Pocas combinaciones parecían tan naturales como Guillermo del Toro y BioShock. Rapture, sus criaturas deformadas, su arquitectura decadente y una historia repleta de obsesiones encajan perfectamente con buena parte del imaginario del cineasta mexicano. Durante casi dos décadas circularon rumores sobre su posible participación en una adaptación cinematográfica. Ahora Del Toro finalmente ha confirmado que realmente intentó llevar el videojuego al cine, aunque la experiencia terminó mucho peor de lo esperado.
Guillermo del Toro sí intentó hacer BioShock
El propio Guillermo del Toro ha terminado con años de especulaciones.
Durante una reciente conversación con IGN, el director confirmó que intentó sacar adelante una adaptación de BioShock.
La revelación resulta especialmente interesante porque los rumores sobre su posible relación con la franquicia llevan circulando desde finales de la década de 2000.
Sin embargo, debemos introducir una precisión importante.
Del Toro no explicó exactamente qué función iba a desempeñar dentro de aquella producción. No confirmó durante estas declaraciones si habría ejercido como director, guionista o productor.
Lo que sí reconoció es que participó en conversaciones para intentar convertir BioShock en una película.
Y aquellas negociaciones aparentemente no fueron demasiado bien.
El cineasta recordó que todo terminó después de unas conversaciones telefónicas especialmente problemáticas, llegando a describir una de ellas como una de las llamadas más desastrosas que recuerda.
No explicó quién estaba al otro lado del teléfono ni cuál fue exactamente el desacuerdo.
El problema iba mucho más allá de recrear Rapture
Para Del Toro, adaptar un videojuego no consiste simplemente en reproducir su estética mediante imágenes cinematográficas.
El director considera que ambos medios pueden parecer similares visualmente, pero funcionan de maneras completamente diferentes cuando llega el momento de contar una historia.
En una película, el espectador observa.
En un videojuego, participa.
El jugador resuelve problemas, explora, toma decisiones y construye parte de su experiencia mediante la interacción.
BioShock es precisamente un ejemplo especialmente complicado.
Rapture no funciona únicamente como escenario. Gran parte de la historia se descubre recorriendo sus habitaciones, escuchando grabaciones, observando el entorno y entendiendo poco a poco qué ocurrió con la utopía creada por Andrew Ryan.
Trasladar esa sensación a una película exige reconstruir buena parte de la manera en la que se presenta la historia.
Y Del Toro conoce perfectamente esas diferencias porque también intentó trabajar desde el otro lado.
Del Toro también tuvo su propio gran proyecto de videojuego
El director recordó durante la conversación su experiencia con inSANE, una ambiciosa trilogía de terror que desarrollaba junto a Volition y THQ.
El proyecto fue anunciado en 2010, pero terminó cancelado antes de que pudiera materializarse.
Del Toro explicó que el equipo había trabajado en un sistema diseñado para ofrecer al jugador la sensación de encontrarse dentro de un enorme mundo abierto mientras la estructura narrativa lo conducía de manera mucho más controlada.
La experiencia dejó ideas que el cineasta asegura haber reconocido posteriormente en otros videojuegos.
Años después también quedó relacionado con otro proyecto legendario que nunca llegó a completarse: Silent Hills.
Su amistad con Hideo Kojima continuó y Del Toro terminó apareciendo en Death Stranding, aunque eso no significa que tenga intención de volver a desarrollar un videojuego.
De hecho, después de recordar lo ocurrido con BioShock e inSANE, su respuesta sobre intentarlo nuevamente fue contundente: no está entre sus planes.
La película actual de BioShock es otro proyecto diferente
La historia revelada ahora tampoco debe confundirse con la adaptación cinematográfica que Netflix anunció oficialmente en 2022.

Aquella producción pertenece a una etapa completamente diferente.
Francis Lawrence, responsable de películas como Soy leyenda y varias entregas de Los juegos del hambre, continúa vinculado como director del proyecto de Netflix.
Guillermo del Toro no forma parte de esa adaptación según la información conocida actualmente.
La película todavía no tiene fecha de estreno y su desarrollo ha avanzado con lentitud, pero continúa siendo el intento vigente de llevar Rapture al cine.
Eso significa que quizás algún día veamos finalmente BioShock convertido en una película.
Simplemente no será aquella versión que durante tantos años algunos aficionados imaginaron en manos de Guillermo del Toro.
Casi dos décadas después, al menos uno de los grandes rumores que rodeaban aquella adaptación ya tiene respuesta: las conversaciones existieron.
Lo que ocurrió durante ellas fue suficiente para que una combinación aparentemente perfecta nunca llegara a salir de Rapture.