Construir una ciudad desde cero ya puede consumir decenas de horas cuando cada carretera, barrio y servicio depende de nuestras decisiones. Ahora imaginemos esa misma fórmula eliminando buena parte de los límites creativos y añadiendo las posibilidades de LEGO. Después de una filtración que adelantó la sorpresa, Gamescom ha servido para hacer oficial un proyecto que une dos conceptos que parecen diseñados para funcionar juntos.
LEGO Skylines convierte una de las grandes sagas de gestión en un enorme juguete
Paradox Interactive ha presentado oficialmente LEGO Skylines, una nueva interpretación del género de construcción de ciudades desarrollada por Iceflake Studios.
El proyecto había aparecido previamente en una filtración durante este verano, pero ha sido Gamescom el escenario elegido para confirmar definitivamente su existencia.
Su inspiración resulta evidente.
LEGO Skylines nace de la colaboración entre LEGO Group y Paradox Interactive, compañía responsable de Cities: Skylines, una de las franquicias de gestión urbana más importantes de los últimos años.
Sin embargo, la intención no parece ser simplemente colocar edificios construidos con ladrillos LEGO sobre las mecánicas de Cities: Skylines.
El nuevo juego permitirá crear ciudades funcionales, desarrollar servicios y organizar diferentes áreas siguiendo principios reconocibles dentro del género. Las decisiones del jugador tendrán consecuencias sobre el funcionamiento de la ciudad y sus habitantes.
Pero ahí termina la parte relativamente seria.
LEGO quiere que la creatividad tenga exactamente la misma importancia que la eficiencia.
Eso significa que será posible construir una metrópolis perfectamente organizada o experimentar con ideas absurdas simplemente porque resultan divertidas.
Uno de los ejemplos ofrecidos por sus responsables resume bastante bien esta filosofía: llenar prácticamente todas las esquinas de una ciudad con panaderías dedicadas a producir dónuts.
Incluso una ocurrencia así tendrá detrás un pequeño sistema económico.
Los agricultores ubicados en otras partes del mapa podrán producir el trigo necesario para abastecer esas panaderías, conectando la extravagancia visual con las mecánicas de gestión.
Construir una ciudad eficiente será solo una de las posibilidades
La gran diferencia respecto a un city builder tradicional estará en la libertad que proporciona el universo LEGO.
Los jugadores tendrán acceso a una enorme colección de edificios, piezas y elementos decorativos con los que podrán modificar la apariencia de sus ciudades.
Los responsables del proyecto prometen una cantidad “francamente absurda” de objetos disponibles.
Eso debería permitir que dos ciudades creadas por jugadores diferentes puedan terminar teniendo apariencias completamente distintas.
Una persona podrá intentar construir una gran metrópolis organizada alrededor de enormes avenidas y zonas comerciales, mientras que otra podría diseñar un pequeño pueblo costero repleto de construcciones extrañas.
Y probablemente habrá quienes simplemente quieran descubrir hasta qué punto pueden romper cualquier principio razonable de planificación urbana.
Precisamente esa combinación entre sistemas de gestión y creatividad libre parece ser uno de los principales objetivos del proyecto.
Fredrik Löving, vicepresidente sénior y responsable global de videojuegos de LEGO Group, explicó que el equipo no quería limitarse a desarrollar un juego de construcción urbana utilizando la licencia LEGO.
La ambición es considerablemente mayor: quieren competir directamente con los mejores representantes del género.
Para conseguirlo, LEGO Skylines necesitará encontrar un equilibrio delicado.
Tendrá que resultar accesible para jugadores atraídos principalmente por LEGO, pero también ofrecer suficiente profundidad para satisfacer a quienes disfrutan optimizando tráfico, recursos, servicios y cadenas de producción durante decenas o incluso cientos de horas.
Una colaboración que tiene demasiado sentido
LEGO y los juegos de construcción de ciudades comparten una característica fundamental: ambos convierten el acto de construir en la propia recompensa.
Cities: Skylines ya demostró que observar cómo una pequeña población termina transformándose progresivamente en una gigantesca metrópolis puede resultar extraordinariamente adictivo.
Añadir las posibilidades creativas de LEGO podría multiplicar esa sensación.
En lugar de limitarse a decidir dónde colocar una carretera o qué tipo de edificio necesita un determinado barrio, los jugadores podrán dedicar tiempo a personalizar sus construcciones y añadir pequeños detalles simplemente por razones estéticas.
También existe otra ventaja evidente.
El tono desenfadado de LEGO permite introducir situaciones que probablemente resultarían demasiado absurdas dentro de un simulador urbano tradicional.
Una ciudad no tendrá necesariamente que parecer realista para funcionar.
Y esa libertad podría convertirse precisamente en la característica que diferencie a LEGO Skylines de otros representantes del género.
Todavía queda una incógnita importante: cuándo podremos jugarlo.
Paradox Interactive no ha anunciado una fecha ni una ventana concreta de lanzamiento.
Lo que sí conocemos son sus plataformas. LEGO Skylines está previsto para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC.
Hasta entonces habrá que esperar para descubrir cuánto de Cities: Skylines permanece dentro de esta reinterpretación y hasta dónde llegará realmente su sistema de construcción.
Pero la idea inicial ya resulta peligrosamente atractiva: construir una ciudad durante horas, optimizarla hasta que funcione perfectamente y, justo después, decidir que necesita otras veinte panaderías de dónuts porque todavía queda espacio disponible.