Sobrevivir nunca fue sencillo en este extraño mundo dominado por criaturas imposibles y ecosistemas impredecibles. Cada paso implicaba riesgo y cada error tenía consecuencias… aunque no necesariamente definitivas. La clave estaba en una mecánica poco habitual dentro del género. Ahora, esa base se expande con una función que modifica la experiencia desde sus cimientos y abre la puerta a una forma distinta de enfrentar el peligro.
Cuando sobrevivir deja de ser un acto individual
La llegada del modo cooperativo a Kentum no es un simple añadido opcional. Es un giro estructural que redefine cómo se recorre su planeta alienígena. Hasta ahora, la exploración y la construcción de bases dependían de un único personaje enfrentando biomas cambiantes y amenazas constantes. Con la actualización, dos jugadores pueden compartir la misma partida y actuar con total independencia.
El cooperativo local permite que cada participante explore diferentes zonas del mapa sin restricciones de pantalla fija. Uno puede internarse en territorios desconocidos mientras el otro refuerza la base o automatiza procesos. La sensación de libertad aumenta, pero también lo hace la complejidad de las decisiones.
La clonación, elemento central del juego, adquiere una dimensión estratégica mucho más profunda. Morir ya no es solo parte del aprendizaje individual; se convierte en una variable que afecta a ambos. Mientras uno arriesga en terreno hostil, el otro puede asegurar recursos o preparar el terreno para el regreso. La coordinación se vuelve tan importante como la exploración.
El objetivo sigue siendo resistir hasta el año 10.000, pero el camino cambia. Dos personajes implican el doble de capacidad productiva, aunque también más posibilidades de desorganización. La gestión del tiempo, los materiales y los riesgos se transforma en una danza constante entre cooperación y autonomía.
Lo que antes era una experiencia introspectiva ahora puede convertirse en una aventura compartida, más caótica y, al mismo tiempo, más eficiente.
Construir juntos o competir por sobrevivir mejor
La actualización no impone un estilo único de juego. Kentum ofrece libertad total para decidir cómo afrontar cada partida en compañía. Hay quienes optarán por dividir tareas con precisión casi quirúrgica: uno recolecta, otro construye. Otros preferirán avanzar por separado y encontrarse después con resultados inesperados.
El sistema de entrada y salida dinámica permite que un segundo jugador se incorpore sin reiniciar la aventura. Esto facilita retomar partidas ya avanzadas y experimentar el cooperativo sin sacrificar progreso previo.
La expansión de la base también se ha ajustado para aprovechar la presencia de dos personajes. Ahora es posible acelerar la producción y ampliar estructuras tanto vertical como horizontalmente con mayor fluidez. La sensación de avance es más constante y tangible.
Entre las novedades destaca un objeto seguro dentro de la base que protege pertenencias individuales frente al sistema automatizado. Puede parecer un detalle menor, pero introduce un matiz táctico interesante: no todo tiene que compartirse.
Para quienes no coinciden físicamente, también se habilita la posibilidad de jugar a distancia mediante Steam Remote Play con una sola copia del título. Esta decisión amplía el alcance del cooperativo sin fragmentar a la comunidad.
La actualización convierte cada sesión en un experimento social donde la coordinación —o la falta de ella— marca la diferencia.

Un salto que consolida su presencia en todas las plataformas
El estreno del modo cooperativo coincide con la llegada del juego a Nintendo Switch, completando así su disponibilidad en consolas actuales y PC. El salto a la híbrida encaja de forma natural con una propuesta que ahora potencia el juego compartido en la misma pantalla.
También puede jugarse en Steam, Xbox Series X|S y PlayStation 5, pero la combinación de portabilidad y cooperativo local ofrece una nueva perspectiva sobre cómo disfrutar la experiencia.
La esencia no cambia: explorar biomas extraños, analizar flora y fauna desconocidas, reunir materiales y levantar una base capaz de sostener el progreso a largo plazo. Sin embargo, el contexto sí lo hace. Las decisiones ya no recaen en una sola persona, y cada error puede convertirse en una anécdota compartida.
La clonación deja de ser un mecanismo individual de resiliencia para transformarse en herramienta táctica colectiva. Arriesgarse tiene otra dimensión cuando alguien más depende de tus movimientos.
Con este paso, Kentum no solo amplía su catálogo de funciones. Refuerza su identidad y demuestra que incluso en los mundos más hostiles, la supervivencia puede ser una cuestión de coordinación.