Hideo Kojima acaba de hacer lo que mejor sabe: convertir algo íntimo, extraño y ligeramente inquietante en parte de su propio mito. Este fin de semana, mientras se preparaba para dar su primera keynote en cinco años en el GDC Festival of Gaming 2026, el creador de Death Stranding se topó con algo inesperado en las notas de su móvil: su antiguo diario de sueños. O, más concretamente, su diario de pesadillas.
Porque sí, Kojima dice que “siempre” ha sufrido pesadillas. Y no estamos hablando de caer al vacío o llegar desnudo a un examen. Estamos hablando de criaturas voladoras que muerden, cuerpos enterrados que te siguen a casa y escenas que parecen descartes de Silent Hill dirigidos por David Lynch.
Según contó en X (Twitter, para los nostálgicos), alguien le recomendó hace años que anotara sus sueños como terapia para dormir mejor. Spoiler: no funcionó. Pero lo que sí hizo fue dejar un registro involuntario de cómo funciona la mente de uno de los diseñadores más influyentes —y peculiares— de la historia del videojuego.
While I’m preparing my talk for this year’s GDC, I’ve been looking up dates of events from the past. While going through my smartphone notes, I came across a nightmarish memo I wrote at the beginning of 2017. I’ve always had a lot of bad dreams. Someone once suggested, “Why not…
— HIDEO_KOJIMA (@HIDEO_KOJIMA_EN) January 10, 2026
Y ahora decidió compartir dos de esos fragmentos. Porque claro que sí.
Una criatura, una mordida y una cámara que no ayuda
El primer registro es del 3 de enero de 2017. Kojima sueña que es invitado a un set de rodaje. Todo normal hasta que una criatura voladora, peluda y redondeada le muerde el brazo. Cuando consigue quitársela de encima, el ser sale volando hacia atrás y… cambia de forma.
“¿Una criatura del espacio exterior? ¿Un objeto de la cuarta dimensión?”, se pregunta el propio Kojima en sus notas. La cosa muta en pleno aire, vuelve una y otra vez, como si estuviera atrapada en un bucle. Y mientras él lucha, los directores del set simplemente lo graban. En silencio. Sin ayudar.
La escena termina cuando la criatura se transforma en una tarjeta de plástico que cae en su mano.
Sí, en serio.
Internet hizo lo suyo en cuestión de horas: ya hay fanart. Por supuesto que lo hay.
Mujeres desnudas, cadáveres bajo tierra y un timbre que lo empeora todo
El segundo sueño es del 4 de enero de 2017. Y aquí es donde la cosa se pone… muy Kojima.
El escenario: un pueblo de aguas termales. Kojima se muda a una pensión rodeada de callejones estrechos de tierra. Decide limpiarlos con una manguera para bajar el polvo. En el camino se cruza con “mujeres desnudas voluptuosas, como salidas de bocetos o dibujos de croquis” y con ancianos llenos de cicatrices que hablan idiomas extranjeros.
Todo bastante surrealista, pero aún manejable.
Hasta que el agua empieza a revelar cadáveres enterrados en el suelo, colocados como si estuvieran nadando. Kojima entra en pánico, vuelve a su habitación para llamar a la policía… y los cuerpos lo siguen. Entran. Se instalan. Como si nada.
Suena el timbre.
Y entonces los cadáveres se transforman en jóvenes con ropa de atletismo de relevos. En la puerta está su entrenador. Enfadado. Muy enfadado.
Fin del sueño.
Si esto no te suena a una side quest descartada de Death Stranding 2, es que no estás prestando atención.
El subconsciente de Kojima es un lugar raro. Nadie está sorprendido
Intentar interpretar los sueños de otra persona ya es complicado. Intentar interpretar los sueños de Hideo Kojima es directamente deporte extremo. Pero incluso él admite que explicar lo que pasa por su cabeza mientras duerme es difícil. Aun así, los textos son sorprendentemente coherentes para algo que, en teoría, no iba a leer nadie más.
Y eso es lo fascinante: estas notas no están escritas para fans, ni para prensa, ni para construir marca. Son apuntes privados. Crudos. Raros. Sin filtro.
También son, de alguna forma, la confirmación de lo que muchos sospechaban: el universo creativo de Kojima no empieza en la pantalla, empieza en su cabeza. Y su cabeza es un sitio… particular.
Ahora que Death Stranding 2 está en camino y Kojima vuelve al escenario de GDC después de cinco años, la sensación es clara: el hombre sigue siendo el mismo. Más mayor, quizá. Más consciente de su propio mito. Pero igual de obsesionado con lo extraño, lo corporal, lo simbólico y lo inexplicable.
Que nadie se sorprenda si en su próximo juego hay criaturas imposibles, cuerpos que emergen del suelo y escenas que no se pueden explicar con lógica.
Al parecer, llevan años viviendo en sus sueños.