Cuando un estudio participa en el desarrollo de un éxito masivo, lo habitual es intentar repetir la fórmula. Sin embargo, algunos equipos prefieren experimentar con algo totalmente diferente. Eso es lo que ha ocurrido con un pequeño grupo de desarrolladores que, tras trabajar en uno de los juegos competitivos más influyentes de la última década, decidieron apostar por una idea mucho más extraña. El resultado es Trash Day, una propuesta cooperativa que mezcla física impredecible, exploración y mucho humor.
Un estudio independiente que decidió alejarse de su propio legado
Después de trabajar en proyectos que alcanzan millones de jugadores, muchos desarrolladores sienten la presión de mantener ese mismo nivel de éxito. Sin embargo, el nuevo estudio Off By One Games decidió empezar su camino con una propuesta mucho más experimental.
El equipo fue fundado por profesionales que participaron en el desarrollo de Rocket League, un título que redefinió el juego competitivo al mezclar fútbol y vehículos en un formato sencillo pero extremadamente adictivo. Tras ese fenómeno global, lo lógico habría sido crear algo dentro del mismo género o apostar por otra experiencia competitiva similar.
Pero el estudio tomó una dirección distinta.
Su primer proyecto es Trash Day, una aventura cooperativa que gira en torno a un concepto tan absurdo como divertido: controlar a un grupo de mapaches que recorren el mundo recolectando basura mientras intentan regresar a su hogar.
La premisa, lejos de buscar épica o dramatismo, apuesta por el humor y las situaciones impredecibles. La idea es que los jugadores vivan momentos espontáneos que surgen cuando varias personas intentan coordinarse dentro de un sistema de física caótica.
Uno de los fundadores del estudio lo resumió con ironía al explicar el origen del proyecto: después de participar en algo tan grande, sabían que sería imposible repetirlo de inmediato, así que decidieron crear un juego sobre mapaches que recogen basura.
Esa filosofía marca claramente el tono del proyecto.
Un juego cooperativo donde todo depende del trabajo en equipo
El corazón de la experiencia gira alrededor de la cooperación entre jugadores. Cada partida permite que hasta cuatro personas controlen a un pequeño escuadrón de mapaches que deben transportar un carrito lleno de objetos encontrados durante su recorrido.
El objetivo puede parecer simple: recoger basura y llevarla de vuelta a casa. Sin embargo, el camino está lleno de obstáculos que convierten esa tarea en algo mucho más complicado.
Los jugadores deben empujar el carrito, dirigirlo por el mapa y evitar que distintos peligros interfieran en el trayecto. Animales curiosos, humanos que intentan recuperar los objetos o incluso el propio terreno pueden complicar la misión.
La física del juego tiene un papel fundamental en estas situaciones. En lugar de seguir reglas rígidas, el sistema permite improvisar soluciones utilizando distintos objetos que aparecen durante la partida.
Cuerdas elásticas, tablones y otros elementos improvisados pueden utilizarse para lanzar el carrito por encima de obstáculos, crear rampas o encontrar rutas alternativas.
Este enfoque busca generar momentos inesperados. Un plan perfectamente coordinado puede funcionar… o convertirse en un caos total si algo sale mal.
Y precisamente ahí está gran parte de la diversión.
El entorno también está diseñado para fomentar la exploración. Los jugadores pueden volcar contenedores, buscar objetos en basureros o explorar áreas naturales en busca de recursos útiles.
Cada partida se convierte así en una mezcla constante de descubrimiento, cooperación y situaciones impredecibles.

Un mundo pensado para comportarse como un auténtico mapache
Más allá de su sistema cooperativo, el juego intenta capturar la personalidad traviesa de los animales que protagonizan la aventura. Los personajes pueden trepar, escabullirse por espacios estrechos y moverse con rapidez por los escenarios.
Estas habilidades permiten explorar el mundo desde diferentes ángulos y descubrir rutas que no siempre son evidentes a simple vista.
El diseño también incluye pequeñas interacciones pensadas para reforzar el tono humorístico del juego. Los mapaches pueden interactuar entre ellos, realizar gestos absurdos o simplemente distraerse mientras el resto del equipo intenta mantener el carrito bajo control.
Estas pequeñas situaciones contribuyen a crear partidas llenas de momentos inesperados.
El sistema de recolección de objetos tampoco se limita a un simple contador de puntos. Los elementos encontrados durante la exploración pueden utilizarse para mejorar el carrito o facilitar el recorrido de regreso.
Esto añade una capa estratégica interesante: explorar más puede ofrecer ventajas importantes para superar los desafíos del camino.
El proyecto todavía se encuentra en desarrollo, pero el estudio ya confirmó que su lanzamiento está previsto para este mismo año.
Si todo sale como esperan sus creadores, los jugadores podrán descubrir muy pronto qué ocurre cuando cuatro mapaches intentan coordinarse para empujar un carrito lleno de basura a través de un mundo lleno de obstáculos.