La humanidad parece estar viviendo sus últimos días y su refugio no es una ciudad subterránea, una estación espacial ni un enorme búnker. Los últimos supervivientes viajan a bordo de un tren que nunca parece detenerse, mientras algo incomprensible los persigue desde el exterior.

Esa es la inquietante premisa de Dreadline Express, un nuevo juego independiente desarrollado prácticamente en solitario por David Konecny que consiguió llamar la atención durante Gamescom 2026 gracias a una combinación bastante particular: el concepto de Snowpiercer, terror inspirado en Lovecraft, estética de la primera PlayStation y una aventura narrativa donde nuestras decisiones pueden cambiar considerablemente el rumbo de la historia.

Todo comienza cuando el protagonista despierta desorientado dentro de uno de los vagones. Una voz anuncia que queda prohibido moverse libremente por el tren porque «han vuelto a encontrarlos». Al mirar por la ventana queda bastante claro quiénes podrían ser esos misteriosos perseguidores: una enorme masa de tentáculos se retuerce al otro lado del cristal.

Y las cosas no parecen mucho mejores dentro.

El último tren de la humanidad está rodeado por algo aterrador

La comparación con Snowpiercer resulta prácticamente inevitable. La película de Bong Joon-ho —basada a su vez en la novela gráfica Le Transperceneige— presentó un mundo donde los últimos humanos sobreviven dentro de un gigantesco tren que recorre permanentemente una Tierra congelada.

Curiosamente, Konecny asegura que no conocía Snowpiercer cuando comenzó a desarrollar el juego, aunque reconoce que las similitudes resultan evidentes.

La principal diferencia está fuera de los vagones.

Mientras Snowpiercer imaginaba una humanidad atrapada por una nueva edad de hielo, el mundo de Dreadline Express parece haber sido conquistado por criaturas de inspiración lovecraftiana cuya verdadera naturaleza todavía es un misterio.

El resultado se acerca mucho más al horror cósmico.

El jugador controla a Samuel Mather, quien comienza su viaje sin comprender completamente qué está sucediendo. Poco después de abandonar su habitación empieza a conocer a otros pasajeros del tren, algunos de los cuales parecen estar perdiendo lentamente la cordura.

Todo está acompañado por una dirección artística deliberadamente retro. Dreadline Express adopta una estética inspirada en los videojuegos de la era de PlayStation 1, utilizando modelos, texturas e iluminación que convierten los pasillos del tren en espacios especialmente incómodos.

No se trata, sin embargo, de un juego construido alrededor de jumpscares constantes.

Su propuesta está mucho más cerca del terror psicológico, utilizando conversaciones, sonidos, situaciones extrañas y pequeños descubrimientos para generar la sensación permanente de que algo está terriblemente mal.

Cada misterio puede tener varias soluciones

Uno de los elementos más interesantes de Dreadline Express aparece cuando el jugador comienza a investigar el tren.

La información obtenida durante la aventura se representa mediante cartas que funcionan como pistas, conocimientos y nuevas posibilidades de interacción. Hablar con personajes, investigar habitaciones o resolver pequeños misterios permite conseguir nuevas cartas que posteriormente pueden utilizarse para desbloquear otras opciones.

Esto hace que muchos de sus problemas tengan más de una solución.

Durante una demostración presentada en Gamescom, por ejemplo, Samuel encuentra a un joven llamado Euler, sentado en un corredor mientras se tapa desesperadamente los oídos. El pasajero asegura estar siendo llevado al límite por el ruido insoportable de una misteriosa máquina.

Previamente, el protagonista puede descubrir que es boticario y abrir un maletín mediante una combinación. Dentro encuentra láudano, una sustancia que posteriormente puede utilizar para aliviar el sufrimiento de Euler y conseguir más información.

Pero esa no es necesariamente la única respuesta.

Según Konecny, tanto el láudano como muchas otras herramientas tienen varios posibles usos, mientras que los problemas encontrados durante el viaje pueden resolverse mediante diferentes métodos.

Eso significa que utilizar un objeto para ayudar a determinado personaje podría impedir emplearlo posteriormente en otra situación potencialmente más importante.

La estructura abre así la puerta a una considerable rejugabilidad. Dos personas podrían enfrentarse a los mismos acontecimientos y terminar recorriendo caminos muy diferentes dependiendo de qué descubran, con quién hablen y cómo utilicen los recursos disponibles.

Dreadline Express obligará a tomar decisiones realmente difíciles

La demostración de Gamescom termina mostrando hasta dónde pretende llevar esta filosofía.

Después de aproximadamente 20 minutos explorando el tren, el jugador recibe una orden particularmente inquietante: debe elegir qué pasajero será sacrificado al «Ingeniero Supremo».

Antes de tomar la decisión puede investigar a cuatro personas distribuidas entre las habitaciones disponibles. Las cartas obtenidas previamente permiten profundizar en las conversaciones, descubrir información sobre ellas e intentar comprender quiénes son realmente.

Después hay que elegir.

Konecny asegura que esta decisión tendrá consecuencias importantes durante el resto de la aventura, convirtiendo una elección realizada relativamente pronto en algo capaz de alterar acontecimientos posteriores.

Precisamente ahí parece encontrarse uno de los mayores atractivos del proyecto. Dreadline Express no quiere limitarse a presentar un escenario extraño para contar una historia completamente lineal. El tren funciona como un pequeño ecosistema donde información, personajes, recursos y decisiones se conectan constantemente.

Y todavía quedan muchas preguntas sin respuesta.

¿Por qué la humanidad terminó viviendo dentro de este tren? ¿Qué son las criaturas que lo persiguen? ¿Quién es realmente el Ingeniero Supremo? ¿Por qué algunos pasajeros parecen estar perdiendo la cabeza?

Ese misterio, combinado con su peculiar estética retro y su sistema de decisiones, convierte a Dreadline Express en uno de esos pequeños proyectos independientes que podrían terminar pasando de desconocidos a convertirse en una de las grandes sorpresas del año.

El juego llegará a PC durante 2026, aunque todavía no tiene una fecha concreta de lanzamiento.

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