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Jugar con el corazón bajo control: así es el nuevo mando con medidor de pulsaciones

Un nuevo periférico para jugadores va un paso más allá de los botones y la vibración. Incorpora sensores biométricos para mostrar en tiempo real cómo reacciona tu cuerpo a cada partida.

Cuando jugar ya no es solo cuestión de reflejos

El mercado de los periféricos lleva años compitiendo por ofrecer algo distinto: más precisión, más inmersión, más luces. Pero de vez en cuando aparece una idea que cambia el enfoque por completo. No se trata de mejorar cómo juegas, sino de vigilar cómo te afecta jugar.

Eso es exactamente lo que propone un nuevo mando presentado recientemente por una marca bien conocida entre los aficionados al hardware alternativo. A simple vista parece un controlador convencional, pero basta fijarse un poco más para darse cuenta de que su ambición va más allá del rendimiento en pantalla.

Este mando no solo se conecta a tus juegos: también monitoriza tu cuerpo. En concreto, tu corazón. Una apuesta poco habitual en el mundo del gaming, que empieza a coquetear con conceptos más cercanos a la salud y el bienestar.

Un mando que mide tus pulsaciones en plena partida

La industria del videojuego mueve millones alrededor de los periféricos, y cada vez son más las empresas que buscan diferenciarse con funciones inesperadas. En este caso, el protagonismo lo tiene Anbernic, una compañía conocida sobre todo por sus consolas portátiles centradas en juegos clásicos.

Su nuevo dispositivo, llamado RG G01, es un mando que incorpora dos sensores capaces de medir la frecuencia cardíaca del jugador mientras juega. El objetivo es claro: ofrecer información en tiempo real sobre el nivel de intensidad física y emocional de cada sesión.

No se trata de un accesorio médico, pero sí de una herramienta que permite saber cuándo una partida se vuelve más exigente de lo habitual. Algo especialmente interesante en juegos competitivos, sesiones largas o títulos que elevan el pulso más de lo que parece.

Los datos no se envían a una app externa ni requieren otro dispositivo adicional. Todo se muestra directamente en el propio mando.

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© ANBERNIC

Una pantalla integrada que va más allá del ritmo cardíaco

Uno de los elementos más llamativos del RG G01 es la pantalla LCD IPS de 2,5 pulgadas situada en el centro del mando. Desde ahí, el jugador puede consultar su frecuencia cardíaca sin apartar la vista demasiado de la acción.

Pero esa pantalla no está pensada solo para mostrar pulsaciones. Su función es más amplia: sirve como centro de información adicional durante el juego, abriendo la puerta a usos que van más allá del simple control biométrico.

Aunque Anbernic no ha detallado todas las posibilidades, el planteamiento sugiere que el mando podría mostrar otros datos relacionados con la partida o el sistema, convirtiéndose en una especie de panel secundario integrado en el propio periférico.

Es una idea que recuerda más a dispositivos de entrenamiento deportivo que a accesorios gaming tradicionales, y ahí reside gran parte de su atractivo.

Gaming, salud y una frontera que empieza a difuminarse

La aparición de un mando con medidor de pulsaciones no es casual. En los últimos años, el discurso alrededor del videojuego ha empezado a cambiar. Ya no se habla solo de ocio, sino también de autocontrol, descanso y bienestar.

Este tipo de dispositivos no pretende sustituir a un reloj inteligente ni a un monitor médico, pero sí puede servir como recordatorio de algo básico: el cuerpo también juega. Saber cuándo el pulso se dispara puede ayudar a tomar pausas, bajar el ritmo o simplemente ser más consciente de cómo reaccionamos ante ciertas experiencias.

Anbernic, con este lanzamiento, se sitúa en un terreno poco explorado por los grandes fabricantes. Un mando que no busca únicamente mejorar la precisión, sino añadir una capa de información personal a cada partida.

Queda por ver si este tipo de propuestas se consolidan o se quedan como curiosidades, pero una cosa está clara: el gaming empieza a mirar al corazón. Literalmente.

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