordinación, las secciones a pie permiten investigar los escenarios y buscar recursos. El grupo tendrá que decidir cuándo utilizar cada posibilidad y cómo aprovechar el entorno para seguir avanzando.

Más biomas, nuevas habilidades y un mundo por descubrir

El viaje no se limitará a un único tipo de paisaje. La aventura contará con más de cuatro biomas, cada uno con sus propios obstáculos y reglas. Algunas zonas estarán inspiradas en enormes máquinas de pinball, mientras que otras introducirán trampas acuáticas o espacios donde la gravedad funcionará de manera poco convencional.

Estos cambios tendrán un efecto directo sobre la jugabilidad. Una trayectoria que funciona perfectamente en una zona puede resultar inútil en otra si cambian las condiciones físicas del escenario. El grupo tendrá que adaptarse y aprender a utilizar las características de cada región a su favor.

Bonnie también podrá mejorar sus capacidades durante el viaje. Entre las habilidades mostradas se encuentra un paracaídas, que permitirá controlar mejor determinados descensos, además de poderes relacionados con la manipulación del espacio. Estas mejoras ampliarán las posibilidades de movimiento y abrirán nuevas rutas.

La exploración ofrecerá recompensas adicionales. Los escenarios esconderán recursos, elementos cosméticos y secretos que podrán encontrarse mientras se investiga el mundo. Las canciones coleccionables tendrán además una función narrativa, ya que servirán para conocer más detalles sobre la familia y los acontecimientos que llevaron a este lugar a convertirse en un páramo tan extraño.

Raw Fury publicará el proyecto y, por ahora, su lanzamiento está confirmado únicamente para PC a través de Steam. Todavía no existe una fecha concreta y tampoco se han anunciado versiones para consolas.

Quedan por conocer detalles como la duración de la campaña, la estructura completa de los biomas y la cantidad de contenido disponible para los grupos que decidan recorrer el mundo juntos. Aun así, su concepto ya resulta bastante fácil de reconocer.

Cuatro personas, una calavera gigante y un mundo en el que incluso calcular un simple movimiento puede acabar en desastre. La propuesta de Brainwash Gang busca que la cooperación no sea un complemento, sino el corazón de la aventura. Y si todo funciona como está planteado, conseguir que Bonnie llegue al lugar correcto podría ser uno de los mayores retos de la partida.

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