Cambiar la dirección de un videojuego después de años de trabajo no es una decisión sencilla, especialmente cuando el proyecto estaba construido alrededor de una idea completamente diferente. Sin embargo, Funktronic Labs decidió dar un giro importante a su propuesta y transformar la experiencia en una aventura multijugador centrada en explorar, combatir y progresar junto a otros jugadores.
De las batallas campales a un mundo compartido
Después de tres años de desarrollo, Funktronic Labs ha decidido dejar atrás el enfoque basado en battle royale que originalmente definía el proyecto. El resultado de este cambio es Scramble Knights Online, un RPG de aventura MMO-lite que acaba de iniciar su beta abierta en Steam.
La nueva versión está diseñada alrededor de un mundo online compartido en el que los jugadores podrán encontrarse mientras exploran, completar misiones y formar grupos para enfrentarse a diferentes amenazas. En lugar de concentrar toda la experiencia en una única partida competitiva, el estudio busca crear una aventura con progresión a largo plazo.
El escenario principal será el reino de Terracotta, donde los jugadores asumirán el papel de un caballero en formación. La estructura propone un ciclo bastante reconocible: salir a explorar, enfrentarse a monstruos, superar mazmorras, conseguir botín y regresar a la ciudad para mejorar el equipo antes de volver a emprender una nueva misión.
Una de las claves será precisamente la posibilidad de jugar tanto en solitario como acompañado. Los grupos podrán estar formados por hasta cuatro personas y tendrán que coordinarse para superar encuentros PvE, descubrir secretos y enfrentarse a enemigos cada vez más exigentes.
La transformación también afecta a la forma en la que los jugadores interactúan entre sí. La Plaza del Pueblo funcionará como un punto de reunión donde será posible conocer a otros aventureros, organizar equipos y preparar la siguiente expedición.
El cambio de dirección no significa que la experiencia haya abandonado por completo el componente competitivo. Funktronic Labs también prepara enfrentamientos PvP en los que distintos grupos de caballeros podrán cruzarse durante sus aventuras y enfrentarse por recursos.
Mazmorras, combates y una progresión pensada para regresar una y otra vez
El diseño de las misiones busca ofrecer aventuras relativamente cortas, pero integradas dentro de un mundo que invita a continuar jugando. Las mazmorras tendrán una estructura inspirada en los clásicos RPG de aventura, con puzles, zonas ocultas, trampas y jefes que pondrán a prueba las habilidades de los jugadores.
El combate será de acción y permitirá utilizar diferentes tipos de armas y habilidades. La intención es que cada jugador pueda encontrar una forma de enfrentarse a los enemigos que se adapte a su estilo, especialmente cuando las situaciones se vuelvan más complicadas.
La exploración también tendrá un peso importante. El reino compartido no funcionará únicamente como un escenario de paso entre misiones, sino como un espacio donde los jugadores podrán encontrarse con otros caballeros y descubrir actividades mientras avanzan.
La Plaza del Pueblo tendrá precisamente ese papel. Además de servir como lugar para formar grupos, permitirá mejorar el equipamiento, pescar y preparar nuevas expediciones. La idea es crear un punto de descanso entre aventuras donde los jugadores puedan organizarse antes de volver a salir.
La progresión a largo plazo estará relacionada con la construcción y mejora de armas y armaduras. El botín conseguido durante las misiones podrá utilizarse para fortalecer al personaje, mientras que la fabricación de equipo permitirá prepararse para desafíos posteriores.
También habrá encuentros PvP con una filosofía diferente. Durante sus propias aventuras, los equipos podrán encontrarse con otros grupos y enfrentarse por determinados recursos. El estudio busca así introducir momentos de tensión inesperados dentro de un mundo que normalmente estará centrado en la cooperación.
Una de las características más curiosas será el modo de juego cooperativo local integrado en partidas online. Dos jugadores podrán compartir pantalla desde el mismo lugar mientras participan en una aventura conectada a internet, una combinación poco habitual que puede resultar especialmente interesante para quienes prefieren jugar junto a alguien físicamente.
Un MMO-lite que no se toma demasiado en serio
Aunque la propuesta incorpora sistemas de progresión, combate PvP, fabricación de equipo y mazmorras, Funktronic Labs también quiere conservar un tono desenfadado. Buena parte de la personalidad del proyecto aparece precisamente en pequeñas decisiones que rompen con la seriedad habitual de los RPG de fantasía.
El ejemplo más llamativo es Chicken Mode. Cuando un jugador muere, no queda simplemente fuera de la partida: puede continuar observando a sus compañeros convertido en un pollo. La transformación no cambia el resultado del combate, pero sí añade una situación absurda que encaja con el enfoque humorístico del proyecto.
Este tipo de detalles ayudan a diferenciar una experiencia que podría parecer convencional sobre el papel. Caballeros, monstruos, mazmorras, armas y jefes forman parte de una fórmula conocida, pero el estudio intenta combinarla con un mundo social y situaciones inesperadas.
La beta abierta también supone una nueva etapa para el proyecto después del importante cambio de dirección. El abandono del battle royale permite que el equipo concentre sus esfuerzos en una experiencia basada en la exploración cooperativa y la progresión persistente.
Scramble Knights Online ya está disponible para probar en beta abierta a través de Steam. La versión actual representa el resultado de una transformación considerable respecto a la idea original y permitirá al estudio recopilar comentarios mientras continúa desarrollando el mundo de Terracotta.
La propuesta apuesta finalmente por una combinación de aventura, cooperación y progresión a largo plazo, con partidas que pueden disfrutarse en solitario o junto a otros jugadores. Entre mazmorras inspiradas en los RPG clásicos, combates de acción, enfrentamientos entre grupos y un curioso sistema que convierte a los jugadores derrotados en pollos, el proyecto busca encontrar su propia identidad dentro del género multijugador.