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Larian Studios confirma que su nuevo RPG aún está en una fase muy temprana

Después de redefinir el rol occidental moderno, el estudio belga ya mira hacia su siguiente gran proyecto. Hay ideas claras, ambición renovada y un desarrollo en marcha, pero también una advertencia para los jugadores más impacientes.

El éxito absoluto no siempre acelera el futuro. A veces, lo complica. Tras el impacto cultural y comercial de Baldur’s Gate 3, Larian Studios se encuentra en una posición inusual: todo lo que haga a partir de ahora será comparado, medido y diseccionado. En ese contexto, su próximo RPG empieza a tomar forma lejos del ruido, con decisiones meditadas y un calendario que, por ahora, se mantiene fuera de foco.

Un RPG que se construye desde dentro, no desde el escaparate

En los últimos meses, el nombre de Swen Vincke ha estado presente en conversaciones que van más allá del diseño de videojuegos. Ese ruido externo ha tenido un efecto colateral: ha eclipsado parcialmente el hecho de que Larian ya está trabajando en su próximo gran proyecto de rol, ambientado una vez más en su propio universo fantástico.

En una charla reciente con el periodista Stephen Totilo, Vincke volvió a poner el acento en una idea que define al estudio desde hace años. Para Larian, un RPG no se levanta acumulando sistemas complejos de forma aislada, sino haciendo que dialoguen entre sí. El momento clave del desarrollo no llega cuando una mecánica funciona por separado, sino cuando varias empiezan a encajar de manera natural.

Ese “clic” al que se refiere el director creativo tiene consecuencias profundas. Una decisión tomada durante un combate puede modificar una conversación posterior; ese diálogo, a su vez, puede desencadenar situaciones que reaccionan a elecciones hechas horas antes. El objetivo no es sorprender al jugador de forma puntual, sino construir una sensación constante de coherencia y reactividad.

Este enfoque sistémico no es nuevo para Larian, pero ahora se plantea con una ambición mayor. El estudio quiere que el jugador sienta que el mundo responde de forma orgánica, sin trucos evidentes ni consecuencias artificiales. Lograrlo requiere tiempo, pruebas y ajustes constantes, y eso explica por qué el proyecto avanza con cautela, sin prisas ni promesas grandilocuentes.

Dos años de trabajo y muchas piezas aún por encajar

Una de las preguntas inevitables tras el anuncio informal del proyecto fue su estado real. ¿Está avanzado o apenas comenzando? La respuesta de Vincke fue directa: el desarrollo lleva alrededor de dos años. Un dato que, lejos de tranquilizar, deja claro que el camino es largo.

El contexto, sin embargo, es importante. Tras el cierre de Baldur’s Gate 3, gran parte de ese tiempo se ha destinado a preproducción: definir pilares, experimentar con prototipos y sentar las bases técnicas y creativas del juego. El propio Vincke reconoció que ahora es cuando el equipo empieza a ver cómo los distintos sistemas comienzan a funcionar juntos de verdad.

Ese punto marca un antes y un después dentro del método de Larian. No significa que el juego esté listo para mostrarse, sino que ha superado la fase más abstracta del desarrollo. Es un momento interno, casi invisible para el público, pero crucial para que el proyecto tenga una identidad clara.

Por eso, cualquier intento de ponerle una fecha resulta prematuro. No hay ventana de lanzamiento, ni indicios de cuándo podría verse gameplay por primera vez. El mensaje es consistente: el estudio no quiere forzar plazos ni repetir fórmulas solo por cumplir expectativas externas.

Divinity
© Larian Studios

Acceso anticipado, expectativas y una espera asumida

El precedente inmediato invita a la especulación. Baldur’s Gate 3 pasó por un largo acceso anticipado que fue clave para su éxito final. Muchos jugadores dan por hecho que Larian repetirá la estrategia, pero esta vez nada está decidido.

Vincke ha dejado caer que el estado actual del proyecto quizá no sea compatible con una exposición pública temprana. Si los sistemas centrales aún están encontrando su equilibrio, abrir el juego al feedback masivo podría entorpecer más de lo que ayuda. La prioridad, al menos por ahora, parece ser proteger el núcleo creativo.

Esa decisión refuerza la idea de un desarrollo deliberado. Larian es consciente de que las expectativas son enormes y de que cada movimiento será analizado al detalle. En lugar de acelerar el proceso, el estudio parece dispuesto a asumir una espera prolongada con tal de mantener la coherencia de su visión.

Para los jugadores, el mensaje es sencillo y poco habitual en una industria obsesionada con las fechas: toca tener paciencia. El nuevo Divinity está vivo, creciendo y encontrando su forma, pero todavía queda mucho camino por recorrer antes de que pueda mostrarse al mundo.

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