Las criaturas coleccionables y las cartas estratégicas llevan años formando parte de algunos de los juegos más populares, pero todavía existe espacio para mezclarlas de maneras diferentes. Montabi apuesta por reunir ambos conceptos en combates pequeños y muy tácticos, donde elegir correctamente las cartas y colocar bien a cada criatura puede ser decisivo. A eso se suma una estructura roguelike que hace que cada partida tenga sus propias reglas y oportunidades.

Criaturas con habilidades propias y mazos que cambian la estrategia

El proyecto es el primer juego del estudio indonesio Mankibo, desarrollado junto a Akupara Games. Su propuesta gira alrededor de los montabis, criaturas con habilidades individuales que pueden combinarse con las cartas obtenidas durante cada partida para crear diferentes estilos de juego.

La clave está en encontrar sinergias. No todas las criaturas funcionan igual entre sí y algunas pueden potenciar determinadas cartas o estrategias. Por eso, reunir un equipo poderoso no consiste simplemente en elegir los personajes con mejores estadísticas, sino en descubrir qué combinación puede funcionar mejor en cada situación.

La estructura roguelike refuerza esa idea. Cada recorrido permite conseguir nuevos recursos, reclutar criaturas y mejorar el equipo, de modo que las decisiones tomadas durante una partida pueden abrir posibilidades completamente diferentes en el siguiente intento.

También existe la posibilidad de elegir entre varios entrenadores, cada uno con características que modifican la forma de afrontar los combates. El entrenador forma parte activa del equipo y puede aportar herramientas adicionales para superar los enfrentamientos.

El objetivo es avanzar por una ciudad que necesita un nuevo héroe, pero el camino no será sencillo. Los rivales pueden obligar a cambiar de estrategia y aprovechar mejor las habilidades disponibles. La combinación entre cartas, criaturas y entrenador será la base para encontrar una configuración capaz de superar cada desafío.

Un tablero de 3×3 convierte cada movimiento en una decisión importante

Las batallas se desarrollan por turnos en escenarios de apenas 3×3 casillas. El espacio reducido hace que la posición de cada unidad tenga un peso considerable y obliga a pensar antes de actuar. Un movimiento aparentemente sencillo puede dejar expuesto al entrenador o permitir que el rival consiga una ventaja difícil de recuperar.

Las cartas amplían las posibilidades durante los enfrentamientos y permiten adaptar el comportamiento del equipo. A medida que se consiguen nuevas opciones, aparecen más posibilidades para combinar habilidades y responder a las estrategias de los enemigos.

La evolución de los montabis también forma parte de la progresión. Algunas criaturas pueden alcanzar formas más poderosas, lo que permite reforzar sus capacidades y preparar al equipo para los combates más exigentes. Decidir qué criatura merece una mejora puede ser tan importante como elegir qué carta utilizar.

El entrenador añade además una condición especialmente peligrosa. Como participa directamente en los enfrentamientos, puede convertirse en un objetivo del rival. Si termina derrotado, la partida acaba inmediatamente, incluso si todavía quedan criaturas capaces de seguir luchando.

Esta regla obliga a prestar atención a todo el tablero y no únicamente a los enemigos más fuertes. Proteger al entrenador, controlar las posiciones y aprovechar las habilidades de los montabis forman parte de una misma estrategia. El resultado es un sistema que puede parecer sencillo por el tamaño de los escenarios, pero que ofrece bastante margen para planificar los movimientos.

Ya está disponible en PC, Xbox y Nintendo Switch

La propuesta ya se encuentra disponible para PC y consolas. Los jugadores pueden acceder a ella mediante Steam, Xbox y Nintendo Switch, con un precio que se sitúa entre 18,99 y 19,99 euros dependiendo de la plataforma.

El lanzamiento representa también el debut de Mankibo, que ha elegido una combinación de géneros muy reconocibles para presentar su primer proyecto. La colección de criaturas aporta variedad, las cartas permiten construir estrategias diferentes y el formato roguelike hace que cada partida tenga un recorrido distinto.

Una de las principales posibilidades está precisamente en experimentar. Probar diferentes criaturas, modificar el mazo y descubrir nuevas sinergias puede cambiar por completo la forma de afrontar una partida. Lo que funciona contra un rival puede no ser suficiente contra otro, por lo que adaptarse será fundamental para avanzar.

El tamaño de los tableros ayuda a mantener los combates claros y fáciles de seguir, pero también concentra la acción. Hay poco espacio para cometer errores y cada posición puede tener consecuencias. Si el entrenador queda expuesto, una partida que parecía controlada puede terminar en cuestión de unos pocos turnos.

Con su lanzamiento ya completado, el juego busca hacerse un hueco entre las propuestas independientes que combinan cartas, criaturas y estrategia. Su sistema apuesta por partidas en las que experimentar forma parte del progreso y donde encontrar una buena combinación puede ser la diferencia entre avanzar o volver a empezar.

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