No Games For Genocide, un colectivo de trabajadores del sector del videojuego y organizadores sindicales, acaba de anunciar un compromiso público para boicotear Xbox. El grupo llama a periodistas, desarrolladores, streamers y consumidores a sumarse al movimiento BDS (boicot, desinversión y sanciones) liderado por Palestina contra Microsoft, a la que acusan de ser cómplice de crímenes de guerra israelíes. La tecnológica cortó recientemente el acceso a servicios en la nube a una unidad de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel que los utilizaba para vigilancia masiva de palestinos, pero sigue suministrando servicios al resto del ejército.
Tras años de compras y fusiones, Microsoft se ha convertido en un auténtico monstruo del gaming, y evitarla por completo puede ser muy difícil para mucha gente, especialmente teniendo en cuenta lo grave que es la crisis laboral en la industria desde hace unos años. Pero No Games For Genocide cree que cuantos más se sumen a las acciones colectivas que proponen, más posibilidades habrá de que el gigante tecnológico tome nota.
«La industria del videojuego, en particular, está en la intersección entre entretenimiento y tecnología, y hay muchísimos vínculos materiales —si pensamos en el hardware y el software— entre el sector y el genocidio que Israel está cometiendo contra el pueblo palestino», me explicó por videollamada Sara Khan, creadora de contenido, cofundadora de Game Assist y una de las organizadoras de No Games For Genocide. «Un grupo de nosotras quería organizarse precisamente alrededor de eso, y reunir a gente de la industria para decir: “no queremos estos lazos” y encontrar la forma de romperlos.»
Khan y el fundador del sindicato IWGB Game Workers Union, Austin Kelmore, trabajaron con otras personas del sector para organizar No Games For Genocide y definir dónde concentrar sus esfuerzos. La IWGB sindicalizó recientemente a ZA/UM, el estudio de Disco Elysium, y mantiene un conflicto con Rockstar Games por el despido de 34 desarrolladores de Grand Theft Auto 6.
«De forma un poco serendípica, el movimiento BDS liderado por Palestina anunció a principios de este año que Xbox iba a ser uno de sus nuevos objetivos de consumo», explicó Khan. «Tenía sentido que fuera una campaña prioritaria para nosotras.»
SIGN OUR BOYCOTT XBOX PLEDGE: We are asking gamers, game workers, streamers & journalists to join us in boycotting & divesting from Xbox, to force Microsoft to end its complicity in the genocide of Palestinians.
We’ve provided concrete actions everyone can take. Sign here: nogamesforgenocide.com
— No Games For Genocide (@nogamesforgenocide.com) 2 de diciembre de 2025, 13:00
No Games For Genocide ha trabajado con el Comité Nacional de BDS para organizar su campaña, que no se limita solo a firmar un compromiso, sino que ofrece distintas formas de participar.
El colectivo propone que los consumidores eviten comprar productos de Microsoft o Xbox; que los streamers no jueguen títulos publicados por Xbox en directo (ni acepten patrocinios de estudios de Xbox); que los periodistas «detengan toda cobertura de juegos publicados por Xbox»; y que los desarrolladores «pidan a sus editoras que no publiquen sus juegos en Xbox ni en Microsoft Store», entre otras medidas.
Khan y el resto de organizadores son conscientes de que todo esto es pedir mucho. «Es comprensible que la gente se encuentre con obstáculos y tenga que valorar los posibles riesgos para su estabilidad laboral y su sustento, es totalmente comprensible», dicen. «Esto es trabajo de largo recorrido. ¿Cómo construimos ese poder colectivo? ¿Cómo nos aseguramos de proteger los puestos de trabajo y tener en cuenta ese riesgo? […] A nivel individual, todo esto da miedo; los riesgos son muy reales, así que es importante construir ese poder colectivo.»
Quizá por esa misma razón, muchas de las firmas del compromiso (entre ellas el canal de investigación de YouTube People Make Games y el estudio cooperativo Soft, Not Weak) proceden de consumidores. «Para mucha gente, esa es la vía más accesible de entrada», explicó Khan. «Con el tiempo, nos encantaría conseguir que más estudios o medios se encuentren en posición de adherirse al compromiso.»
La expresión “poder colectivo” aparece una y otra vez: la idea de que organizarse en torno a un objetivo común puede ofrecer cobertura y protección a quienes desean tomar una postura política pública que podría conllevar represalias. Khan lo compara con la organización sindical y cómo los trabajadores se sienten más fuertes para reclamar salarios justos y protecciones laborales si actúan como grupo: «¿Cómo podemos construir las condiciones para que puedas llegar a esa posición, no solo tú como individuo en tu lugar de trabajo, sino varias personas, quizá toda la plantilla, de forma que esto sea viable? […] Como individuos podemos hacer muy poco. Como colectivo, podemos hacer muchísimo más.»
Pero ¿acaso Israel y Palestina no habían acordado un alto el fuego? ¿Y qué pasa con la “actualización” de Microsoft de septiembre de 2025, en la que la empresa confirmaba que había “cesado y desactivado un conjunto de servicios para una unidad del Ministerio de Defensa de Israel”? Cuando se le pregunta, Khan remite al comunicado oficial de BDS tras el anuncio de Microsoft de que cortaba el acceso de Israel a tecnología de IA y a la nube de Azure.
«Microsoft sigue siendo un pilar tecnológico clave del régimen de apartheid de Israel y de su genocidio en Gaza», decía la nota de BDS. «Continúa equipando al ejército, al gobierno y al sistema penitenciario israelí con tecnología utilizada para cometer crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio.»
Khan también subraya que Microsoft y otras compañías de videojuegos son cómplices del genocidio y el imperialismo que se ejerce en el sur global, y que el objetivo de No Games For Genocide es ayudar a la industria a replantearse su papel en esos sistemas. (En 2023, una petición impulsada por miembros de la Game Awards Future Class, que pedía al presentador Geoff Keighley que reconociera la crisis humanitaria en Gaza durante la gala, fue supuestamente ignorada).
«La violencia que sufre el pueblo palestino es, simple y llanamente, violencia colonial de asentamiento», afirmó Khan. «Es una ocupación, no solo apartheid y no solo genocidio… así que un alto el fuego no basta. Tenemos que cuestionar la propia existencia de un Estado colonial de asentamiento y preguntarnos: ¿qué aspecto tiene la descolonización para el pueblo palestino?»
Los objetivos a largo plazo de No Games For Genocide están alineados con los de BDS: «Seguiremos aumentando la presión hasta ver a Microsoft desinvertir.»
Kotaku se puso en contacto con Xbox para pedir comentarios.
Actualización 03/12/2025 a las 14:40 (hora del Este): Un portavoz de Microsoft declaró a Kotaku que «la empresa se toma en serio las acusaciones relativas al uso de nuestra tecnología. Tal y como indicamos en nuestro blog, hemos emprendido una revisión continua de estas denuncias», y enlazó a la citada entrada de septiembre de 2025. La compañía también señaló un correo interno del presidente Brad Smith sobre un nuevo “Microsoft Integrity Port” para que el personal pueda reportar sus preocupaciones éticas.
Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por MN Parolari. Aquí podrás encontrar la versión original.