Durante meses, muchos se preguntaron por qué Larian Studios decidió apartarse de una de las franquicias de rol más influyentes de la historia tras firmar uno de los juegos mejor valorados de todos los tiempos. Ahora, la respuesta empieza a ser clara: el estudio necesitaba recuperar la ilusión creativa.
Baldur’s Gate 4 existió… pero no convencía a nadie
Aunque no llegó a hacerse público en su momento, Larian estuvo trabajando en Baldur’s Gate 4 tras el lanzamiento de Baldur’s Gate 3. Sin embargo, el proyecto acabó abandonándose internamente.
No fue por presiones externas de Hasbro o Wizards of the Coast. Según ha explicado Swen Vincke, el problema era mucho más humano: el equipo estaba agotado creativamente.
Trabajar dentro del marco rígido de Dungeons & Dragons había dejado de ser estimulante. Las reglas, los sistemas y las limitaciones del universo ya no despertaban la misma pasión que años atrás.
Divinity, el refugio creativo de Larian
La solución no fue crear algo completamente nuevo, sino volver a casa. En The Game Awards 2025, Larian confirmó el regreso de Divinity, aunque no se trata de Divinity: Original Sin 3.
El nuevo proyecto apuesta por un tono más adulto, menos complaciente y con una filosofía clara: tratar al jugador con “respeto intelectual”. En palabras de Vincke, cada juego necesita su propio lenguaje creativo, y Divinity permite a Larian hablar sin intermediarios.
“No nos entusiasmaba lo que hacíamos con D&D”
En declaraciones a GamesRadar, Vincke fue especialmente sincero al explicar el punto de ruptura:
“Estamos entusiasmados con lo que estamos creando ahora. Eso ya es un paso en la dirección correcta, porque no nos entusiasmaba lo que hacíamos cuando trabajábamos con Dungeons & Dragons”.
El problema no era la calidad del universo, sino la sensación de estar repitiendo fórmulas y siguiendo reglas ajenas. Divinity, en cambio, es una IP propia donde el estudio puede experimentar, arriesgar y equivocarse sin ataduras externas.
Un estudio más grande, ambiciones mayores… y más riesgos
Larian ya no es el estudio relativamente pequeño que era antes de Baldur’s Gate 3. El éxito ha traído crecimiento, y Vincke reconoce que gestionar un equipo más grande no será sencillo.
El nuevo Divinity apunta a un desarrollo de 3 a 4 años, más corto que los seis que requirió Baldur’s Gate 3, y pasará primero por acceso anticipado en PC. Plataformas y fecha de lanzamiento, por ahora, siguen siendo un misterio.
Lo que sí parece seguro es esto: Larian ha elegido el camino que más le motiva, aunque sea menos seguro a nivel comercial. Y después de lo que lograron con Baldur’s Gate 3, pocos estudios se han ganado tanto el derecho a hacerlo.